Bar Torque

Bar Torque
2001. Moonjune Records

"Todos podemos redescubrir nuestro conocimiento silencioso". Con esta frase extraída de los escritos místicos sobre la brujería proveniente de los indios Toltecas que magistralmente Carlos Castaneda ha traído al mundo occidental, el legendario Elton Dean vuelve a la carga con este nuevo disco junto al talentoso guitarrista Mark Hewins. A lo que se refiere esta críptica proposición es que todos los seres humanos tenemos la capacidad de recobrar un conocimiento instintivo del mundo o de la realidad, a través de un conocimiento que no necesita del lenguaje. De ahí la palabra silencioso. Esto lo podemos trasladar al mundo de la música, ya que este disco trata de escapar de las estructuras cerradas de la composición, para dar la libertad plena para que ese conocimiento pueda expresarse a través de la música, que es por definición un lenguaje sin raciocinio. Incluso algunos han llegado a decir que la metáfora del paraíso perdido no es más que la perdida de ese conocimiento que nos revela la inmensa magia y misterio que es estar vivo. 

"Bar Torque" está dividido en tres extensas composiciones en donde Elton Dean es el encargado del saxelo y el saxo alto y Hewins de los samplers, la guitarra sintetizada y la guitarra acústica, lo que produce un diálogo impresionante entre lo tecnológico y lo acústico, entre la tradición y la innovación. En el primer tema, llamado 'Bar Torque', Hewins va haciendo diversas texturas electrónicas -al estilo de Robert Fripp y sus soundscapes- y Dean se encarga de improvisar con su característico y bello sonido del saxo, que nos hace recordar aquellos tiempos de aventura sin fin de los Soft Machine. Realmente una composición para volar con el espíritu, de mucha contemplación, pero que también, puede ser escuchada sin ningún problema como música de acompañamiento. Todo lo contrario de artistas contemporáneos a Dean como John Zorn, que realmente espantan a cualquiera que no sepa de qué se trata su música. 

Después de los casi 25 minutos de esta primera bella pieza, nos topamos con la más densa y experimental "Sylvan", en donde podemos apreciar cómo se unen los mundos provenientes del jazz y el free-jazz (Dean), con las investigaciones sónicas hechas por Brian Eno y en general, por los maestros del rock alemán (Hewins). El disco finaliza con la composición de las mismas características, llamada "Merilyn's Cave', pero que se enriquece con más sonidos hechos por Hewins y que cierra un disco arriesgado y profundo, pero a la vez ameno y placentero de escuchar. 

Un bello elepé que recomiendo tanto a los amantes del jazz como de la electrónica y que trae de vuelta a un mito imprescindible de la música de vanguardia, como lo es el gran Elton Dean. Todos músicos que nunca abogaron por un éxito facilista, sino que muy por el contrario, su aporte al lenguaje musical moderno siempre estuvo sustentado por un profundo amor a su arte y a la búsqueda de las respuestas espirituales y últimas del hombre. Quizás las generaciones venideras podrán recobrar ese conocimiento silencioso al que tanto anhelas Elton Dean. 


Héctor Aravena A.

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