Enter the Slasher House

Enter the Slasher House
2014. Domino Records
 
La resurrección del pop sesentero gobernado por bandas esenciales como The Searchers, The Zombies, Buddy Holly, etc., sumado a los obvios The Beach Boys y The Beatles, vio en Animal Collective una de sus reencarnaciones más notables, y más aún en una de sus cabezas: Avey Tare, alias de Dave Portner. Claro, con solemnes diferencias originadas en la tecnología, la velocidad de un mundo caótico, y en una demostración de la locura en tiempos modernos.
 
Musicalmente se trata de un álbum en extremo dinámico. Así queda claro en “A Sender” y en “Blind Babe”, manifestaciones de un estilo ya forjado por Avey Tare en el Animal Collective de “Centipede Hz” (2012), creaciones de una rapidez que roza en la euforia, y con claras diferencias de su anterior disco “Down There” (2010), mucho más etéreo, y de lo hecho por Panda Bear quien compone desde un paisaje más contemplativo o ambiental, pero siempre lisérgico. Da la impresión que en este caso se asume la creación como una agitada posibilidad de entretención a muchas revoluciones por minuto.
 
En el track 2, “Duplex Trip”, aparece la faceta netamente de vocalista de Avey Tare y de su fascinación por las bellas melodías pop, adornadas barrocamente por sonidos y delirios acuosos, llenos de una atmósfera recargada pero con una capacidad infinita para introducir en el momento oportuno un arreglo de sintetizador, un cambio de ritmo, una batería más sincopada, etc. Igual sucede con “Little Fang” o “Strange Colors”, en que la melodía adornada con abstractas voces sampleadas en la primera, o cortante fraseo en la segunda, incluso suenan obtusas e inocentes. Un tanto más de este pop de vanguardia encontramos también en las drogadas voces de “Roses on the Window”.
 
Toca preguntarse la relación existente entre los dichos de la banda referentes al nombre que adoptaron, sus imágenes promocionales, y la música y letras propiamente tales, y la verdad es que cuesta bastante llegar a una conclusión a primera vista (incluso segunda o tercera), y solo recuerda sobre todo en sus colores a lo hecho por Dario Argento en “Suspiria” (1977) –con música de Goblin-, genial película de asesinatos con cuchillo en mano (o elemento corto punzante que se encuentre más cercano: vidrios en general), y en la cual el director italiano escogía una fotografía con colores puros y saturados, violentos, generando un ambiente psicodélico. Todo con una cantidad más que suficiente de sangre, y bien roja. Como sea, el cine Giallo sería un muy buen referente para comprender el aspecto de la banda.
 
Volviendo a la música, “Catchy (Was Contagious)” continúa con melodías absolutamente pegadizas, en la cual utiliza con destreza y pulso su procesador de efectos vocales (Digitech Vocal 300), al igual que en “That It Won't Grow”, pero la formula se torna, en este caso, un tanto más sincopada, y encontramos a un Avey Tare dejando la vida en una desgarradora interpretación, arrojándose al crimen como si se inspirara en un vil Michael Myers.
 
“The Outlaw” y “Modern Days E” pueden ser dos buenas cartas de presentación para decir que estamos frente a gente que está por sobre la media, ya que en ambas se aprecia que hay una composición primaria que se va fusionando poco a poco con los distintos sonidos, sobre todo los electrónicos, a través de un overdubbing casi enloquecedor. En la primera de las mencionadas volvemos a encontrar una voz desenfrenada que se va dislocando con un ímpetu intimidante, mientras en la segunda, la melodía es simplemente bella, con arreglos incluso enternecedores. Una perfecta e intensa discrepancia.
 
Quizás, lo mejor lo dejaron para el final, y es que “Your Card” es  un muy buen ejemplar de lo que significa Avey Tare y su trabajo en Animal Collective: la mezcla de armonías vocales pop precisas y bellas, adornadas con sonidos lisérgicos y recargados, en que cada canción va mutando en diferentes estados, una especie de lagarto que muta su piel a cada oportunidad, siempre en llamativos colores. La psicodelia actualizada, con una tendencia a la explotación y agudización de los contrastes.
 
El trío compuesto por ya mencionado Avey Tare, Angel Deradoorian (Dirty Projectors) y Jeremy Hyman (Ponytail), han hecho un gran trabajo, del cual incluso se han elevado ciertos mitos: se dice que mientras fue compuesto se proyectaban películas como “The Texas Chain Saw Massacre” (Tobe Hooper, 1974), “Halloween” (John Carpenter, 1978), “Maniac” (William Lustig, 1980), “Angst” (Gerald Kargl, 1983) o la misma “Funny Games” (1997) del genio Michael Haneke, es decir, muchas películas en que el rojo intenso y los cuchillos son protagonistas. Así como se ha dicho que una vez hecha la mezcla definitiva se realizó un ritual que simulaba un sacrificio a lo grabado, entre humo y máscaras y colores y bailes frenéticos, y al parecer todo aquello sirvió, y mucho.
 
Carlos Navarro Acosta.- 
 

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