Avenged Sevenfold

Avenged Sevenfold

2007. Warner

En las filas de Avenged Sevenfold, todo parece regirse bajo disciplina castrense. Un planteamiento acucioso y aterrizado, tan efectivo que sólo por logros, pasa por encima por cuanto estandarte del nuevo hard rock exista. Este no es sólo el trabajo más ambicioso del quinteto de Huntington Beach, sino que es el la pieza cúlmine de una meticulosa estrategia que tenía en “"Waking the Fallen"”, el primer asalto para una dominación absoluta planeada desde mediados del 2003.

Tras haber dejado sentados a todos los adeptos de su período pre-Warner con el épico y conceptual “"City of Evil”", A7X deja el híbrido de heavy metal y punk en el banquillo de suplentes hasta nuevo aviso y saca a relucir un opus de suma predominancia groove. El ataque furibundo de riffs cortantes y al hueso por sobre la adrenalina épica de su predecesor, se expone inmediatamente con ‘'Critical Acclaim'’ y en el ganchero y efectivo single ‘'Almost Easy'’, lejos el puente más amigable para aunar la nueva y vieja legión de seguidores del grupo, en un gusto común.

La merma en revoluciones en este disco no implica la pérdida del peso, y ese es un plus que se nota durante todo el álbum, tomando las lentas cadencias de ‘'Scream'’, cuyas letras son la recreación misma de un filme de suspenso o la épica ‘'Afterlife'’, que cuenta con un soberbio acompañamiento de violines, que hacen sonar el corte a un nivel simplemente sobrecogedor.

Alabar el tremendo tándem de guitarristas compuesto por los autoproclamados Synnister Gates y Zacky Vengeance, aunque sea a estas alturas, pura retórica, sería una desfachatez obviarlo, ya que pese a que no estemos ante el desglose virtuoso de "“City of Evil"”, han demostrado nuevamente que son una de las duplas más letales de la nueva escena metalera.

Los que esperaban baladas tan efectivas como el hit ‘'Seize the Day'’, definitivamente no encontrarán un corte con ese gancho, pero tal vez hallen en la “southern” (al menos en el inicio) ‘'Gunslinger'’, un consuelo bastante efectivo, con un M. Shadows nuevamente sacando partido de su tremendo timbre, que en vivo es un deleite.

El desconcierto y sorpresa mayúscula lo da '‘A Little Piece of Heaven'’, donde el quinteto da rienda suelta a sus más descabelladas percepciones en una composición siniestra, indomable y lejos lo más perturbador de todo el opus; ocho minutos que si no fuera por el acompañamiento vocal, sería un tema central hecho para una película de Tim Burton.

Avenged Sevenfold lo ha logrado. Con este homónimo, cierran con clase un plan ambicioso que partió con un asesoramiento de lujo por parte de Mud Rock a inicios del siglo XXI y que les brindó las herramientas necesarias, para plasmar con sus propias manos, un disco que aunque no roza la perfección, demuestra una honestidad que a los de Huntington Beach parece salirle por los poros. Lo siento Atreyu, la clase no se compra.

Francisco Reinoso Baltar

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