Ghostlights

Ghostlights

2016. Nuclear Blast

Avantasia no sólo es el proyecto personal de Tobias Sammet, sino que también es la extrapolación de su personalidad, sus deseos, sus vivencias y su presente. En este sentido, el regreso discográfico del llamado “dream team” del Power Metal mundial viene cargado al actual sentimiento musical de Tobi, ese que se está empezando a congraciar con sus raíces, luego de un tránsito bastante cercano al Hard Rock. Si las placas de Avantasia luego de las Metal Ópera hipotecaron la rapidez en favor de los mid-tempo, lo cierto es que este nuevo registro cuenta con una inmejorable mixtura de sus predecesores, convirtiéndolo en uno de esos ejemplares dignos de guardar en la colección.

Esta vez, el combo liderado por el alemán viene acompañado de los vocalistas ya invitados anteriormente: Michael Kiske (Unisonic, ex Helloween), Jörn Lande (ex Masterplan), Sharon Den Adel (Within Temptation), Bob Catley (Magnum) y Ronnie Atkins (Pretty Maids); para dejar como nuevas contrataciones a Dee Snider (Twisted Sister), Geoff Tate (Operation: Mindcrime, ex Queensrÿche), Marco Hietala (Nightwish, Tarot), Robert Mason (Warrant, ex Lynch Mob) y Herbie Langhans (Sinbreed, Beyond the Bridge, ex Seventh Avenue). Por su parte, la música sigue a cargo de los ya conocidos productores y músicos Sascha Paeth en las guitarras y Michael “Miro” Rodenberg en el teclado, así como también Felix Bohnke (Edguy) en la batería y Oliver Hartmann (ex At Vance) como invitado en la guitarra, dejando como nuevo participante al reconocido Bruce Kulick (Grand Funk Railroad, ex Kiss) en la guitarra de algunas canciones.

Con un multitudinario staff bajo el brazo, el inicio corre por cuenta de la nominada a los Eurovision 2016, el single ‘Mystery of a Blood Red Rose’, la que -si bien guarda cientos de detalles- no logra encantar de lleno. Según Sammet, esta es una de las canciones mejor logradas de su repertorio; y claro, puede que así sea, pero también es verdad que no tiene esa alma que si poseían los primeros tracks de otros discos. Esto hace pensar si efectivamente debía haber sido la primera impresión del séptimo álbum, más aun teniendo un gran tema como ‘Let the Storm Descend Upon You’, que resulta más atractivo que el opening. Es en este último track donde la voz de Jörn se roba los aplausos, incluso por sobre el gran trabajo de Atkins, Mason e incluso del mismísimo Tobias. 12 minutos que pasan muy rápido, gracias a una estructura inteligente y altibajos que mantienen la atención del oyente en todo momento.

Lo que sigue gusta, pero no encandila. ‘The Haunted’ trae a un experimentado Snider, mientras que ‘Seduction Of Decay’ incorpora la fuerza de Geoff Tate, pero lo cierto es ambos temas parecen de juguete al lado de la monumental ‘Ghostlights’, que no por nada le da nombre al álbum y trae de vuelta al favorito de este proyecto, Michael Kiske. Imposible no emocionarse con ese timbre y técnica, sobre todo si se trata de una de esas canciones rápidas especialidad de la casa.

En adelante todo se vuelve fantástico, partiendo por ‘Draconian Love’, una canción mid-tempo, oscura, de gran coro y con un sorprendente Langhans, que agrega ese toque “gótico” con su arrastrada y profunda voz. ‘Master of the Pendulum’, por su parte, muestra el lado más teatral e interpretativo de Sammet, acompañado de otro especialista en este aspecto, Hietala.

Tras la bella voz de Sharon en ‘Isle Of Evermore’, arremete la veloz ‘Babylon Vampyres’ (con su inolvidable coro) y uno de los mejores track (si no el mejor) del álbum, ‘Lucifer’; impresionante interpretación de Lande en una composición que exponencialmente gana rapidez y emoción. El final llega con las casi perfectas ‘Unchain the Light’ y ‘A Restless Heart and Obsidian Skies’, para dejar como bonus la ganchera ‘Wake Up To The Moon’. Un álbum que en su conjunto se muestra sólido, evolutivo y como una buena muestra de que el genio Sammet aún tiene ideas para seguir explotando.

Rodrigo Bravo Bustos

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