Auri

Auri

2018. Nuclear Blast

No es un secreto a voces, es una realidad que Tuomas Holopainen siempre ha sido el cerebro detrás de Nightwish, la mega banda finesa que se ha llevado toda la atención mundial durante todos estos años. Como tal existe un desgaste en la maquinaria que va mermando en la falta de inspiración y -quizás- motivación a la hora de componer, pues cuan más grande crece la bestia, más pesada se hace la carga. Lo cierto que a modo de respiro y en busca de nuevos aires aparece Auri, un proyecto que conlleva pocos integrantes, como el mencionado Holopainen junto a su compañero de Nightwish Troy Donockley y la cautivadora voz de Johanna Kurkela. Tres espectros que llenan de luz un espacio inhabitado y renovado por decirlo de algún modo. De hecho el mismo Tuomas reconoce lo siguiente: "Se me abre un nuevo mundo, no puedo decir lo que pasó exactamente pero trabajar con Auri me ha devuelto la inspiración". ¿Inspiración algo perdida en Nightwish? Pero dejemos al monstruo fines a un lado. Auri es el debut de un boceto que toma forma inesperada, porque nos hace volver en el tiempo y acordarnos de esa lozanía que Holopainen impregnaba con soltura en sus primeros trabajos. Con un prisma mucho más autóctono y folclórico, con fuerte herencia de dicha región escandinava. Sumado a la experiencia técnica y musical ganada en más de 20 años, el resultado no puede ser otro que un compendio superlativo plagado de parajes emocionales que taladran un corazón más que romper una lógica o una razón.

Una avalancha de momentos soñados que descubren otros sentidos como por ejemplo en la espléndida 'Desert Flower', una canción a dos voces con una atmósfera acústica y en piano que devuelve la inocencia perdida, por su parte la impresionante voz de Kurkela se muestra desnuda en 'Night 13', uno de sus primeros singles que acompañan una clara melancolía folclórica. Debiendo notar que Auri no es un proyecto muy pesado ni dinámico, si no que vive más en la calma, en lo natural, se siente ese aroma a río, a prado, a lluvia, a campo, al rocío de la mañana, a la niebla nocturna, a la montaña que se eleva frente a nuestros ojos y es que el uso de instrumentos como la viola y el buzuki rompen lo convencional ('See' que goza de una influencia más oriental). 'The Name of the Wind' raya en la ambientación noctámbula llena de neblinosa humedad mezclado con una brisa cinematográfica basada en películas del genero fantástico. 'Savant' por ahí rememora la buena época de Nightwish y es que resulta imposible abstraerse si es parte de la vida de Holopainen, está en su ADN. 'Underthing Solstice' dibuja una sombra más espesa dándole un mayor dramatismo a la parte musical y 'Them Thar Chanterelles' escribe un final épico, festivo y celta.

Es muy probable que el comienzo con 'The Space Between' sea el elemento diferente dentro de Auri con un ritmo más sofisticado, quizás dinámico y no tan orgánico como el resto del disco, de hecho suena perfecto como single y ese ethno pop como ellos mismos lo definen. Por último este proyecto nace de una influencia directa de los libros fantásticos de Patrick Rothfuss, además Auri es una princesa finesa que proviene del término en latín aurora que significa amanecer y que recae en un perfecto significado a lo que es la banda. En otras palabras es un proyecto de peso, muy bien pensado, muy bien elaborado, con fuertes raíces técnicas, con fuertes raíces étnicas. Quizás es necesario para Holopainen tomarse estas bellas licencias de retirarse de la vorágine que desata Nigthwish por un instante y poder volver a respirar en el bosque húmedo y frío que lo vio nacer -recordando su época en Darkwoods My Betrothed-. Esperemos que sea una aventura que dure en el tiempo.

Claudio Torres

Contenido Relacionado