Claroscura

Aterciopelados

2018. Sony Music 

Diez años transcurrieron desde que Aterciopelados, la icónica banda nacional, publicó un álbum. “Claroscura” es el título de este regreso discográfico, desvaneciendo por completo un bache de inactividad de cerca de cuatro años. En ese lapso, la dupla de la cantante Andrea Echeverri y el bajista Héctor Buitrago tuvieron proyectos solistas, Ruiseñora y Conector, respectivamente, algo que expuso lo mejor de los dos mundos. Reunidos desde Rock al Parque 2014, entregan doce canciones nuevas junto a un cover. En otras palabras, uno de los discos más esperados del rock nacional.  

Dueños de un perfil único —el cual los llevó a ser referente dentro de la movida del rock latino de los 90—, prepararon un nuevo cóctel de estilos populares con exploración a los ritmos tradicionales. En todo ello muchas capas electrónicas, loops y secuencias. Cabe anotar que Aterciopelados mantiene el rock como recurso, aunque no es fácil saber hasta donde van con el dada la cuantía de géneros que abordan. Eso si, la frescura, irreverencia y poder femenino siguen intactos en su manual de estilo.

“Claroscura” se grabó en Bogotá, ciudad natal de la banda, aunque hace mucho tiempo no registraban música en ella. El argentino Cachorro López (Miguel Mateos, El Cuarteto de Nos) produjo cinco canciones, el resto del material tuvo la supervisión del propio Héctor Buitrago. El disco cuenta con el soporte de un sello multinacional y sin embargo no se aprecia que haya concesiones hacia una orientación más comercial, o como esperarían algunos, más “urbana”. 

De hecho en el tema ‘Play’, donde aparece como invitada la chilena Ana Tijoux, declaran que “ser número uno no es la ambición”. Esta canción con un marcado bajo, es divertida gracias a la chispa de Andrea Echeverri quién desde la apertura es gran protagonista. ‘Cuerpo’ tiene dejes mexicanos, con una letra que cuestiona los estándares de belleza además de exaltar las virtudes femeninas. 

Iniciando con un lindo piano ‘Tu amor es’ resulta un embriagador torbellino de beats y voces secuenciadas. ‘Ay Ombe (Vamo’ a relajar el Pony)’ hace un llamado en contra de la violencia intrafamiliar, o mejor aún de la agresión del hombre hacía a la mujer. Pide un cese a las reconciliaciones estériles, al maltrato silencioso con un inesperado aire vallenato. A pesar de la seriedad del tema la letra encuentra un lenguaje común. El cantante Jorge Celedón irrumpe con un verso a modo de excusa varonil. Sinceramente estos dos temas son los más flojos del álbum. 

‘Tumbao’ tiene aire de tango, trae a la memoria los Aterciopelados del álbum “Gozo poderoso” (2000). Es un tema acerca de la integridad artística, la singularidad y la honestidad con un llamativo tratamiento a las guitarras. Por su parte ‘Soñemos un bosque’ muestra el amor de Buitrago por la ecología, las músicas andinas y los saberes ancestrales. ‘Dúo’ es la historia de esta pareja contada por ellos mismos. A mi juicio, una de las mejores canciones de Aterciopelados en mucho tiempo, un clásico instantáneo. 

Andrea Echeverri llama al poder femenino con ‘Despierta mujer’, otra curiosa mezcla de ritmos afro y electrónica simple. Con una onda retro y bastante bailable cae ‘Manifiesto colibrí’, una canción de devoción por el yagé, los jardines y la paz. El buen humor se mantiene con ‘Piernas’, es rock n’ roll clásico con una señora lírica que no dudo cautive en sus presentaciones. 

‘Vieja’ es una canción bastante melancólica, dura y sombría. No pareciese parte del festivo material que abunda en esta obra. No por ello es mala, al contrario, resulta sobrecogedor escuchar cómo los años nos golpean. En el final ‘Show’ nos recuerda que en el corazón de los Aterciopelados la música de carrilera tiene un lugar primordial. 

El álbum culmina con una sofisticada versión de ‘He venido a pedirte perdón’, canción original de Juan Gabriel. ¿Qué decir de la vuelta a pistas de uno de los nombres más conocidos de nuestro rock? Celebrar. Andrea y Héctor están creando, acoplándose a estos tiempos y dando cátedra a los músicos noveles. “Claroscura” no es su mejor título, pero si uno con vigencia, sarcasmo y autoridad femenina. 

Ricardo Suescún 

Contenido Relacionado