The Artist In The Ambulance

The Artist In The Ambulance
2004. Island Records.

Con este tercer disco Thrice esta debutando en las grandes ligas vía un sello transnacional. Este cuarteto californiano contemporáneo de bandas como Chevelle, Hoobastank o Story Of The Year, da el salto a una multinacional con este “The Artist In The Ambulance”.

El álbum tiene un comienzo sólido, gracias a cortes como el acrobático ’Cold Cash And Colder Hearts’ o ’Under A Killing Moon’, una canción con toques de post-grunge y hardcore. El single ’All That’s Left’, muestra un lado más accesible. Con un coro muy ganador y de estructuras muy rifferas, cuestiona sobre la pérdida de fe y redención. Todo esto sin sonar a rock cristiano.

Un poco de nü-metal de inicios del 2000 encontramos en ’Silhouette’, la visceral ’The Melting Point Of Wax’ y ’Hood On Peregrine’, mucho grito y ritmos sincopados. Siguiendo por el sendero más pesado, ’Paper Tigers’ está entre lo mas fuerte del disco. Dustin Kensrue se desvive gritando y no cantando sobre los abusos de poder. Al igual que ’Blood Clots And Black Holes’, con buenos arreglos de guitarra de Teppei Teranishi.

La canción que da el título al disco, ’The Artist In The Ambulence’, va a la par con el emo-rock. De coros y versos gancheros a letras sobre conflictos existenciales internos. Esta tendencia emo continua con ’Stare At The Sun’, musicalmente bien trabajado y creado para ser un hit. Un híbrido de hardcore con emo da como resultado ’The Abolition Of Man’, con una introducción de batería notable y complementado por la fuerza interpretativa del todo. Algo de similitudes se encuentra en el cierre de ’Don’t Tell And We Won’t Ask’.

El tándem de producción y mezcla a cargo de Brian McTernan y Andy Wallace, respectivamente, da un sello de garantía. En especial el aporte de Wallace es clave para guiar el sonido de la banda. El tono introspectivo y reflexivo de las letras es algo característico en todas las canciones, a través de muchos cuestionamientos (algunos existenciales, otros filosóficos). Musicalmente se podría decir que este disco se desenvuelve entre el emocore y el punk a través de un buen nivel compositivo. Aunque Thrice a veces tiende a enredarse entre tantos gritos y riffs, el balance global es positivo. Un futuro trabajo será el punto más exacto para aplaudir la madurez definitiva de la banda.

Oscar García Verástegui
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