Cheetah

Cheetah

2016. Warp

Hace exactos veinte años atrás, el hombre de los mil nombres, Richard D, editó el histórico “Richard D. James Album”, su cuarta placa tras el velo deforme de Aphex Twin. Aquella obra, consolidó de forma prodigiosa e instantánea el lugar del lunático de Cornwall como un aventajado de la electrónica antojadizamente denominada IDM (intelligent dance music), algo que los lanzamientos siguientes de ácido drum & bass “Come To Daddy” (1997) y “Widowlicker” (1999), junto a sus inquietantes videos promocionales dirigidos por Chris Cunningham, sellaron a nivel mundial. En la década siguiente, su influencia se hizo presente de manera inmediata no sólo en el mundo de los bits y los beats, sino que también en la evolución de actos ligados al mundo del rock como Radiohead (en ese dos caras que es “Kid A” y “Amnesiac”), John Frusciante (“Outsides”) e incluso Steven Wilson.

El desvanecimiento de RDJ luego de “Drukqs” (2001) y de la serie “Analord” (2004) sirvió para encriptar aún más el mito. El público, acostumbrado a encontrar material del músico disperso a través de canales P2P bajo incontables alias, terminó paranoicamente (al igual que en los videos de Cuningham) por encontrar el rostro del genio en cualquier archivo huérfano puesto en la red por cientos de imitadores. Mientras James se dedicaba a oficiar de DJ, proyectos que se le adjudicaban, como el álbum de The Tuss (“Rushup Edge”, 2009) fueron desmentidos por él mismo como provenientes de su disco duro. Desde la darknet, y tras una década de silencio, emergieron detalles de “Syro”, su retorno discográfico. La vertiginosa placa, ganadora del Grammy a Mejor Disco Electrónico, trajo consigo el despertar de la bestia prolífica: tres meses después de su lanzamiento, 30 grabaciones de baúl quedan libres en soundcloud, aparece el extended play “Computer Controlled Acoustic Instruments Pt2” (que más bien suena a una recolección de las múltiples pistas del track central) y revive el pseudónimo AFX. 

Donde “Computer Controlled” parecía ser más una jugarreta del burlón de James, “Cheetah”, el nuevo lanzamiento de Aphex Twin, continúa la reiniciada saga, y aunque falle en concentrar el vértigo de “Syro”, que portaba en su morfología descarriada la savia intacta de su era dorada, constituye una entrega más lúdica, pero conservadora. El llamativo comienzo de las pulsantes gemelas rudimentarias (‘CHEETAHT2 [Ld spectrum]’, ‘CHEETAHT7b ‘) muta en el interludio inquietante de ‘CHEETA1b ms800’ y ‘CHEETA2 ms800’ para dar la bienvenida en ‘CIRKLON 3’ a la vertiente más funky de Aphex. Los beats cargados al 808 y las texturas más cálidas, un sello de su híbrido entre la agresión y lo infantil, hacen emerger atisbos de antaño en ‘CIRKLON 1’ y en la saturación neón de ‘2X202-ST5’. Con todo, en estos 34 minutos de extensión, se extraña el arrebato originario, e irónicamente, tal como hace una década atrás los imitadores anónimos parecían llevarse los créditos del genio, esta vez es James quien parece sonar como sus clones. Algo que a estas alturas, no debería importarnos. Pero nos preocupa, y esperamos que a él también.

Nuno Veloso

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