Antes y después

Animal en Extición - Antes y después

2018. El Templo Rekords

“Animal en Extinción” (2015) fue el título del último disco de la disuelta banda Fulano. Tras la compleja separación del emblemático conjunto de jazz fusión y rock experimental, sus integrantes encontraron varios proyectos para continuar su exploración. Jorge Campos tomó el nombre del mencionado disco y creó el Colectivo Animal en Extinción, que finalmente decantó en su nombre definitivo de Animal en Extinción. Por su parte, Cristián Crisosto ha seguido desarrollando su trabajo en MediaBanda y la cantante Arlette Jequier, formó su sexteto Arlette Jequier y Grupo con el guitarrista Camilo Acevedo de las bandas de la Quinta Región Zeptelar y Flotante, editando en 2018 el disco “Aire”. 

Campos en sus distintos bajos y en la composición principal, sumó en Animal En Extinción a la reemplazante de Jequier en Fulano, Paquita Rivera en voz y teclados, además de a Álvaro Poblete en batería, Guillermo Atria en saxo, al también ex Fulano Felipe Muñoz en teclados y Mauricio Poblete en guitarra, para lanzar este “Antes y después”. Editado por el sello Templo Rekords, el álbum cuenta con siete canciones grabadas entre 2017 y 2018. El material, compuesto exclusivamente para este proyecto, tiene una que otra similitud con lo que hizo Fulano en sus años de actividad, como la fusión y experimentación. Todo con el acostumbrado alto nivel de ejecución. Sin embargo, Campos explica las diferencias que, a su juicio, existen con Fulano: “Este trabajo es más cercano al rock progresivo, la construcción es esencialmente rockera y su sonido es más poderoso, sin el exceso de saxos  y solos de Fulano”. “La idea es proponer un nuevo sonido para la música chilena”, concluye.

‘Canción del alma’, que abre el disco, tiene una entrada que va mostrando el desfile de los instrumentos para desembocar en la voz de Paquita Rivera, que enseña su fuerza. La canción va encontrando su desarrollo en las melodías de teclado alojadas en el centro y, por su parte, la letra es una declaración de principios firme y fuerte: “Canción del alma, viento, creación/ Libera la mente y el ego de la ilusión/ Escribe un camino nuevo sin temor/ Imaginando luz y nuevo color/ En la penumbra habita siempre la soledad/ La incertidumbre de ir al lado de la verdad/ Amar y honrar por siempre al Padre Sol/ La vida duele sino hay amor sino hay verdad ni compasión”.

En ‘Viviendo desnudo’ la voz de Rivera es apoyada por la de Campos, para luego dar paso a una batería similar a una marcha. El track va partiendo de a poco hasta llegar a su parte más candente, con alguna intervención guitarrera. ‘Quién me ayuda’ es un tétrico instrumental, salvo por algunas voces que aparecen para el final. La vital ‘Danza animal’ carga una melodía central que se va cruzando con el canto del saxo, que aquí lleva la batuta. Luego la canción encuentra otros espacios y es la voz de Paquita la que va despuntando. Ya en esta parte del disco, se puede apreciar aquella dualidad siempre presente en la copiosa obra de Campos, que no solo la encontramos en Fulano, sino que también en sus numerosos discos solistas, proyectos diversos y participación en grupos trascendentes de la música chilena. (Congreso, Santiago del Nuevo Extremo, Araukania Kuintet, Global Evasión, Indian Andean, Quilombo espontáneo, Jorge Campos Kuarteto, etc). El discurso de Campos hay un fuerte idealismo, un anhelo por un mundo mejor, pero al mismo tiempo hay decepción, rabia, rebeldía y enfrentamiento. Es una voz espiritual, pero que se revela y protesta en contra del mundo hostil e injusto que debe vivir.

La experimentación continúa con ‘Antes y después’, aunque es más rockera y lleva un riff estilo King Crimson. Debemos recordar que Campos no solo es un destacado instrumentista, sino que también un teórico, que ha ampliado la notación de la música de tradición occidental, proceso que quedó patentando en su álbum solista doble “Nu Bass” de 2013. Siguiendo con el disco, ‘Arco Iris’, la más larga, mezcla fiesta y talento, con un pulso rápido. Campos muestra todo su arsenal en las cuerdas bajas con melodías y slaps. El corte pasa por varios estados, que podrían ser distintas canciones en una. Es una de las más trabajadas por su extensa duración. ‘Goa’ porta sonidos electrónicos al inicio para luego encontrar melodías en la voz y el saxo. Solos de guitarra también toman un lugar en esta. “Antes y después” enseña talento y canciones que huelen a trabajo arduo. Al mismo tiempo, exhibe la imparable pulsión creativa de Campos y compañía, a estas alturas, un verdadero canon para la música chilena. 

Juan Pablo Andrews

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