The Alchemy Index Vols III & IV: Air & Earth

The Alchemy Index Vols III & IV: Air & Earth
2008. Vagrant

Tras el atrevido “Fire& Water”, primer tramo del bocado conceptual “The Alchemy Index”, el melómano plan fragmentado en una saga de epés e inspirado en los cuatro elementos –fuego, agua, tierra y aire-, Thrice oficializó la libertad absoluta que rige en su filosofía actual. Un proceder cada vez más lejos del abigarramiento monotemático de la escuadra “core”, escena en la que se desarrollaron en su etapa de novicio a comienzos de siglo. Como era de esperarse, el cuarteto gestado en la tradicional movida punk de Orange County, demuestra con “Air & Earth” que su incursión en los valles de la avanzada no fue un periplo recreativo.

A estas alturas del partido, nada puede ocultar la pretensión de Thrice por quebrantar todos los prejuicios habidos y por haber con respecto a su marca. No hay intención de encajar con ninguna escena, ni la post hardcore, ni la avant garde, sólo desean trazar su propia ruta y si para ello hay que colisionar con la mayor cantidad de sonidos posibles, no cabe la menor duda que estos cuatro aventurados angelinos lo realizarán sin resquemor alguno. Este segundo versículo doble de “The Alchemy Index” da clara fe de este anhelo.

Ante la parentela lógica por concepto con la primera serie, “Air & Earth” resalta de su primogénito al portar una esencia menos visceral y una preponderancia ambiental, por sobre el poderoso guión que moldeó la historia de “Fire & Water”. Comenzando por “Air” y poniendo un símil con el pretérito “Water”, este EP se podría desglosar como más luminoso y menos intrincado que el tomo representado por el agua. Eso sí, se mantiene la mística casi incidental en ‘Broken Lungs’ y bastante trasgresión post rock en ‘Daedalus’.

El temario instrumental evoca muchos pasillos emocionales también. Así al menos se plantean ‘A Song For Milly Michaeson’ o ‘As The Crow Files’, de pronunciados asentamientos melódicos, donde, como de costumbre, los arreglos en cuerdas y el registro de Dustin Kensrue resaltan sin mayor esfuerzo. Al sumergirnos en “Earth”, entretanto, nos encontramos con una travesía hacia una esencia más puritana y de raigambre genérica, apañado por mucha guitarra acústica, piano y por qué no, folk.

“Please Come Home”, el largo que grafica la aventura en solitario del líder de Thrice, Dustin Kensrue, no cabe la menor duda que renovó la mente del californiano hacia horizontes creativos, que con sus bandmates en la ruta, difícilmente hubiera alcanzado con similares niveles de sensibilidad. ‘Digging My Own Grave’ muestra un corazón tan grande que pareciera haber sido estructurada con el “Ok Computer” de Radiohead como acompañamiento prolongado, en especial, por la languidez vocal que a veces alcanza Kensrue.

Los encuadres excéntricos tras ‘The Earth Isn’t Humming’ muestran a Dustin casi como un trovador místico que quisiera incursionar en el weird folk; ‘Child of Dust’, corte que finaliza esta serie, parece una despedida épica que, al profundizar en un contexto más rebuscado, se puede unir perfectamente con ‘Firebreather’, tema inaugural de “Fire” tanto por estructura complementaria, como por su lirismo.

Thrice nuevamente alecciona a sus pares con propiedad. Pasaron la tormenta de los sucedáneos alternativos del hardcore, ignoraron consejos oportunistas de empresarios y sólo miraron hacia el futuro de su intachable camino. Acá no sólo tenemos voluntad de efectuar un camino de obras relevantes, sino que hay talento de sobra. Todo un referente para la década; la escena donde los sitúen a futuro, poco nos debería importar.

Francisco Reinoso Baltar

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