The Alchemy Index: Vols I & II

The Alchemy Index: Vols I & II
2007. Vagrant

Las cifras nunca han tenido una injerencia sobresaliente en las prioridades de Thrice. Prueba de ello fue el personal “Vheisu”, una obra monumental que tomó a contrapelo a los ejecutivos de Island, a priori obnubilados con las suculentas ventas de “The Artist in The Ambulance”, en pleno destape del screamo y el post hardcore del siglo XXI. Aunque no cumplieron con las expectativas del ejecutivo con el opus del 2005, la integridad y honestidad  del cuarteto, tuvo su principal recompensa en un desvinculamiento amigable, que culminó con el ingreso del cuarteto, al roster de Vagrant.

“Vheisu”, fue un tremendo punto de inflexión para los de Orange County y la presentación formal de una encomiable  autonomía que dejó en claro que la liberación hacia las ataduras del hardcore de sus inicios, ya es realidad y no hay vuelta atrás. Amplificando la osadía de su predecesor, este primer dueto otorga un tremendo primer trazo conceptual, señal precisa de un distanciamiento definitivo con la escena que los vio nacer a finales del siglo xx..

Inspirado en los cuatro elementos –fuego, agua, tierra y aire- este plan melómano, pese a tener en  gran parte de su minutaje, un relacionamiento palpable con lo entregado en “Vheisu”, la versatilidad a la que han llegado los firmantes de aquel incendiario y  recóndito “Identity Crisis”, es sobrecogedora y digna de un incesante elogio.

Comenzando por el volumen I, el ep “Fire”, nos encontramos con los Thrice más vigorosos, destacando de partida la debutante ‘Firebreather’, por contar con esa esencia hímnica que portan los temas emblemáticos de sus dos últimas producciones. La devoción empedernida por Isis o los iniciales Cave In no es un novedad fulgurante, por lo que no debería extrañar parte de esos guiños genéricos en ‘The Messenger’ o ‘The Arsonist’, dos de los surcos cáusticos del primer volumen, que también posee un tremendo destaque en el idilio cósmico de ‘Backdraft’, otra huella del camino etéreo y sin ataduras, que anhelan los flamantes compañeros de sello de The Bled y From Autumn To Ashes.

El capítulo “II” gana una enormidad en atmósferas. Si en “Fire”, Thrice  lograba en instantes atenazar los sentidos a base de un frenesí sónico predominante en la densidad propia del más pulcro post metal – nuevamente sacó a la mesa a los Isis más ambientales y porque no, Pelican-, la pieza representada por el agua, no pierde intensidad pero si gana en ambiente.

Arrebatos sin tapujos de post rock  y una esencia a veces, completamente incidental como se impregna en ‘Night Driving’, le dan a este ep, una imagen etérea que como nunca, logra colocar a Thrice en territorios de vanguardia. Una vuelta de tuerca que posee sus atributos en los estribillos adictivos de ‘Open Water’ o la celestial  ‘Digital Sea’, que golpea y nos transporta raudamente a la ambición del cuarteto.

Esta primera entrega doble de “The Alchemy Index”, podría ser vista como el Ying y el Yang, pero revisando minuciosamente, encontramos el puente para unir dos trabajos, a primera vista, completamente disímiles. Incluso no sería descabellado considerar ‘The Flame Deluge’, el hilo conductor entre dos polos aparentemente opuestos, pero no es algo redundante por ahora. Esquivando conjeturas, Thrice nuevamente ha brindado una pieza maestra que pide a gritos ser escuchada por un público más amplio y no sólo los adeptos abiertos de mente, conquistados a partir de “The Ilusion of Safety”. Justicia divina, hazte presente.

Francisco Reinoso Baltar

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