Back In Black

Back In Black

1980. Atlantic/Warner

"Back in Black" es -y será- una sacudida para despertar a los muertos, incluyendo al propio Bon Scott, cuando la banda, más que en ningún período, exhibió alto voltaje y una potencia comercialmente viable en los Estados Unidos, jamás soñada por los mismos hermanos Young, Malcolm y el incansable Angus. El álbum de 1980 introdujo a nuestra familia la raspada y aguardentosa voz de Brian Johnson y también su nobleza de hombre del rock, un tipo adorable y sencillo, quien en ese momento veía un sueño hecho realidad y ciertamente hizo lo imposible para ponerse a la altura de los otros cuatro, la base rítmica triple de Malcolm Young en guitarras, Cliff Williams en el bajo y Phil Rudd en la batería. Cuando escuchas temas como 'Shoot to Thrill', 'Given the Dog a Bone' y 'Back in Black', bendices el día en que empezaste a engancharte con el rock.

Esta placa de 10 canciones resume todo lo que el hard rock con potencia de heavy metal quisiese decir o transmitir; prácticamente son sólo clásicos que exhiben los riffs más básicos y contundentes, aunque un ajustado contrapunto entre guitarras -eso sí, antes de que Angus se escape en los solos: que llegan a sonar tan magistrales como los del "Highway To Hell" y los del "Powerage". Sin duda "Back in Black" llegó a definir mucho más que un disco, redefinió a la banda y también el concepto de Monsters of Rock. Es un disco puro pero con retoques dados por la impecable y cuidadosa producción de Mutt Lange, a mediados de 1980, cinco meses después de lo de la muerte de Bon Scott aparecía esta magistral obra. Pocas veces te encuentras con una colección de canciones en que las pausas entre tracks son sólo un descanso de segundos para asumir la siguiente paliza sónica.

¿Cómo decirlo? ¡Es que tienen que escucharlo! 'You Shook Me All Night Long', siendo el track más comercial del disco, te sacude entero y te dan ganas de ir rápido a la cama, acompañado. Si bien es cierto que estos australianos/scottish no leen Shakespeare ni tampoco hablan de temas muy serios, te quieren meter el dedo en la llaga de tus instintos sexuales más primarios y lo hacen con un mal gusto "que da gusto" -este crédito hay que dárselo a Brian quien fue el responsable de las letras del álbum-. Háblenme de 'Closer' de Nine Inch Nails o 'A.D.I.D.A.S.' de Korn y les diré que este disco repite esa idea vital y brutal 69 veces mientras dura. Y es cierto, "Back in Black" no es original para AC/DC, es la misma sopa que te servían antes y después. Los mismos power chords, la misma base que emula a un tanque en perfecto control, pero a diferencia de la era Bon Scott suena tan fuerte que llena un estadio y se asemeja a aquella era, en que Quiet Riot abrió la puerta para decirte: "Ven y siente el sonido". Tal y como Chuck Berry acuñó 'Good Golly Miss Molly', AC/DC reinventó el rock & roll forjado en acero y de ahí en adelante las imitaciones han sido incontables, muchas de ellas buenas. De plano influenciaron con esta placa a cuanta banda hard rock pudiera existir e hicieron un guiño no al "Highway to Hell" sino al "High Voltaje" de 1974.

A AC/DC lo queremos tanto como al eterno colegial Angus y a su hermano-cómplice, un genio que para los aficionados es valorado su peso en oro, Malcolm es más importante en la banda que lo que muchos imaginarían. A contar de 1973 los únicos dos que sobreviven en la banda son los hermanos Young, aunque a partir de "Back in Black" no han habido cambios dignos de mencionarse, sólo reemplazos temporales. El dicho reza con asertividad: "Si no está roto, para qué arreglarlo". Bon Scott le pasó a su amigo (lo eran en realidad) la antorcha y Brian Johnson le agregó una boina que lo hace lucir como un camionero. Uno de esos que un par de veces a la semana va a un club stripper y se debe sorprender de escuchar su música también ahí. El que no ha escuchado al menos cinco tracks de este álbum es porque simplemente ha vivido en una caverna.

La pura trilogía de 'What Do You Do For Money Honey', 'Have a Drink On me' y 'Let Me Put My Love into you Baby' ha dejado a Bon Scott tranquilo y orgulloso... dos metros bajo tierra. Sin duda, "Back in Black" casi como el tributo de las campanas que redoblan en su inicio para Hells Bells es el disco más poderoso y clásico del quinteto y por eso esta aquí brillando en esta sección de clásicos de todos los tiempos. Para todo el mundo lo más aprovechable del heavy metal es la aparición de álbumes paradigmáticos como éste, digno representante del género y respetado por prácticamente todas las bandas y personas que pueda conocer. Ellos como carrera lineal han llegado a todas y emergieron con una actitud punk, que se aprende de tanto tocar en bares de mala muerte, desbancando a los mismos Sex Pistols.

En rigor los AC/DC son de Escocia pero relocalizados en las antípodas australianas y de seguro ahí aprendieron a golpes... no es fácil salir de Australia y hacerla en todo el mundo, menos lo era en la década del 70. Llegado 1980 y "Back in Black", AC/DC se tomó el mundo por asalto y entre otras gracias dignas de aplaudirse acuñó un joya con ropajes de himno, 'Rock&Roll Ain't Noise Pollution', la que cierra el disco. Un álbum de impecable negro, una antojadiza contraparte al "White Album" de The Beatles.

Angus y Malcolm Young se enajenan y vuelven loco al más "normal" de nosotros, ya que con tres acordes insistentes demuestran que el rock -desde los Stones- siempre ha tenido actitud media delincuente, una cualidad eternamente juvenil y que sin complacencias ni contemplaciones de tan duro todo el tiempo. 'Back in Black' apoyado de otros temas como 'Shake a Leg' o 'Have a Drink On Me' se emplean a fondo para conjugar la perfecta comunión entre el Rock & Roll y el sonido más duro, todo eso realzado con la personalidad de artistas crudos que fueron benditos con voces febriles y cuerdas de acero.

Nada más lejano a la realidad más fantástica, que AC/DC tocando sentados y haciendo un Unplugged para MTV ¿o no? En resumen, cada canción de esta maravilla de álbum es rock-blues pesado, sudoroso y desprovisto de arreglitos y barnices que le puedan restar virulencia. Ellos siempre lo llamaron Rock & Roll, yo le llamaba Heavy Metal hace 15 años y no entendía su discurso de "todo es R&R", ahora lo comprendo perfectamente... y ustedes también. La agitación que produce el escuchar "Back in Black" es cuasi malévola, el boogie de chicos malos, peor aún... no son chicos, tienen permiso para hacer lo que quieran.

Alfredo Lewin

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