49% Motherfucker, 51% Son of a Bitch

49% Motherfucker, 51% Son of a Bitch
2011. E1 Entertainment
 
Fue el trailer que más veces vimos en los últimos tres años (sí, se publicó en Youtube en mayo de 2008). Era, por fin, la reivindicación de un auténtico icono: “Lemmy”, la película. Esos cuatro minutos nos dejaban al borde del asiento, ansiosos por más.
 
Con el film estrenado en 2010 y la publicación del DVD en 2011, ya despejamos las dudas y el balance no es suficientemente favorable. La expectativa se comió al documental. De la adrenalina del adelanto y la misma música de Kilmister, a la más insoportable abulia de una de las más decepcionantes publicaciones del último tiempo.
 
No alcanza a ser biográfico, las apariciones estelares se pierden y de Mikkey Dee y Phil Campbell casi ni se habla (y Campbell lleva más de un cuarto de siglo junto a Lemmy). Son, a la larga, dos de las más largas horas que se pueda pasar frente a una pantalla.
 
Es a ratos discordante la superposición de escenarios y personajes; no entendemos si lo que se quiere es mostrar distintas facetas de Lemmy a modo anecdótico, o si el relato realmente va tomando una nueva dirección.
 
Peor aún, el título, de “49% Motherfucker, 41% Son of a Bitch”, promete adentrarnos en el mundo de un carajo. Lo dice Dave Grohl (quien tiene más minutos en pantalla que Campbell y Dee juntos): “the baddest motherfucker”. ¿Dónde está eso representado en la película? Si no fuese por cuánto ya admiramos al músico y la aproximación que tenemos con su leyenda, no entenderíamos muy bien el vínculo entre el nombre del documental y el personaje que se nos muestra.
 
Más que una producción concientemente ideada en rescatar cada aspecto de la vida de Lemmy y resaltar lo que más atractivo pueda ser para sus incontables admiradores en todo el planeta, queda la impresión que aquí tuvimos a un par de fanáticos siguiendo a su ídolo a todos lados, glorificando cada acontecimiento por el simple hecho de tenerle a él como protagonista.
 
En el relato (desordenado, por no decir descabezado) surgen entretenidas anécdotas, pero hay pocas escenas que valgan la espera. Incluso el “Stage Fright” (DVD de 2006) trae en sus extras escenas de backstage más sabrosas que las de “Lemmy”. Hay que verlo, por simple fanatismo y para sacarse el empacho. Pero nada más.
 
Juan Ignacio Cornejo K.