In 0 To Infinity

In 0 To Infinity
2010. Important Records
 
En sus 13 años de trayectoria discográfica, el grupo japonés liderado por el guitarrista Makoto Kawabata, ha llevado las características del rock de vanguardia y la psicodelia, hacia extremos de experimentación y exploración inéditos en la historia de la música. En una obra que cuenta con decenas de discos, la banda nipona ha revitalizado, no sólo la música de los grandes exponentes de la historia del rock de avanzada, sino que también su imaginería, temáticas y visión estética radical.
 
De hecho, estas relaciones con los grandes grupos y solistas, los ha llevado a colaborar con protagonistas de la mejor música de este fenómeno. Por ejemplo, en Acid Mothers Gong, se unieron con el carismático líder de los legendarios Gong, Daevid Allen; y en Acid Mothers Guru Guru, hicieron lo propio con el baterista Mani Neumeier de la mítica banda alemana del mismo nombre. Sin embargo, las referencias literales de sus placas, los han relacionado estética y espiritualmente, con una gran cantidad de grupos y solistas: Frank Zappa, Jimi Hendrix, Univers Zero, Ash Ra Tempel, Jethro Tull, King Crimson, Black Sabbath, David Bowie, Captain Beefheart, entre varios otros.
 
En el caso del elepé doble “In 0 To Infinity”, la banda neo-hippie, que utiliza su denominación Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso U.F.O., toma como punto de partida el legado del gran compositor minimalista estadounidense, Terry Riley. Además, se trata de una secuela del álbum de 2002, “In C”,  donde Kawabata y compañía, ya habían expuesto su amor por este autor que, junto a Philip Glass y Steve Reich, han sido claves en el desarrollo del rock de vanguardia y la música electrónica en su más amplia acepción.
 
De este modo, la agrupación amplía el concepto del disco anterior, que además del cover de “In C”, incluía “In E”, “In D” y la colaboración con Ultrasound, “In G”. El nuevo álbum, regresa este año con la misma idea, con cuatro extensas composiciones, tituladas “In A”, “In Z”, “In O” e “In Infinity”. Asimismo, el trabajo es el primero donde participa, después de un largo tiempo, el integrante original, Cotton Casino.
 
Como decíamos más arriba, aunque Terry Riley es un autor minimalista de raíz clásica, su influencia en el rock y la electrónica contemporánea es incalculable. De este modo, Acid Mothers Temple toma vagamente una sensibilidad y visión musical ya existente, para transformarla y llevarla a extremos de experimentación que los mismos modelos no alcanzaron.  Si la música de la clásica obra original de Riley, ya era aventurera tanto para la estética docta desde donde provenía, como para el mundo de la electrónica y el progresivo, en el caso de AMT, la música se hace menos digerible y llega aún más lejos.
 
Esto no quiere decir que la radicalización musical de los nipones tenga un valor en sí mismo. Al contrario, sin duda que se puede criticar este concepto artístico, que tiene como único formato la libertad creativa total y absoluta. Es necesario reconocer que algunos de sus discos son de verdad “inescuchables” hasta para los oídos más abiertos y acostumbrados a estos sonidos.
 
En este contexto, diría que los trabajos más interesantes de AMT son, justamente, los que logran despegarse de sus moldes y conjugar con sabiduría,  la música tradicional de su país con elementos del rock de vanguardia y, dependiendo del caso, de sus distintas corrientes: krautrock, rock in opposition, space rock, rock progresivo. Teniendo en cuenta este análisis, diría que sus álbumes mejor logrados son, por ejemplo, “La Novia” de 2000 y “Mantra Of Love” de 2004.
 
Pues bien, bajo este prisma, creo que en “In 0 To Infinity”, podemos encontrar tanto aciertos como excesos creativos. Dentro de la primera categoría, no hay duda que la pieza “In Infinity” es la mejor lograda.  Con una duración de más de 18 minutos, la composición se caracteriza por su cualidad altamente hipnótica, donde una superficie continua de bajo y batería, es la base para los sonidos espaciales, los arreglos de guitarra y las detallistas indagaciones sonoras en general. A pesar de la distancia estilística con el minimalismo puro de Terry Riley, la pieza consigue generar esos estados de conciencia alterados que no apelan a un sentimiento melódico, sino que son reflejo de estados no comunes de percepción de la realidad.
 
Además de estar muy cerca de un disco como “Vision Creation Newsun” de sus compatriotas de Boredoms, en la pieza se aprecia una especie de conjunción entre las directrices del minimalismo y la sonoridad de bandas de rock cósmico de los setenta como Gong y Hawkwind. Este tipo de cruces que hace AMT son comunes en toda su obra, incluso llegando a cruzar estéticas musicales que, antes de ellos, eran imposibles de concebir juntas.
 
Sin embargo, otras composiciones del disco, como “In A” o “In Z”, son en extrema densas, asfixiantes e impenetrables. Aunque en el contexto musical al que nos tiene acostumbrados la banda, no son una rareza, de todas formas es agotador exponerse a una experiencia musical tan visceral, ruidosa, subversiva y subterránea como la propuesta por los nipones, en un disco que se mueve entre la manipulación electrónica y un rock autónomo de todo formato preestablecido.
 
En la contraparte, debo decir que el ejercicio creativo de AMT es en extremo interesante, ya que como hemos señalado en todo el comentario, tiene el mérito de radicalizar las directrices artísticas de los grandes hombres que han forjado una estética musical auténtica, arriesgada y, que a falta de una definición más exacta, se ha catalogado ampliamente como música experimental o avant-garde. Recomendable sólo para los oídos que pueden ir del “cero hasta el infinito” en una sola tarde.  
 
Héctor Aravena A.

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