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Protistas: No te eches a morir

Protistas: No te eches a morir

Protistas: No te eches a morir

Viernes 28 de noviembre de 2014
Teatro Cariola


“Estamos re encantados con la colaboración musical chilena”. Lo dijo Álvaro Solar, el líder de Protistas, en medio de la presentación en sociedad de su tercer disco, “Nefertiti”. Se refiere al apoyo de sus colegas: poco antes del lanzamiento, robaron los equipos del grupo, obligado a realizar el concierto de anoche en el Teatro Cariola con instrumentos prestados por amigos. Entre ellos, la guitarra de Rodrigo Santis de Congelador y la batería de Gian Paolo Gritti de Nuevacosta.

Tocar con indumentaria ajena debe haber sido incómodo para la banda, pero se hizo un buen trabajo encubriéndolo. Las horas de ensayo han pagado en oro: si hace cinco años, el batero Andrés Acevedo era el punto bajo de sus recitales, ahora es amo y señor del ritmo, un corazón de palpitaciones regulares. Su camisa roja empapada de sudor discordaba, eso sí, con el guitarrista Julián Salas y el bajista Alejandro Palacios, de actitud gélida, ajena a las emotivas circunstancias que rodeaban el evento.

En todo caso, el excepcional set largaduración -que sobrepasó la hora y media- se benefició de los contrastes. De forma natural, transitó del ruidismo expansivo de 'Florecimiento', deudora del rock indie estadounidense de los 90 (como gran parte de su repertorio), a la austeridad íntima de 'Vigilia' y 'Volar en llamas' (muy coreada, especialmente cuando se transforma en 'Dumb' de Nirvana), interpretadas ambas con las luces bajas casi en solitario por un Solar que parecía quebrarse en cualquier momento, y que, tal vez por lo mismo, prefirió no tomar la palabra muy seguido entre canciones.

También hubo temas que, en sí mismos, encapsularon los choques de ideas que hacen de Protistas un grupo tan interesante. 'Incendio en mi corazón' abandonó su característica guitarra eléctrica un tanto Jaivas para ganar enriquecedores arreglos de bronces; 'Videocámara' logró que los sonidos cristalinos de escuela Sarah Records convivieran con la baja fidelidad college bajo un solo techo; 'Dientes feos' enfatizó las sorpresivas congas que en la mezcla de “Nefertiti” no se lucen lo suficiente.

Aunque la falta de práctica en el montaje de conciertos largos se notó en un final manejado con torpeza, así como en un extraño orden de temas que desaprovechó sus pequeños hits, el cuarteto dio evidentes muestras de su plausible crecimiento. A años luz de las redondas 'Nefertiti' y 'Hospital Salvador', la destartalada 'Nortinas war', en su aparición cerca del remate, reflejó los avances de un proyecto que se levanta cada vez que lo golpean. Con la resiliencia del boxeador que lucha por un título.

Andrés Panes
Fotos: Jorge López C
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