Van Halen: Del estadio al estudio

El clásico “Van Halen II” fue grabado sin mayores preámbulos

1.

El debut homónimo de Van Halen, lanzado en 1978, puso al grupo en el mapa. Luego de una gira intercontinental de diez meses, en la que telonearon a Black Sabbath y Journey, además de encabezar el cartel en varias fechas, el cuarteto estadounidense tuvo apenas una semana libre antes de entrar al estudio para grabar su segundo disco. Con la presión de encarar luego un nuevo ciclo promocional, es decir, otra seguidilla de conciertos, el trabajo debía realizarse lo más rápido posible. Aumentaba la dificultad de la tarea el bajo presupuesto con el que contaban: pese a los buenos resultados de “Van Halen”, su sello no tenía mayores esperanzas en el rendimiento comercial de una secuela. La banda tenía menos de un mes para completar su misión en el mismo lugar donde se registró su opera prima, el estudio número uno de Sunset Sound Recorders, en California, donde una vieja mesa de mezclas de los años cincuenta, del mismo modelo que usaba Frank Sinatra, sería su equipamiento.

2.

A Eddie Van Halen le tocó la difícil misión de poner orden. Sus compañeros, después de chequear durante la gira la lista de anécdotas típicas de la vida de un rockstar, tenían más ganas de seguir de juerga que de ponerse manos a la obra, pero todos se sumaron a la iniciativa del guitarrista, convencido de que, con el vuelo de haber tocado tanto en vivo, sonarían mejor grabando de inmediato que dejando pasar tiempo. La cohesión que muestra la banda a nivel musical en “Van Halen II” le da razón: se trata de un disco que destaca por la afinidad entre sus intérpretes, cuyas horas de vuelo juntos pagaron en oro. El entendimiento alcanzado por el grupo permitió que no pasaran malos ratos por el poco tiempo del que disponían para trabajar. Al escuchar cómo sonaban, el productor Ted Templeman quedó boquiabierto. No podía creer que se tratara de los mismos tipos a los que un año antes asistió en su debut. Si los Van Halen del 77 eran impresionantes, con los del 78 se podía alucinar.

3.

Por insistencia de Templeman, atento al desempeño en ventas de los discos que producía, la banda incluyó ‘You’re No Good’, un viejo tema de R&B popularizado por la cantante Dee Dee Warwick a comienzos de los sesenta. Entrevistas concedidas una vez finalizado el ciclo de “Van Halen II” dan a entender que se trató de una imposición. Es más, Alex Van Halen llegó a decir que el cover “es la versión de un tercero de cómo debería sonar un hit”, pero que en ningún caso responde a la búsqueda del grupo, mejor reflejada en la espectacular ‘Light Up the Sky’, escrita justo al final de las grabaciones de “Van Halen”. Entre las introducciones de ‘Women in Love...’ y ‘Spanish Fly’, memorables proezas de Eddie, está plasmada la desbordante creatividad a la que podía echar mano el cuarteto, dueño de un arsenal de ideas listo para ser explorado en su segundo álbum. Escrita al mismo tiempo de ‘Runnin’ with the Devil’ y favorita de sus primeros seguidores, ‘Somebody Get Me a Doctor’ salió de la misma reserva donde se guardaban ‘Beautiful Girls’, anteriormente titulada ‘Bring on the Girls’; ‘Outta Love Again’, compuesta antes de que Michael Anthony se integrara a la formación; y ‘D.O.A.’, parte de los demos con los que se abrieron paso en la industria.

4.

La canción más pegajosa de “Van Halen II”, indiscutidamente, es ‘Dance the Night Away’, mezcla perfecta entre las habilidades de Eddie Van Halen y el histrionismo de David Lee Roth. Se trata de la máxima expresión del espíritu fiestero del disco, vertido también en ‘Bottoms Up’, de probada efectividad en todas las paradas de su gira como parte de los bis. Si provocan la sensación de estar escuchando a cuatro tipos en el mejor momento de sus vidas, justamente es porque así fue: la banda que suena en “Van Halen II” está formada por personas que lo están pasando increíble. Dicen que Eddie Van Halen, cada vez más suelto de cuerpo, ni siquiera ensayaba sus solos antes de tocarlos. Incluso cuentan que hizo ‘You’re No Good’ sin revisar la original, apoyado en su memoria, y que por eso el cover es tan distinto. Lo cierto es que el grupo, bajo la impresión de que las mejores siempre son las primeras, nunca registraba más de cuatro tomas de cada canción. Al momento de sacar las fotos para el vinilo, David Lee Roth quiso ser retratado saltando, pero al tercer intento (el que aparece en el LP) se rompió el pie, lo que no le impidió salir en otras imágenes con el pie roto, acompañado por dos sugerentes enfermeras. Simplemente no había cómo bajar a Van Halen de la nube. En los agradecimientos del disco, nombran al Sheraton de Wisconsin, el mismo hotel cuyo séptimo piso vandalizaron meses antes entre peleas de extinguidores en los pasillos y televisiones arrojadas por las ventanas. Cuánto descaro.

Andrés Panes

Presentacion