U2

Dos Décadas de “Achtung Baby”
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A exactos veinte años de su edición original, y con un presente que se sustenta más en la espectacularidad de su show en vivo que en sus últimas entregas, “ACHTUNG BABY” sigue posicionado como una de las obras cumbres, no sólo de U2, sino que también del rock. Vigencia y creatividad se conjugaron en un disco irrepetible cuya calidad sigue siendo indeleble.

Jean Parraguez

 

Durante este 2011 se ha comentado largamente acerca de la luminosa temporada que nos entregó la música dos décadas atrás. Y es que 1991 vió emerger enormes figuras con nuevos estilos, adoptando vehículos totalmente novedosos para decir sus canciones, premunidos de obras maestras, impermeables al tiempo y que siguen dictando la pauta hoy en día. Un ejercicio que puede ser tildado de nostálgico, pero mirando con perspectiva, significa un sincero aprecio a la última época dorada del rock. Por supuesto, uno de los nombres más importantes se hizo presente ese año con una contundente muestra.

 

Nadie lo vio venir. El lanzamiento del séptimo disco de estudio de U2 pareció haber salido de una película extraña, y su propuesta significó un golpe de timón tan violento y sorpresivo que la atención que ostentaba el cuarteto irlandés en esos años se exacerbó a tal punto que su lugar en la primera división musical no dió más lugares a cuestionamientos. Y su valía la probó entremedio de agrupaciones como Metallica, Red Hot Chili Peppers y Nirvana.

 

U2 llevaba más de tres años sin nuevo material. La gira de “The Joshua Tree” (1987) los elevó a lo más alto, y  la inclinación a mirar a Estados Unidos devino en una influencia que pudo notarse sin miramientos cuando un año más tarde “Rattle & Hum” estuvo en la calle. La preferencia del cuarteto por todo lo que oliera a río Mississippi era patente en los pocos tracks inéditos que arrojó dicha obra.

 

Por ese motivo, el lanzamiento y posterior recepción de “Achtung Baby” revistió al cuarteto de Dublín de un aura imprevisible. De que podían lograr cualquier cosa. Y es que las doce canciones del disco, desde ‘Zoo Station’ hasta ‘Love Is Blindness’, mostraban a un U2 más allá de sus capacidades, un riesgo que los llevó al cielo, pero que también pudo haberlos hundido al primer intento

 

“Es un gran álbum. Como todos los grandes álbumes, es imposible imaginarse cómo hizo uno para crearlo. Es algo que va más allá de la suma de las partes. Tus enemigos te definirán, y es uno el que los hace interesantes. En ese caso, comienza por ser una hipocresía que anida en el propio corazón de uno: uno se da cuenta de que el enemigo más interesante está ahí”.

 

Las palabras son autoría de Bono Vox, salidas de una distendida conversación con Jann S. Wenner para Rolling Stone, a principios del 2006. Para la realización del disco, U2 tuvo que batírselas con sus propios cuestionamientos internos como banda y episodios personales de sus integrantes que ya no sólo amenazaban su estabilidad, sino que también su propia existencia.

 

ROMPIENDO EL BLOQUE POLÍTICO

Sin embargo, todos esos elementos convergieron para sumarse a otros que iban más allá del plano musical. La política, religión y contingencia reinante aportaron su grano de arena para que U2 hiciera la verdadera apertura de la década y se convirtiera en la banda sonora de los profundos cambios sociales que el mundo estaba viviendo.


 

En menos de un lustro, el bloque oriental de Europa veía caer a la casi totalidad de los socialismos reales. Su episodio más emblemático, claro está, fue la caída del muro de Berlín, que dividió a Alemania y cuya mezcla de sociedades y estilos de vida sin duda fueron anzuelos duros de obviar para el cuarteto: “Berlín fue un bautizo de fuego”, sintetiza el bajista Adam Clayton en “From The Sky Down”, documental que muestra el regreso de U2 a los estudios Hansa de Berlín, en los primeros meses de este año.

 

El bautizo de fuego se vio probado en la inmensa paleta de colores en que el grupo se vio envuelto. La capital germana –otra parte del disco fue registrada en Dublín-, ofreció a los irlandeses un acento iconográfico y experimental en su trabajo, mecanismo azuzado seguramente por la dupla de productores que trabajó en la grabación: Daniel Lanois y Brian Eno.

 

Y es que la impronta de aquellos dos nombres abrió una nueva habitación sonora, cuyo protagonismo fue tomado sin tapujos por The Edge, el músico que más brilla en el elepé con su brillante progreso en recurrir a los más diversos efectos que pueda arrancar su guitarra. Basta el ejemplo de ‘Even Better Than The Real Thing’, un simple acorde que abre la canción que es deformada hasta el mareo con un movimiento de pedal. “Ellos experimentaban y probaban constantemente diferentes maneras de tocar y componer las canciones, hasta el último momento. El overdub de guitarra en ‘Mysterious Ways’, por ejemplo, no estuvo hasta que la mezcla fue terminada”, indica el ingeniero Robbie Adams a Sound On Sound, graficando la meticulosidad de la labor en estudio.

 

El riesgo y la confianza en el Krautrock, dance, industrial, electrónica. U2 pareció tomar todo lo que era ajeno a su propuesta para moldearlo a su propio mensaje, que también había sufrido transformaciones. Si hasta 1989, sus temáticas apuntaban a salvar al mundo, con un Bono cada vez más compenetrado con sus pretensiones mesiánicas; el switch giró para ahondar en los intrincados y oscuros recovecos de las relaciones. Las letras de “Achtung Baby” son las más dolorosas, desconsoladas y agrias que el grupo alguna vez haya facturado. Bono es claro al respecto:

 

“Había podredumbre seca en la casa en que empezamos a grabar el disco. Y era un símbolo de lo que estaba pasando; no sólo en la vida de Edge, con su matrimonio, sino en las vidas de todos nosotros. Estábamos acostumbrándonos demasiado al éxito, sin ponerle atención a su lado corrosivo. Había una línea de Jenny Holzer: Protéjanme de aquello que quiero”.

 

Con todos esos ingredientes, el 19 de noviembre de 1991 “Achtung Baby” salió a la venta. Un testimonio de reinvención que U2 jamás pudo repetir. Y escuchándolo de punta a cabo, requiere un gran esfuerzo no conmoverse. Su intuición para conectarse de manera tan fiel a los tiempos que estaban transcurriendo dotó a la banda de un nuevo respiro, una nueva época en materia de modernidad que iba de la mano con sus preceptos musicales. Veinte años después, seguimos maravillándonos con esa maestra obra del cuarteto irlandés.

 

 

REEDICIONES Y TRIBUTO

La oportunidad para celebrar las dos décadas de “Achtung Baby” no fue pasada por alto. Se prepararon cinco tipos distintos de reediciones, cada cual con elementos más apetecibles, que van desde remixes, documentales, videoclips, tomas descartadas de las canciones, lados B, un libro, y vinilos, transformándolo en un material digno de colección.

 

Al mismo tiempo, la revista inglesa Q quiso participar en el aniversario y entregó un disco tributo, donde destacados nombres de la escena mundial nos brindan sus propias visiones para las once canciones. Artistas como Patti Smith –‘Until The End Of The World’-, Depeche Mode –‘So Cruel’- y Nine Inch Nails –‘Zoo Station’, presentan sus respetos a la, quizás, obra cumbre del conjunto irlandés.

 

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