THRICE

El desgaste del alto rendimiento


No hubo fricciones ni misterios y eso es lo que más duele. Porque Dustin Kensrue (guitarrista/vocalista) dejó en claro en el comunicado publicado en el sitio oficial de la banda su anhelo de centrarse en su familia y tres hijas de menos de cinco años. Podríamos pecar de egoístas e incomprensivos pero mejor apelar al  pragmatismo de los números y los sucesos que acompañaron 13 años de intachable recorrido. Traspiés y anotaciones para enaltecer la hoja de vida de un único en lo suyo como Thrice.

Desde los primeros flirteos con la movida de punk melódico en Irving, California, a finales de los noventas, el núcleo de Thrice detalló sus ambiciones e hiperactividad con el medio y el público. Todos lo entendieron sin segundas lecturas. La interrogante es explícita: ¿qué demonios hará la banda sin Kensrue? ¿Es el resultado de haberse estancando en cuanto a repercusión a partir del bajón comercial de “Vheisu”? Muchas respuestas pueden surgir, todas con sendas justificaciones, pero difícilmente lleguemos a un punto que sirva para relativizar una pérdida que irá incrementando su impacto con el correr del tiempo.

Desconocemos cómo sería la banda sin Dustin y al menos lo positivo es que el hiato es temporal. O al menos eso dejó entrever el comunicado. Lo frustrante es que, a diferencia de otros pares disueltos de la escena como Hopesfall, la nula constancia de The Used o los intermitentes, Boy Sets Fire, Thrice aún era un banquete de contenidos y propuesta.

Es cierto que “Beggars” (2009) y el reciente, Major/Minor (2011) no hicieron mucho ruido y el tremendo bagaje intelectual ofertado en la saga conceptua de 4 episodios “Alchemy Index” (2007-2008), estuvo sobre la media de lo que uno aún podría etiquetar como la liga estelar del post hardcore del nuevo milenio, pero el punto es que, luego de mucho trabajo, el grupo había conseguido ese estatus atemporal que tantos actos buscan, algunos con intentos más forzados que otros (sino pregúntenle a My Chemical Romance, Billy Talent o los mencionados The Used, solo por meter en el saco casos más macro). 

Por lo mucho que extrañaremos a Dustin y los buenos tiempos de Thrice enumeramos sus aciertos discográficos, ilustrados con una selección de videos:

'Deadbolt' (2001)


                  

Fusionaron su amor por Metallica y Bad Religion aún portando el hambre e inocencia que hizo de sus shows en California una experiencia irrepetible entre el batallón fashioncore que se subía vertiginosamente al camión emo rock.

        'Stare At The Sun' (2003)





Island Records apostó todas sus fichas. Metieron hasta a Andy Wallace en el proceso de mezcla. Los resquemores se multiplicaron como esporas pero el resultado fue fascinante. Un episodio de sofisticada melancolía que les brindó las mayores cifras de su carrera. 

Image Of The Invisible (2005)


 

Incomprendidos a más no poder. Dieron vuelta la paleta de estilos y se acercaron a los teclados, el post rock y la electrónica. Como era de suponer, la disquera no asimiló de buena forma el atrevimiento del cuarteto. La desvinculación estaba ad portas.




Digital Sea (2007)

 

Texturas ambient para una de la tomas maquinales de “The Alchemy Index”, el melómano plan dividido en los cuatro elementos (fuego, agua, tierra y aire). Acá la cosa iba en serio

'In Exile' (2009)

 

Otra baja en intensidad para uno de los temas más amigables de “Beggars”,  interesante episodio de transición en que a la banda se le veía bastante más cómoda que en su último disco, “Major/Minor”

Por Francisco Reinoso Baltar

tags

Contenido Relacionado