STEVEN WILSON

Retos permanentes
STEVEN WILSON
El líder de Porcupine Tree consolida su productividad en su segundo disco solista en tres años, “Grace for Drowning”, que, tal como el último trabajo de su banda, se presenta en formato doble, siempre ansioso de desafíos tanto para él mismo como para su público. No es fácil seguirle el paso.

La remezcla de los discos de King Crimson fue definitoria para Steven Wilson: a partir de esa instancia, analizó con detalle los trabajos de la banda, en especial “Lizard” de 1970, el disco “solista” de Robert Fripp, en el que se permitió invitar a músicos de jazz en lugar de músicos rock.

Así, la mayor inspiración para el líder de Porcupine Tree fue, de alguna manera, seguir los pasos de su maestro. “Grace for Drowning”, el segundo álbum solista de Wilson, apuesta por esa sonoridad jazzy en lugar de continuar con el camino trazado en “Insurgentes” (2008), inspirado en el post punk.

Claro que la idea no obedeció a la misma línea de tiempo con que ha lanzado todos sus trabajos desde “Insurgentes” hasta ahora. Según Wilson, “Grace for Drowning” nació al mismo tiempo que en que Porcupine Tree estaba de gira con “The Incident”, pero prefería priorizar el álbum con la banda y darle mayor tiempo a “Insurgentes”.

No fue una decisión casual, puesto que estos dos últimos discos comprenden más de setenta minutos de música cada uno y él, entendiendo a sus acérrimos fans, optó por dar un margen de tiempo para que ambas placas fueran comprendidas y asimiladas. “Entiendo a la gente que no escucha mis discos, porque no es música inmediata. Hay que escucharla, dos, tres, cuatro veces para comenzar a apreciarla”.

“Grace for Drowning”, en ese sentido, no es una producción fácil de entender. Es cierto que muchas de las características de Wilson están presentes, desde el concepto visual, la estética, hasta ciertos sonidos que inevitablemente hacen referencia a su sonido en particular, el que lleva su firma. Por una parte, están las imágenes sepia, recurrentes en sus trabajos, pero, más allá de eso, es una extraña y retorcida belleza la que enmarca a este álbum.

“El título vino de leer historias de personas que habían tenido experiencias cercanas a la muerte con el ahogo. Todas decían lo mismo: llegaron a un punto en que dejaron de luchar y alcanzaron un punto de calma, de gracia. Me gusta el título “Grace for Drowning” como una metáfora de mi vida. Ya no me importa si soy exitoso o si tendré más éxito del que ya tengo. Siempre me gusta compartir mi música con otras personas. Pero ya no me estreso por eso. Estoy haciendo la mejor música que he hecho porque me siento totalmente liberado del deber de tratar de complacer a alguien”.

Teniendo el concepto en mente y la idea musical, reunió al baterista Nick France, el guitarrista Mike Outram, y Theo Travis, flautista y saxofonista que ha trabajado con Robert Fripp, Gong y Soft Machine Legacy, para salirse de sus propios esquemas y dar rienda suelta a la improvisación. El británico suele tener mapeado todo el álbum antes de comenzar a grabar, pero esta vez la instrucción para sus músicos fue que ellos crearan solos en sus instrumentos e incluso que trataran a cada canción como un extenso solo.

steven wilson

“Una cosa que es muy interesante de los discos de Crimson es que ninguno de los tracks de batería seguían un tiempo en específico. El baterista acelera y baja el ritmo en todo el disco, algo que no es totalmente preciso pero que sí resulta bien apasionante”, afirma Wilson.

En el fondo, todo “Grace for Drowning” trata de enfocarse en otra manera de mirar hacia el rock progresivo. Sobre todo si consideramos que sus mayores influencias vienen precisamente de grupos del progresivo de comienzos de los setenta, como Caravan, Van Der Graaf Generator, Yes y Jethro Tull.

“El jazz ha sido el elemento sustraído del rock progresivo, ahora se ha vuelto en algo muy clínico, tiene ese sonido metalero, y en eso incluyo material propio también. Quería concentrarme en la belleza de los sonidos, en una paleta muy orgánica, que asocio con aquel periodo de experimentación y de búsqueda de los setenta”.

EL AMOR AL ARTE, NO A LA ENTRETENCIÓN

Este segundo disco solista de Steven Wilson, no sólo se enfrenta al reto de capturar la atención del oyente, sino también el de adaptarse de alguna manera a las múltiples opciones que se le ofrecen, entre cambiar canales o canciones en el IPod, hasta preferir algo que sea más liviano. Pero el músico dejó de lado aquellas preocupaciones y trató de apuntar al auditor de discos más que de canciones.

steven wilson“Si tuviera un artista equivalente en casi cualquier otro género, probablemente, en lo comercial, me iría mucho mejor, y eso es porque escogí el rock progresivo, o él me escogió. Es la música más difícil, debido a su reputación y porque, por definición, requiere de más tiempo para que la gente de verdad lo pueda absorber y comprometerse con lo que está escuchando”.

La cita no es mera casualidad. Con “The Incident”, Porcupine Tree se encontró en el Top 25 de discos más vendidos en su primera semana de salida en ambos lados del Atlántico y, en medio de la gira de la banda por Estados Unidos, agotaron las entradas para un show en el Radio City Music Hall en Nueva York. Sin embargo, sus canciones raramente suenan en la radio. Está claro que pasa más por melómanos que por fervientes cultores de las FM.

“Cuando los artistas dejan de hacer lo que les gusta y lo que les mueve, se convierten en entertainers –sentencia Wilson. No es que no se puedan conciliar ambas cosas, pero en el momento en que te conviertes en un entertainer, comienzas a crear para complacer a otras personas pero no a ti. Cuando haces algo por ti, aunque sea un fracaso, vas a estar orgulloso de tu trabajo. Lo irónico es que cuando dejé de complacer a los sellos en el inicio de mi carrera, comenzó a crecer mi base de fans. En “Grace for Drowning” usé varios coros y no me atemorizó que sonara incluso un poco kitsch, porque siempre está el peligro de que la gente te acuse de ser pretencioso. Pero ya no me importa”. Los frutos de aquella consecuencia están a la vista.

María de los Ángeles Cerda.-

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