SLAYER

Nos odia a todos...

Con casi 20 años de historia, Slayer ha construido una leyenda oscura y demoniaca que aún hoy genera casi las mismas expectativas -y aversión- en los millones de seguidores que esperan ansiosos cada entrega de esta banda californiana. "God Hates Us All" (Dios Nos Odia A Todos) es lo nuevo de la banda de King, Araya, Hanneman y Bostaph, un disco que los trae de vuelta para sentar la bandera del metal y la agresión, derribando a todos aquellos que trataron de destronarlos sin considerar que ellos, más allá del tiempo, siempre serán la banda más rabiosa del universo.

Entre el mito y la leyenda Slayer traspasó la barrera de la realidad: 18 años de carrera, 10 álbumes de estudio y una forma de expresar su rabia que ha generado cientos de polémicas y demandas. Desde sus inicios Slayer llevó su imaginería y su discurso hacia lo extremo, al lado oscuro de la humanidad y las fantasías, hablando de matanzas, sacrificios humanos, asesinos en serie y de la relación Dios-Demonio que gira en torno a la vida. Sin embargo, la banda reconoce que nunca han sentido la necesidad de ir más allá de sus propios sueños. El guitarrista y liricista Kerry King lo explica: "Siempre hemos estado muy metidos en lo que hacemos, y todavía lo estamos, pero en ningún momento hemos sido como esas bandas escandinavas que queman iglesias y matan gente. Ellos viven y mueren por lo que hacen. Esa es mi realidad tanto como yo hago música y voy a tocarla, pero sólo es entretenimiento. Yo nunca he dicho: "Esta mi iglesia negra de Satán y tú me deshonraste, voy a destruir tu iglesia de Satán, quemarla y cortarte la cabeza". Yo no creo ni en Dios ni en Satanás, pero escribo sobre los dos".

King ha escrito la mayoría de las letras de los discos de Slayer, y si en los comienzos hablaba sobre películas de horror, en los últimos años no ha tenido más que recurrir al entorno, prender la televisión para ver las noticias y sentarse a escribir sobre la violencia: "Todos tienen un punto donde revientan, se pierden y se ponen violentos. Tú punto de quiebre puede ser muy distinto al mío, pero esa clase de ira violenta está en todos nosotros. La violencia sólo es una parte de la vida" explica King, destapando una realidad que todavía nos asusta y nos escandaliza. Esa puede ser el mayor baluarte de Slayer, desnudar una realidad continua, adaptarla al ambiente y musicalizarla con la potencia de un death-thrash-hardcore que evoluciona sin mirar al lado. Slayer nunca ha ido con las modas y lo más importante es que siempre han mantenido la esencia de la banda y han logrado que sea actual más allá del tiempo..."Siempre es fácil ser Slayer pero el truco es ser Slayer en el ahora y hacerlo siempre relevante", señala el monstruo Kerry King, quien con los años fue derivando en esta especie de catalizador de ira que ha interpretado con sus letras ha muchos chicos que han descartado de plano la posibilidad de adaptarse a un sistema enfermo y despreocupado. Divertido si conocen la historia del guitarrista, quien hasta la adolescencia fue un genio imbuido en las matemáticas y alejado completamente del rock y las chicas.

"Yo no creo ni en Dios ni en Satanás, pero escribo sobre los dosq". Kerry King.

Esa influencia de Slayer en el desarrollo de las conductas de miles de chicos norteamericanos ha sido el gran problema que ha debido enfrentar la banda al momento de ser acusados de muchas de las acciones de sus seguidores. Desde las críticas por la crudeza de sus carátulas, sus fotos promocionales con cadáveres y su mórbida visión sobre la muerte, hasta las acusaciones de satanismo y anti-semitismo (sobre todo por la canción 'Angel Of Death' del "Reign In Blood"), todo estaba bien. Eran gajes del oficio. Pero cuando su nombre comenzó a circular por demandas y tribunales la cosa pasó a otro nivel. El mayor problema surgió en 1996 cuando tres adolescentes en Arroyo Grande, California, asaltaron, violaron y luego abusaron del cadáver de una niña de 15 años llamada Elyse Pahler. Después que los chicos fueron capturados, los tres culparon su desviada conducta a la influencia de la música y las letras de Slayer. Incluso, uno de los chicos señaló que basaron el crimen en escenarios retratados en canciones de la banda, y que creían que asesinando a Pahler harían que su propia banda de death metal, llamada Hatred, fuera exitosa. Los padres de la niña demandaron a la banda y al sello y así comenzó la travesía de Slayer por las cortes estadounidenses. De todas maneras un juez determinó que la familia Pahler falsificó alguna evidencia para llevar el caso aun tribunal civil, pero con la opción que los demandantes puedan apelar a esta resolución.

Refiriéndose a la matanza de la niña Pahler, Tom Araya habló en 1998 y se refirió en los siguientes términos: "Ellos querían sacrificar a una virgen pero lo echaron todo a perder porque la violaron antes de matarla. Así que ya había dejado de ser una virgen". Hoy en día, tal vez por la experiencia familiar y por contar con dos hijos -una niña de cinco años y un niño de dos- las declaraciones de Araya son mucho más reservadas y menos violentas, sobre todo después de gastar miles de dólares en abogados y demases. Araya dice: "Viejo, aprendimos a guardarnos nuestras opiniones. Ellos están buscando algo para atraparnos, y no necesitamos darles más gasolina para que aumenten la hoguera".



DIOS NOS ODIA A TODOS

Llegando al 2001 Slayer parece con más motivos que nunca para volver con rabia y agresión. La misma experiencia de los tribunales, todo el dinero que gastaron defendiéndose por las acciones de otros y sentirse apuntados con el dedo por una sociedad que sólo ve 'la paja en el ojo ajeno' es razón suficiente para pensar que Dios nos odia a todos, y en mala. "Es algo que ha pasado siempre", explica King algo irritado. "Es el resultado de que la gente no se hace cargo de sus actos y tratan de pasar la culpa. Cuando dejas que tus hijos se críen por MTV y por Jerry Springer, estás buscando problemas. Los padres de hoy día son unos malditos idiotas. Y quizás algunos maniáticos digan que están así debido a las películas o a la música, pero si fuiste criado sin valores ni sentido de lo correcto y lo incorrecto nada puede enderezarte. No culpen al maldito negocio del entretenimiento".

"God Hates Us All " es la evidencia de todo eso, todo los corroído y podrido del sistema que para ellos tiene la mayor culpa en la ceguera de la religión. El disco fue grabado en Vancouver, Canadá, donde estuvieron tres meses junto al productor Matt Hyde (Monster Magnet, Porno For Pyros) y combina la agresividad del "Divine Intervention", el groove siniestro de "Diabolus In Musica" y algunas reminiscencias de la velocidad de "Reign In Blood". Según King "tiene la intensidad y la velocidad, tiene la pesadez y los ritmos. Tiene todo lo que hemos hecho, y lo hicimos mejor que nunca".


"No me gusta escribir sobre cosas lindas, me aburren. Por eso trato de decir cosas que la gente pueda relacionar con el lado oscuro de la vida. Todos en algún momento quieren vengarse de algo, todos odian a alguien, todos sienten, en un punto u otro de su vida, que Dios los odia, así que creo que cada persona será capaz de sacar algo de estas canciones y personalizarlas". K. King


En cuanto a las letras King nos cuenta que ya se cansó de buscar palabras que rimaran con las vocalizaciones, entregándose por completo a la filosofía del ¡fuck, fuck, fuck!, o sea su natural forma de hablar y expresar las cosas. Él lo cuenta: "Quería hacer algo más directo, más a la cara. Usualmente era yo el que escribía sobre fantasías, matanzas y cuentos onda calabozos y dragones. Pero esta vez no anduve en busca de sinónimos que no estaban en mi vocabulario sólo para que rimaran -cosa que hacía en el pasado. Esta vez el 80 por ciento del tiempo escribí las letras tal y como es mi forma de hablar: Fuck this, fuck, that, fuck, fuck, fuck... y yo hablando soy mucho más vulgar que cuando escribo".

Lo de Slayer no es un juego, no hay modas ni una imagen que proteger, es rabia contenida que explota cada vez que entran a un estudio a grabar. King explica esta situación: "Mi perspectiva es que no me gusta escribir sobre cosas lindas, me aburren. Por eso trato de decir cosas que la gente pueda relacionar con el lado oscuro de la vida. Todos en algún momento quieren vengarse de algo, todos odian a alguien, todos sienten, en un punto u otro de su vida, que Dios los odia, así que creo que cada persona será capaz de sacar algo de estas canciones y personalizarlas".

Otro cambio que se siente en el nuevo disco es que anteriormente la tarea de escribir las letras se la dividían entre King y Araya, cosa que ahora no sucedió. "Eso no significa que no haya tenido cosas preparadas" -explica el vocalista. "Lo que pasó es que nadie quiso utilizarlas". Por eso tal vez Araya tuvo un poco de resentimiento a la hora de acomodar las letras de King a su particular forma de cantar. Él mismo lo explica: "Fue difícil acomodarme porque yo no escribí las letras, y así como iba aprendiendo la música fueron entregándome las letras. Me tomó bastante tiempo acostumbrarme y hacer que fuera confortable".

Sin embargo, y pese a los iniciales conflictos, Araya está súper contento con el resultado. "Creo que este álbum será un llamado de atención para todas esas bandas que andan sacando partido de algo que no empezaron. Sólo queremos agarrar a un par de tipos y decirles 'Hey, nosotros estábamos aquí primero'. Nadie puede sonar más rabioso que nosotros, somos la banda más rabiosa que hay en el pueblo".
 

Keko Peralta C.

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