Maestro entre maestros

Sobrevolamos el legado de Roy Orbison

Entre los distintos looks cultivados por Álvaro Henríquez, hay uno que es prácticamente igual al de Roy Orbison: peinado a la gomina, con jopo desde luego, vestido de negro y con lentes oscuros. Es una forma de explicitar una influencia que siempre estuvo presente en la forma de cantar del líder de Los Tres, que lleva en sus metafóricas venas musicales la sangre de Orbison tanto como la de Brian Setzer y Roberto Parra. El autor de canciones tan maravillosas como 'Crying' y 'Only the Lonely' también fue una debilidad de otros grandes de la música. Bruce Springsteen y Elvis Costello se pusieron a disposición suya en la banda all-stars que lo acompaña en el hermoso espectáculo "Roy Orbison and Friends: A Black and White Night", acaso la mejor forma de entender de inmediato el lugar ocupado dentro de la música popular anglosajona por el apasionado barítono nacido en Tejas en 1936, descrito por el mismísimo Elvis como «el más grandioso cantante del mundo». De hecho, en aquel concierto lo acompaña la banda que tuvo El Rey hasta su muerte, así como coristas de la talla de Tom Waits o la subvalorada k.d. lang, todos felices de estar en un rol secundario al servicio de Orbison, quien moriría de un infarto en 1988, pocos meses después del show.

Muchas cosas hacían especial a Roy Orbison, aunque esos mismos detalles son los que le complicaron la entrada al negocio de la música, su única vocación, en la que persistió contra los deseos de su padre, un trabajador del petróleo que, convencido de que su hijo le seguiría los pasos, deseaba que Roy estudiara geología. Tampoco fue una sorpresa cuando a poco andar abandonó la universidad para dedicarse a tocar. Desde muy temprana edad mostró entusiasmo y talento para el canto. A los ocho años, ya era parte de un programa radial para luego convertirse en vocalista de un grupo de country enfocado en el público adolescente. Sin embargo, había en Orbison una cualidad gentil que chocaba con el carácter preferido por la generación rockabilly, desatado en comparación al suyo, más bien propio de un chico criado en un pueblito de mil personas. En todo caso, siempre llamó la atención. Johnny Cash, por ejemplo, le prestó el ropero completo desde el día uno. Viejo sabueso, el Hombre de Negro reconoció su grandeza apenas lo vio en vivo.

Al par de años, el resto del mundo se puso al corriente. Llegados los sesenta, Orbison se matriculó con una serie de sencillos exitosos en Estados Unidos, aunque fue en Inglaterra donde mejor lo trataron. Cuando cruzó el charco, lo recibieron con adoración. Los ingleses, entre ellos unos incipientes Beatles, amaban a los músicos estadounidenses.. Los Fab Four invitaron a Orbison a una gira donde el norteamericano terminó siendo el plato de fondo porque los anfitriones no se sentían aptos para salir al escenario después de él, ladrón de todas las miradas y suspiros gracias a su enigmático romanticismo, capaz de derretir un témpano. Su voz, asombrosamente salida de una boca que apenas se abría, era un tesoro de la humanidad que escondía misterios, expresaba deseos y mitigaba dolores. De sufrimientos aprendería bastante el 66 con la muerte de su esposa en un accidente de carretera (su nombre era Claudette, tal como el tema que compuso para los Everly Brothers), el primero de dos eventos nefastos en su vida. El segundo fue al par de años, cuando un incendió mató a dos de sus tres hijos. Orbison, un hombre de familia que nunca incurrió en excesos rocanroleros, quedó devastado, aunque pudo salir adelante casándose de nuevo y siendo padre otra vez.

Luego de un tiempo bastante alejado de los focos, en el que su popularidad en Estados Unidos decayó considerablemente, volvió a la palestra a fines de la década de los ochenta como parte de los Travelling Wilburys junto a la compañía estelar de George Harrison, Jeff Lynne, Bob Dylan y Tom Petty. En 1986, el dramatismo de su música sedujo a David Lynch, que puso 'In Dreams' en una memorable escena de lipsync en "Blue Velvet". Ni siquiera su repentino e inoportuno fallecimiento pudo detener el curso de su música, relevante tanto ayer como hoy. Semanas después de su fallecimiento, el single póstumo 'You Got It', en el que participan sus amigos Lynne y Petty, lo devolvió a las listas de popularidad de su país natal tras un cuarto de siglo alejado de ellas como solista. Cuatro años más tarde, uno de los éxitos cinematográficos de la temporada, "Pretty Woman", con las actuaciones de Julia Roberts y Richard Gere, fue bautizado en honor a su hit de 1964. Hace pocos meses, un holograma suyo salió de gira. Hubo lleno total en todas las fechas. 

Andrés Panes

Presentacion

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