ROGER WATERS

The Wall en Chile, ladrillo a ladrillo
ROGER WATERS



El más impactante espectáculo visual es el que está prometido para los días 2 y 3 de marzo próximos con la llegada de Roger Waters y The Wall a nuestro Estadio Nacional. Cada detalle de los monumentales conciertos, la palabra de su protagonista junto con la historia de un disco como no hubo otro.

Por Juan Ignacio Cornejo K.

 

“Este show va a marcar un hito en Chile”. Palabras de Carlos Geniso, fundador y presidente de DG Medios, la productora detrás de los muy esperados conciertos de Roger Waters los días 2 y 3 de marzo en los que el inglés presentará “The Wall”, el clásico álbum de Pink Floyd.

Muy alta es la expectativa para las dos noches que se vivirán en el Estadio Nacional a la vuelta de las vacaciones. El peso del disco que será interpretado ha sido opacado por la espectacularidad que se sabe se presenta en escena. “Todo lo que vimos y recordamos del show de “Dark Side of the Moon” queda chico. Esto es 10 veces más grande” promete Geniso.

Pero no somos los únicos que esperamos con ansias el encuentro. Todo el planeta ha demandado el gigantesco montaje escénico, y The Wall Live llegará a Chile con 135 triunfales fechas en la libreta, desde que este se iniciara el 15 de septiembre de 2010. Para fines de 2012, Waters habrá totalizado 190 actuaciones en dos años de gira.

Ya supimos de la locura en Argentina, con 9 shows confirmados. Chile tendrá doblete, algo a lo que no estamos acostumbrados para espectáculos de esta magnitud (en la última década, sólo se anotan dos casos de una segunda fecha para aforos superiores a las 20 mil personas: Pearl Jam en 2005 y Radiohead en 2009).

En el caso de Roger Waters, la apuesta inicial ya se jugaba por hacer las dos noches. “Teníamos que hacer dos shows para poder financiarlo. Yo creo que van a estar los dos llenos. Desde el principio estuvieron contemplados dos. Y un tercero dejo claro que es imposible” confiesa Geniso.

La anterior visita de Waters a Santiago fue para presentar “Dark Side of the Moon” (marzo de 2007) en una extensa jornada dividida en tres partes: una primera hora con clásicos de Pink Floyd y Waters solista, para dar paso a la interpretación de la placa de 1973 y rematar con un tercer y breve set de recuerdos.

El esquema para “The Wall” será distinto. Sólo pasarán por el Nacional las canciones que componen aquel trabajo, nada del resto de la obra floydiana ni rescates de los años de don Roger en solitario. Los casi 30 cortes que completan el LP, con un break justo en la mitad, y cerca de dos horas de presentación.

Incluyendo al hoy cano bajista, son 8 los músicos en escena más aquellos que colaboran en voces y coros. Varios de estos, como Dave Kilminster, Graham Broad, Terence White y Jon Carin (tecladista que grabó con Pink Floyd, además de integrar la banda de Dave Gilmour en su gira de 2006 y en el show de reunión de Live 8), ya pasaron por Chile en el tour de “Dark Side”.

Carlos Geniso, que ya vio en directo la performance 4 veces, sentencia que “el show en sí es una obra de arte. Vamos a tener la oportunidad de ver uno de los shows más grandes de la historia”. El Estadio Nacional es, según la cabeza de la productora a cargo, el único lugar en que esto pude haberse hecho en Chile. “No imposible, pero bastante más costoso” completa.

Hay mucho todavía por decirse respecto a lo que veremos los primeros días de marzo. Los invitamos a repasar palabras del propio Roger Waters respecto a esta gira, junto con la historia de “The Wall”, el último gran testimonio discográfico de una agrupación cuyo nombre está estampado entre las más influyentes y masivas de todos los tiempos. Vamos armando esta muralla. Ladrillo a ladrillo.

 

 

Roger Waters explica su aventura

 

“The Wall” en el Siglo XXI

 

Un largo camino ha recorrido Roger Waters para llegar con su tour a Sudamérica. En el camino ha ido compartiendo impresiones y conceptos que nos permiten hacernos una clara idea de qué es lo que estos conciertos pueden ofrecernos y cuál es la intención del autor detrás de todo esto. Este es The Wall Live en palabras de su protagonista.

Por Juan Ignacio Cornejo K.

 

Quizás después de la gira de “Dark Side of the Moon” se entendía que el paso lógico sería representar “The Wall”. Así fue, pero Waters halla en tal iniciativa valores mucho más profundos que la de salir de gira: “la historia de “The Wall” cuando la escribí era mi historia y cómo la pérdida de mi padre afectó mi vida. Pero no quería andar llorando de mis miserias de joven. Sí me parece aplicable a como funcionan los países hoy en día”.

¿A qué se refiere exactamente Waters? “Desde el aspecto personal, “The Wall” hablaba de miedos, y cómo escondiéndote tras una pared sólo aumentas tus inseguridades. En los tiempos actuales, hay países que usan el miedo como herramienta de control. Así es que me pareció interesante darle ese enfoque al espectáculo”, comenta.



También está el rol de la tecnología. No la que se pone en escena (que bastante espectacular es), sino la que convive con nosotros día a día. Según el músico, “la pregunta ahora es si la tecnología que disponemos ahora nos ayudará a comunicarnos mejor y superar las barreras que nos ponemos. Si, en cambio, la tecnología ayuda a los líderes a comunicarse mejor y coordinar invasiones con más precisión, queremos demostrar que la tecnología nos ayudará al resto de nosotros a decir ‘no’. Esa es la muralla a derribar, las barreras. Habría que sustituir la palabra ‘muralla’ por ‘barrera’”.

La ex cabeza de Pink Floyd es consciente que “hay gente a la que no le gusta que se hablen cosas como estas en un show de rock and roll. Pero no hay que tomarlo así, esto es una pieza teatral”.

En 1980 y 1981 Floyd salió a tocar “The Wall” sólo en EEUU, Inglaterra y Alemania. Waters se toma tiempo en diferenciar esta gira y aquella: “la tecnología ha cambiado y eso se nota en las imágenes proyectadas sobre la muralla. Va también en el mensaje de la información y la tecnología que decía”.

El cambio de enfoque al que el inglés hacía referencia es posible, precisamente, gracias a la puesta en escena. Sabe además que “The Wall” es “llevado por la narración. Las letras y la música son las mismas, por lo que el relato parece ser el mismo. El asunto es cómo se interpreta”. El ejemplo puede ser ‘Mother’, la cual es por todos entendida de manera muy literal, pero que bajo la nueva mirada de Waters, “quizás ahora la ‘madre’ es el gobierno. Es un símbolo de gobierno”.

Hay de todas formas, elementos del show de los ochenta. “Las marionetas, por ejemplo, el profesor, la madre y la esposa. Fueron reconstruídos y rediseñados, pero es la misma idea. Y sigo trabajando con Gerry Scarfe, que hizo animaciones para el escenario y la película” confirma Waters.

El aplaudido trabajo de Scarfe seguirá brillando en esta versión de “The Wall”, con nuevas visuales, más acordes con lo que el bajista solicitó. El objetivo es el poder hacerlo “más político y más universal. ‘Goodbye Blue Sky’, por ejemplo, es completamente nuevo, sobre el choque de ideologías, religiones y de cómo la política y la religión nos dividen. Es un manifiesto anti-bélico muy potente, el show completo”.

Este statement que Waters pretende hacer tiene momentos que según él mismo impactan a la gente. Hay un momento en el show en el cual se muestran fotografías de personas reales que ha muerto en distintas guerras, cuyos rostros están ahí porque el músico hizo un llamado en su página web “con fotos e historias de gente querida y que hubiese fallecido en guerras, y hubo una respuesta inmensa. Aparecen junto a la fotografía de mi padre. La gente realmente se compromete emocionalmente con ese instante. No son sólo soldados muertos”.

Roger Waters siempre ha sostenido que “The Wall” es su disco favorito de Pink Floyd. Por eso es que no ha escatimado tiempo, ideas y recursos en sacar esta misión adelante. Y tampoco es coincidencia que se haya guardado este gusto para el que muchos especulan puede ser su última gira de esta magnitud.

Él no da una respuesta definitiva (“nunca se sabe”, dice), pero tiene claro que a sus 68 años es duro seguir con este ritmo. “Gente como Eric Clapton, ellos girarán toda su vida, o BB King. Creo que mis shows son algo más físicos, y eso puede ser difícil de mantener vivo. Ya veremos”.

Todo el planeta quiere que Waters haga una gira más, aunque no precisamente en solitario. Este tour incluyó una mini-reunión junto a Nick Mason y David Gilmour en Londres, pero los involucrados aclararon rápidamente que era por sólo una noche. Desde la trinchera de Gilmour han desmentido cada rumor que ha circulado, y por parte de quien ahora visita Chile se hacen esfuerzos por mantener la camaradería para algún evento aislado en algún momento futuro, pero dejando claro que intenciones de girar no hay. “Desde Live 8 que la pelota ha estado en la cancha de David, si él quiere contestar, bien. Yo estaría por hacer algo”, agrega. Y aclara que “él y Nick son los dueños del nombre Pink Floyd, así es que para reformar la banda tiene que venir una invitación de parte de ellos.

Para poder aterrizar con su muralla en Sudamérica, toda la ingeniería de montaje del espectáculo debió ser adaptada a una mayor escala. La explicación la tiene el propio Waters: “a diferencia de EEUU, en Sudamérica no juegan hockey sobre hielo, por lo que no tienen arenas techadas. Hay que tocar en estadios de fútbol. Hemos re-trabajado el espectáculo para adaptarlo a estos espacios, y resultó algo mucho más abrumador, mucho más de lo que ninguno de nosotros se imaginó. Y la tecnología ayuda, no podríamos haber hecho este show así de grande en estadios hace 30 años”.

Ya está. En la era en que el dinero y el interés de la masa consumidora de música parece estar más puesta en los recitales que en el catálogo de nuevos lanzamientos, Roger Waters ha estado tras cada detalle para dar con la que se sugiere como la experiencia definitiva. Ya no queda más que esperar. Marzo está a la vuelta de la esquina.

 



THE WALL EN NÚMEROS


 

Dimensiones del muro:

         137 metros de largo; 11 metros de alto; 5 metros y medio de profundidad

Número de ladrillos del muro:

         900, aproximadamente

Tiempo que demora en construirse el muro, ladrillo por ladrilo:

         45 minutos

Largo de cables utilizados en iluminación, sonido y energía:

         32 kilómetros

Número de amplificadores (incluyendo monitores):

         172

Diámetro pantalla circular:

         9 metros

Peso total de los equipos:

         112 toneladas

Personas en el staff de la gira:

         107 personas (además de 18 personas de la banda y equipo de Waters)




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