ROBERT PLANT

Deja que la música sea tu maestro
ROBERT PLANT

 

Los últimos 10 años de Robert Plant son con seguridad sus más destacados en términos artísticos desde que dejó Led Zeppelin. Exponemos en detalle quién es Plant hoy, qué es lo que viene a mostrar a Chile y cómo llegó a su actual configuración. Se va a sorprender.

 

Pocos hicieron tanto esfuerzo por alejarse de su imagen pública como Robert Plant. Hace más de 3 décadas que dejó Led Zeppelin y todavía hace todo lo que está en sus manos por construir algo nuevo. Y a juzgar por sus últimos diez años, lo logró.

 

El recorrido ha sido largo, complejo y muchas veces ignorado por los mismos que hicieron de Plant el “Dios Dorado”. Con más bajos que altos, dedicó los ochenta a espantar a todos quienes acudieran a su música en busca de continuidad. Hizo el sacrificio y el tiempo demoró pero finalmente le dio la razón.

 

No hay misterio: el último decenio ha sido el más imponente en el aspecto musical desde que John Bonham pusiera involuntariamente fin a Led Zeppelin. Es justamente lo que le dio cuerpo para armarse nuevamente y lucir con orgullo su actual personalidad artística.

 

Si usted cree que el 7 de noviembre podrá ver en el escenario del Movistar Arena una performance que satisfaga el hambre zeppeliano de la gran masa, está tristemente equivocado. El tipo que dejó que la música fuese su maestro cuenta cómo le dio la espalda a su historia para comenzar desde cero.

 

LA NAVE DEL OLVIDO

 

“¿Qué puedo decir de mi carrera de los años ochenta? ¿Alcanza con pedir perdón?” dijo hace casi una década a un medio inglés. Ni siquiera él se esfuerza por salvar lo que a muchos les parece imposible de justificar.

 

Quizás aseverar que todo lo que Robert Plant hizo en sus primeros años post-Zeppelin es olvidable sea una exageración. Pero no hay misterio en que aquel material está lejos de las raíces que el blondo acusaba incluso antes de Zep y suena demasiado comercial para calzar con los principios que el propio Plant reclama como fundamentales en su vida.

 

Sin embargo, aquella aventura era necesaria. “Lo hice muy confiado en lo que hacía. Ahora vemos todos los vacíos, pero estaba obsesionado con dejar a Zeppelin detrás. No quería que esos fuesen los únicos laureles de toda mi carrera”, confesó a Uncut.

 

Él no fue el único que cayó en la trampa de los sintetizadores y la revolución de las máquinas. “Muchas de las cosas que se hicieron en los '80 eran deplorables, incluyendo parte de mi material. Pero el boom tecno había llegado y para mi era una aventura juntarme con gente que estaba haciendo eso” asevera el vocalista, siempre consciente del costo que sus pasos le harían pagar.

 

Pero Plant no queda corto en explicaciones: “no me motivaba mantenerme cercano al rock de los ochentas, había demasiada banda de rock horrible, que en esencia era música pop hecha con tacos y cortes de pelo curiosos”. Con su humor inglés clásico no olvida que “lamentablemente yo también adopté el corte de pelo”.

 

Robert Plant (1983)

 

En el camino fueron quedando discos que archivaron buenas ventas y algunos éxitos radiales pero que no muchos de sus actuales fanáticos recuerdan sus nombres: “Pictures at Eleven”, su debut en 1982, “The Principle of Moments” en el ’83 y “Shaken n’ Stirred” de 1985. Otra terna de elepés comenzó a evidenciar que Plant ya se iba sacudiendo sus fantasmas, con “Now and Zen” (1988), el guitarreado “Manic Nirvana” (1990) y especialmente el más acústico “Fate of Nations” (1993).

 

“Aproximadamente en el ’90, para la época de “Manic Nirvana”, volví a hacer lo que realmente quería, trayendo gente de otros lados a tocar conmigo, mezclando influencias” cuenta Plant. Y aunque no mucho de lo que editó en aquellos días ha vuelto a aparecer en sus shows desde la llegada del nuevo milenio, es ahí donde su carrera se reencontró con la evolución que el músico siempre había querido.

 

Casi cinco años estuvo detenida la carrera solista de Robert Plant. Y fue en ese lapso en que volvió a atraer las miradas de todo el mundo, uniéndose con Jimmy Page para un Unplugged para MTV, giras mundiales y el disco “Walking Into Clarksdale” en 1998. Y otra vez estando en la cúspide decidió arrancar de todo. “Luego todo volvió a ponerse absurdo nuevamente, tocábamos en recintos gigantes y todo eso, me di cuenta que no podría avanzar en ese entorno”, recuerda.

 

Ése fue el momento en el cual Plant decidió ir por una nueva conquista a un terreno que se veía en apariencia lejano pero que le resultaría mucho más familiar de lo que todos quienes quisieron mantenerlo atado a Jimmy Page y la sombra de Led Zep pronosticaron.

 

TIERRA SOÑADA

 

Los últimos 10 años de Robert Plant re-definieron lo que los que le han seguido con atención pensaban sería su sonido característico. “Cuando la gente me ve, creen percibir a un antiguo rockero demacrado. Pero me tomó mucho tiempo en llegar a esta música. Quiero que la gente note que por fin llegué a un lugar artísticamente sorprendente” dice hoy con orgullo.

Lo primero que el Golden God hizo a comienzos de siglo fue armar una nueva banda. Con algunos sacudones incluidos, quedaron junto a él Justin Adams en guitarra, John Baggott en teclados, Clive Deamer en batería, Charlie Jones en el bajo y Porl Thompson en guitarra (estos últimos dos habían tocado en la banda de Page y Plant en los ‘90). Se hacían llamar los Strange Sensation.

 

Para poder rencontrarse con lo que era elemental para él, Plant prefirió hacer algo que nunca había hecho antes: lanzarse con una colección de canciones compuestas por otros. Por supuesto que no sería cualquier colección de covers, pero cumpliría con representar la mayoría los nombres que él citó por años como esenciales: Tim Buckley, Moby Grape, John Lee Hooker, Robert Johnson y algunos clásicos de tradición y que formaban parte de su prehistoria musical.

 

Así fueron apareciendo ‘Morning Dew’, ‘Hey Joe’ o ‘Darkness Darkness’ como alternativas válidas en un trabajo que llamó “Dreamland”. Las re-versiones mezclaban oriente con occidente, clave cósmica que el patrón y su Strange Sensation quisieron plasmar ahora en canciones propias. Ahí nació “Mighty ReArranger”.

 

 

La Strange Sensation era la banda que Robert Plant venía necesitando prácticamente desde el fin de Zeppelin. “Quería músicos con imaginación y estilo que no se basaran en la premisa de que yo necesitaba una banda de rock. Quería algo que mostrara una evolución” fue la defensa que Plant hizo de los suyos entre disco y disco.

 

Aunque con el tiempo su primera exposición de covers ha sido algo olvidada, para el cantante aquel fue “un disco importante. Es la primera vez que hacía canciones que no eran mías, salvo algunos temas de blues. La gente suele relacionar esas iniciativas con que uno se quedó sin ideas, pero si lo escuchas te darás cuenta que esa apreciación no puede estar más errada”.

 

Clave en el sonido y fuerza de la Strange Sensation fue Justin Adams, guitarrista que cumplía con los muy especiales requerimientos de Plant: “debía ser alguien que pudiese tocar el estilo del norte de África. Justin ha hecho de todo en su carrera y lo puedes percibir en lo que hicimos juntos. Entre “Dreamland” y “Mighty ReArranger” se fue Porl y llegó Skin Tyson, que venía de Cast y representaba un área a la que yo nunca le di mucho crédito. Pero él tiene todos esos efectos etéreos y la dupla que hizo con Justin fue de excepción. Justin suena como un Howlin’ Wolf africano y Skin está en algún lugar entre la Big Brother and the Holding Company y George Harrison”.

 

Después de la reconfortante y premiada experiencia con la Strange Sensation, llegó 2007 y la reunión de Zeppelin. Aquello congeló no sólo las agendas de los involucrados sino del planeta entero por unos días. Mucho se especuló que eso podía derivar en algo más grande que un solo show, con Jimmy Page y John Paul Jones incluso sugiriendo que estaban dispuestos a salir de gira. “Bien por ellos. Ninguno de los dos ha tenido una carrera de verdad desde el fin del grupo. Yo he podido evolucionar y eso me hace feliz. No necesito el dinero” declaró duramente Plant en los mismos días en que todos se ilusionaban con Led Zeppelin tomándose el siglo XXI.

 

NUEVAMENTE A LA CONQUISTA DE “AMÉRICA”

 

Y cuando muchos creían que la Strange Sensation sería la embarcación que le alimentaría por años después de la gran respuesta que había alcanzado, realizó otro brusco cambio de planes con su reconocida colaboración con Alisson Krauss. La mezcla perfecta entre el Delta blues y el country que cada uno abrazaba como influencias.

 

El mayor atractivo en este paso para quien dejaba de lado a la Strange Sensation era que “me puedo mover hacia áreas a las que nunca soñé. Aprender y ser un alumno es más importante que ser el maestro y dar cátedra para mí. Me gusta encontrarme en escenarios que no sean donde más cómodo me pueda sentir”.

 

Con más de sesenta años, Plant tampoco tiene temor a apuntar a quienes prefirieron el camino fácil. “Nadie espera que yo intente hacer lo que hacía cuando tenía 20 años. Pero al mismo tiempo tampoco podía acomodarme en algo que no fuese desafiante. La gente con la que me he rodeado aporta esos ingredientes. Pude haber terminado como Rod Stewart, pero tendría que haber necesitado otra clase de gente para eso… como siquiatras”.

 

 

El “Raising Sand” junto a Krauss fue más que un paréntesis, pues resultó ser el trabajo más premiado en los más de 40 años de carrera de Robert Plant. Es por eso que su siguiente y hasta ahora último paso discográfico estuvo más cerca de esa esencia que de Strange Sensation.

 

Con Band of Joy sumó a un veterano de la Americana como Buddy Miller y cambió a Krauss por Patty Griffin, otra voz característica del sur de Norteamérica. “Con Band of Joy no quise hacer un álbum de rock and roll. Gracias a la experiencia con Allison, descubrí una nueva forma de cantar. Mi voz está navegando en otra dirección esta vez”. Otra colección de canciones ajenas, pero como siempre están cubiertas con un manto común, mucho más gringo que lo que sus seguidores habrían supuesto.

 

A la larga, “Raising Sand” y “Band of Joy” fueron los álbumes que lograron re-posicionar a Robert Plant como artista de primera categoría para la industria. “La Band of Joy original, antes de que conociera a Jimmy Page, era mucho más soul. Y tenía una ética del estilo ‘no tenemos nada que perder’. Y eso pasó ahora. Estoy cantando bien, me estoy sintiendo bien” reflexionó hace poco menos de un año.

 

“La gente cree que ‘estoy de vuelta’. No creo que esté yendo hacia ningún lado en especial, no creo que tenga que reincorporarme a ninguna escena ni nada. Sólo creo que hay grandes shows, grandes canciones, me parece espectacular haber llegado a una etapa en mi vida y estar tan emocionado con lo que hago”, cierra Plant.

 

 

En los últimos 5 años (no tan curiosamente, desde su reunión con Led Zeppelin) la historia de Robert Plant solista ha sido más contada que nunca y esto sólo viene a ratificar que pasa por un periodo de gloria. En 10 años acumula más de diez nominaciones al Grammy y varias estatuillas.

 

Quizás sea por esto que su nueva aventura, la misma que lo trae a Chile en noviembre, es la mezcla perfecta entre las dos etapas que vivió en estos últimos diez años. Los Sensational Space Shifters están integrados por Skin Tyson, Justin Adams, Billy Fuller y John Baggot (que estuvieron en la última encarnación de la Strange Sensation) y Dave Smith, Juldeh Camara y Patty Griffin que le acompañaron en su última pasada. Ya anunciaron que para el próximo año publicará un álbum de material original.

 

Ése es Robert Plant hoy. Exactamente la fusión de sus experiencias acumuladas en diez años que le dieron nuevos impulsos a una carrera cuya única urgencia es la que le imprime su propia protagonista. Eso es lo que veremos en Chile también: un ícono que no se interesa en revivir su pasado sino que lo incorpora y adapta a lo que su día a día musical le dicta. Lejos de Led Zeppelin, de la complacencia y lo predecible, seguirle el ritmo al otrora Golden God sigue siendo todo un reto. Uno que da gusto.

 

Juan Ignacio Cornejo K.

 

Robert Plant se presenta este miércoles 7 de noviembre en el Movistar Arena, en un concierto en que Los Jaivas abrirán la velada. Las entradas continúan a la venta a través de sistema FeriaTicket, y si estás corto de dinero Rockaxis también tiene concursos para que vayas.

 

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