Queen: ese tipo de magia

El testimonio que nos entrega la película "Bohemian Rhapsody"

Como ha ocurrido muchas otras veces, una película sobre una banda de rock en la manos equivocadas, podría haber terminar siendo un desastre, donde el resultado no va más allá de un pastiche de clichés caricaturescos que no le hacen real justicia a la riqueza cultural del género. Afortunadamente, “Bohemian Rhapsody” es todo lo contrario y se transforma en una gran excepción a la regla. A pesar de las críticas despiadadas de cierto sector de la prensa inglesa (esa misma que siempre le cayó encima a la banda porque Freddie Mercury nunca les rindió pleitesía), la película es un viaje atemporal lleno de emociones que absorbe al espectador y no le permite un segundo de distracción, recreando en pantalla con meticuloso detallismo la historia de Queen teniendo como pivote central a su icónico frontman.

A pesar de que la producción no estuvo exenta de problemas, se nota que el director Bryan Singer ("X-Men"), trabajó como un sastre que ama su profesión; se nota el cariño y el respeto que hay puesto detrás de la historia, ni hablar del acertadísimo y notable casting de actores, con un Rami Malek ("Mr. Robot", "The Pacific"), que literalmente se roba la película con su increíble interpretación de Freddie, pero donde también están brillantes Gwilym Lee en su papel de Brian May, Joseph Mazzello (el niño que se electrocuta en la reja en "Jurassic Park"), como John Deacon, Ben Hardy como Roger Taylor y una fulgurante Lucy Boynton en el papel de Mary Austin, el gran amor incondicional que siempre estuvo al lado de Mercury. No vamos a revelar el gran papel que hace Mike Myers ("El Mundo de Wayne"), para no matar el efecto sorpresa, ni tampoco los cameos de varios músicos legendarios que aparecen en el film, que se completa con una serie de personajes secundarios de vital importancia en la historia de la banda, como su manager Jim Beach, y donde hay que recalcar el gran nivel general de las actuaciones. Cada personaje, incluyendo a los actores que personifican a los padres y hermana de Freddie, están realmente inspirados en sus roles, contribuyendo en todo momento al gran trasfondo emocional que logra generar la cinta.

Y hablando de emociones, no se puede dejar de mencionar cuando se está dentro de la sala, el ver que padres e hijos o incluso abuelos y nietos, forman parte del rito de venir a ver la historia de una banda de la cual han compartido su música; la edad de los asistentes traspasa generaciones, y así como la música está realmente bien utilizada, con una grandilocuencia aplastante en la película, los silencios también están muy bien aprovechados, y cuando se producen esos silencios, uno puede escuchar el corazón acelerado y la respiración entrecortada de los asistentes, refrendados con planos-detalle llenos de simbolismos, como los gatos de Freddie por ejemplo, que son testigos silentes de su vida única e irrepetible, o las mismas y expresivas miradas del Freddie de Malek que dicen y comunican muchísimo, sin pronunciar una sola palabra. Cada espectador tendrá su secuencia favorita, su momento de máxima emoción, esa imagen puntual que hace que los ojos se llenen de lágrimas (como por ejemplo cuando el padre de Freddie finalmente termina aceptando a su hijo tal cual es y le da un abrazo profundo justo antes de irse a cantar al Live Aid), por todo ello “Bohemian Rhapsody” es un triunfo rotundo, porque es una película que genera aplausos espontáneos al finalizar, porque hace que los espectadores se pongan a cantar, porque se ven las emociones en los rostros de los asistentes, porque dan ganas de verla de nuevo, y muy poca películas hoy en día consiguen eso: emoción real. “Bohemian Rhapsody” es una película real, con personas reales, con música real, con una banda real. Más que una biopic, es un “Rockumentary” con actores que se sintieron tocados por la magia de Queen y dieron lo mejor de si para lograr conformar una película grandiosa desde los sentimientos; la secuencia de ‘Live Aid’, como ya se ha comentado ampliamente, es absolutamente mágica (en el Bluray vendrá como extra la recreación de todas las canciones de ese show), y como bien titula un clásico disco de Queen, es “por ese tipo de magia” que tiene la película que se entiende las licencias con respecto a cambiar el orden cronológico de algunos hechos en favor del entramado del guión. Si Queen es considerada quizás como la mejor banda de la historia del rock por su camaleónica capacidad de mezclar estilos como nadie jamás lo hizo, si Mercury es considerado el mejor frontman de la historia porque manejaba al público como nadie y si la actuación de Queen en Live Aid fue elegida como el mejor show de Rock de todos los tiempos, a todos esos hitos “Bohemian Rhapsody” les hace justicia con una categoría y clase enorme, y que a nadie le extrañe que Romi Malek se lleve una nominación al Oscar por su inmensa interpretación de Freddie, merecido se lo tiene a pesar de que a los eruditos del séptimo arte, una película sobre una banda de Rock no les parezca lo suficientemente interesante y artística. Pero es la gente la que tiene el veredicto final, y el éxito rotundo de asistentes en todo el mundo, y sus comentarios llenos de alabanzas en las redes sociales lo ratifican. “Bohemian Rhapsody” es un testimonio más de la inmortalidad de un cantante y una banda inigualables. “La única cosa más extraordinaria que su música es su historia” reza la frase promocional de la cinta. Nunca mejor dicho. No la dejen pasar ni por un segundo.

Cristián Pavez

Presentacion

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