PENNYWISE

Formados por el rigor.
PENNYWISE

 

 

Para ninguna banda es sencillo superar la salida de su cantante, menos 20 años después. Tal como en sus inicios, Pennywise le dobló la mano al destino con el fichaje de Zoli Teglas y supo retomar el estado saludable de su travesía noventera con “All Or Nothing”, uno de los mejores discos que el punk rock norteamericano ha presenciado en años.

 

En sus más de dos décadas, la historia de Pennywise siempre ha sido ilustrada por los escollos. Basta hacer memoria cuando, en 1991, luego de registrar su aclamado debut homónimo, Jim Lindberg abandonó a sus compañeros para contraer matrimonio. Luego volvería en 1993 para registrar “Unknown Road”, para muchos el punto de mayor vuelo creativo en los californianos. 3 años después un nuevo golpea azotaría las huestes de la banda: el suicido del bajista, Jason Thrisk.

 

El desgaste de la vida en la carretera y la imposibilidad de poder llevar una vida normal con su familia fueron los puntos de discordia entre Jim Lindberg y el resto de la banda. Incluso Sudamérica fue uno de los territorios más perjudicados. El hecho de que solo Brasil (2004 y 2007) haya sido la única plaza en América del Sur que el grupo abarcó en su carrera con el frontman en casi dos décadas, fue parte de los variados focos de conflicto.

 

Dicho hastío de Lindberg había sido expresado a cabalidad en su libro “Punk Rock Dad” (2007), entrega que narra la evidente dicotomía entre  responder al rol de padre de 3 hijos en un entorno convencional y a su vez liderar un grupo de música y pensamiento antisistémico. Tanta fue la llegada de este lanzamiento bibliográfico que, 3 años después, llegaría una aclamada extensión audiovisual con el documental “The Other F Word”. Había señales de sobra y que el elástico se cortara era cosa de tiempo.

 

El 2009, con los compromisos promocionales de “Reason To Believe” (2008) casi alcanzando su punto final, Jim le cuenta a sus compañeros que no da más y desde ahora su familia pasa a ser prioridad al punto de dejar la música como un pasatiempo más. Fletcher Dragge (guitarrista), Byron Mackin (batería), ambos miembros fundadores del combo californiano, más el bajista, Randy Bradbruy, quedaron en absoluto shock. Pero aún quedaba una sorpresa que dejaría a cientos de miles de fans helados a más no poder.

 

En ese mismo periodo, Lindberg comenzó a formar en silencio un nuevo proyecto de similar factura que su ex banda. Increíble pero cierto, The Black Pacific recordaba varios de los puntos altos de discos clásicos de Pennywise más un tinte metálico que llamó la atención de los principales medios especializados en Norteamérica (Absolute Punk y Alternative Press no se cansaron de alabarlos).

 

Como era de esperarse, Fletcher y compañía asumieron el disco homónimo de The Black Pacific como un completo balde de agua fría. “Cuando escuchamos sus nuevas canciones  no lo podíamos creer. ¿Por qué nos hace esto? ¿No había suficiente confianza entre nosotros? ¡Esto es igual a Pennywise! Fue un triple golpe en la cara para mí y el resto del grupo. Más encima se puso a girar 5 semanas seguidas por Europa. ¡No entendíamos nada!”, señaló el guitarrista al sitio Cool Try de Australia durante su visita en febrero de este año.

 

La conclusión era clara y lapidaria: Jim no tenía ningún desencanto con el punk ni menos la música, el rechazo era con sus amigos de toda una vida. Triste pero cierto. Tras la edición del debut homónimo de The Black Pacific, varios sitios y foros de fans comenzaron a culpar los excesos cultivados en especial por Fletcher en las giras de la banda como el principal motivo de la partida de Lindberg.

 

¿Cómo asumir con altura de miras este desastre y dar un paso adelante? La música de Pennywise siempre ha apuntado a textos positivos y un mensaje de perseverancia. Así lograron vencer la pérdida de Jason Thirsk en 1996 pero ahora también había signos de agotamiento artístico. Tanto The Fuse (2005) y Reason To Believe (2008) lograron pasar con tibias reseñas y ventas bajo lo esperado. Todo se veía negro pero pronto llegaría la revancha.

 

Una adaptación nada de sencilla

 

 

El 16 de febrero del 2010, Pennywise confirmó la inclusión de Zoli Teglas como miembro permanente. El cantante, de sólidas referencias gracias a su labor en Ignite, en registro grafica lo contrario de Lindberg. Su diversidad de tonos hizo que los fans lo llamaran “el sobrano del punk”. Inmediatamente, tras un mes de ensayo, el grupo comenzó a foguearse con su flamante contratación en la carretera. Fans de Europa y Estados Unidos recibieron escépticos esta nueva encarnación de los californianos. Y el primero en reconocerlo fue Fletcher.

 

“Escuchamos de todo. Hay que decirlo, nos dieron duro. ‘No van a durar un año o sin Jim están acabados’ fue parte de los mensajes que nos escribían en Facebook. Randy es el que pasa mayor tiempo conectado e interactuando con la gente. Se lo tomo muy mal. Yo seguí trabajando duro, sabía que íbamos a dar vuelta esta situación adversa. Zoli se mataba en cada ensayo y vaya que resultó difícil para él escribir en plan Pennywise y alejarse del estilo de Ignite”, reconoce Dragge a Spin en marzo pasado.

 

Dichos testimonios justifican la demora para que “All Or Nothing” viera la luz. Un año y medio duraron las sesiones de composición para el último disco de Pennywise. Ahora, un punto que muchos fans desconocen es que Fletcher y Randy escriben la mayoría de las letras y melodías de los discos del cuarteto desde “Straight Ahead” (1999), solo que ahora la incursión de Teglas otorgó un bálsamo indudable al proceso creativo.

 

Curiosamente, Sudamérica sería una fuente de inspiración. En diciembre del 2010, Pennywise volvió a Brasil y esta vez incluyó dos fechas en Argentina (Buenos Aires y Rosario). La respuesta fue animal y el grupo se sintió rejuvenecido. Tristemente, la falta de profesionalismo de un par de promotores chilenos, impidió que el público nacional pudiera ver por primera vez a los próceres del skate punk norteamericano.

 

Luego de componer la totalidad de las canciones, Pennywise ingresó al estudio a mediados del año pero algo tenía a Zoli indeciso y preocupado: las melodías aportadas por él no lo convencían para nada. Sentía que aún lucían los recursos de Ignite. Había que tomar una nueva pausa y salir de gira. Otra vez. Pero sería para mejor.

 

La misma banda reconocería que los aportes de Zoli fueron fundamentales para alcanzar los iluminados horizontes melódicos de “All Or Nothing”. “Zoli llegó a estar muy cansado. Pasaron meses en que todo lo que proponía no convencía pero realmente nos terminó tapando la boca. Luego de un tour por Europa cuando volvimos a la sala de ensayo, Zoli finalmente comprendió lo que nosotros necesitábamos. ‘¡Hey esto es increíble!’, fue lo que le dije al escuchar una estrofa que luego sería parte de ‘Waste Another Day’”, comenta Byron a Absolute Punk, dos meses atrás.

 

Todo o nada

 

Los primeros vestigios de una eventual recuperación en Pennywise se comenzaron a vivenciar en los shows. Ya para el 2011, el grupo se veía más afiatado que nunca. Emblemas de la movida como Fat Mike (Nofx) y Mr. Brett (Bad Religion) no escatimaron en elogios para sus compañeros de generación.  En el viejo continente, el grupo logró saldar deudas de años con España y Suecia, ambos territorios dejados de lado por mucho tiempo gracias a la distancia de Lindberg con las travesías extensas.

 

Hace 3 meses, Fletcher dio una entrevista a la publicación ibérica, Rockzone. En un extracto de la nota define a cabalidad esta aura positiva que trajo consigo Teglas: “Eso tiene que ver con salir al escenario con alguien con las mismas ganas que tú. Cuando sales a actuar con alguien como Jim, que lleva todo el día poniendo mala cara y de mal humor, esa negatividad  se acaba transmitiendo en el concierto. Pero cuando estás con alguien como Zoli, que sonríe, que salta, que canta con pasión, hace que te sientas bien. Es como si en un equipo de fútbol el delantero no quisiera jugar y estuviese andando por el campo en lugar de correr, eso haría que el equipo no jugase bien. Lo mismo ocurre con las bandas. Ahora, transmitimos energía y los fans nos la devuelven”.  

 

“All Or Nothing” ha sorprendido hasta a los más pesimistas. Compila momentos dignos de lo mejor que ha parado Pennywise en estudio. Muchos incluso se han aventurado a decir que es el mejor trabajo de la banda desde “Unknown Road” (1993), elogio que el fornido guitarrista ha bajado de una. “Personalmente, creo que nuestros dos primeros discos, el homónimo y ‘Unknown Road’ son inalcanzables. También en ‘Full Circle’ estábamos en gran forma. Me encanta ‘All Or Nothing’ pero nuestro recorrido noventero es notable”, confiesa Dragge a Rock Sound de Inglaterra.

 

El entusiasmo por este álbum incluso se ha impregnado en veteranos de la escena como Mr. Brett, capo de Epitaph Records y motor creativo en Bad Religion. En su cuenta de Twitter, Gurewitz confesó que tanto le gustó lo nuevo de Pennywise que comenzó a escribir de inmediato el disco más veloz en la carrera de la Mala Religion. Lo compuesto hasta ahora, según él, es una suerte de secuela de “No Control” (1989), clásico pieza de la formación liderada por Greg Graffin.

 

A sabiendas de que nuevamente están todas las cartas a su favor, Pennywise vuelve a desenvolverse con tranquilidad en la elite del punk norteamericano. El resultado final de “All Or Nothing” es tan positivo que los ejercicios nostálgicos son completas pérdidas de tiempo. Si esto sucediera con regularidad, otro gallo cantaría en la desgastada industria rockera. Ejemplares.

 

Por Francisco Reinoso

Pennywise es una de las atracciones para el Wrost Fest, evento que se llevará a cabo el 8 y 9 de noviembre en el Teatro Caupolicán. Entradas a la venta a través de Sistema Ticketek.

 

 

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