PARADISE LOST

Equilibrando Brutalidad y Empatía

Pesadez y oscuridad abrazando la melodía es el tratado que escribe “In Requiem”, la nueva entrega de Paradise Lost, donde los británicos ponen en la balanza los elementos que con alta excelencia han sopesado en distintas etapas de sus carreras.

 

Canciones intensas que se dejan seducir por la melodía, como un baile entre la bella y la bestia. Por más cliché que suene, a Paradise Lost no le pareció mal caer en su trampa y crear así su trabajo número once, “In Requiem”, cuyo objetivo no busca más que conciliar, según los ingleses, lo hecho hasta mediados de los noventa y lo aprendido en sus últimos diez años de vida.

 

Cambiándose a un sello metalero, esmerándose en utilizar tecnología para facilitar la composición, pero no para saturar la producción, Paradise Lost inició con sabio vigor su proyecto, que a diferencia del homónimo lanzado en 2005, gozó del tiempo suficiente para que se delinearan con fluidez sus estrategias.

 

De hecho, los integrantes empezaron a intercambiar sus primeras ideas en febrero de 2006 y recién en agosto, el mes cuando firmaron contrato con Century Media, luego de ser botados por EMI y oscilar sin mayor éxito en otras compañías durante la década, dieron comienzo a la preproducción del álbum, cada uno desde su casa, con guitarras, programas y uso de Internet. “Vivimos lejos  uno de otro -comenta el cantante Nick Holmes-, por lo que ‘ensayar juntos’ no siempre es la mejor receta. Además, ¿quién quiere tocar el mismo riff por cuatro horas seguidas en una pieza helada llena de gente?”. Así, sólo dos semanas antes de grabar, Paradise Lost practicó los temas como banda completa por primera vez.

 

Al momento, entonces, de entrar a los The Chapel Studios de Londres en octubre de 2006, ya tenían “una idea bastante clara de cómo sonarían las canciones”, dijo Holmes, como también, que se sentían “mucho mejor preparados ahora que en el anterior”. En esta etapa llegó el ingeniero Rhys Fulber para armar junto con la banda -que ha producido desde “Symbol Of Life” de 2002-, un modelo de trabajo opuesto al del proceso de composición. Esto, porque en el estudio prescindirían lo máximo posible de trucos digitales, para aferrarse al talento natural de los músicos y la agrupación. “No usamos tanto ProTools como en el pasado”, explicó Holmes, con el propósito deliberado de lograr un álbum “más pesado que “Paradise Lost”. Creo que el sonido de ahora es mucho más vivo. Descartamos gran parte de la tecnología disponible y lo que se escucha es lo que realmente tocamos”.

 

Este approach presentó un desafío a las habilidades del conjunto entero, pero en especial para Jeff Singer, el baterista que se había integrado justo antes de la grabación de “Paradise Lost”. A falta de técnicas digitales, “debimos concentrarnos en obtener un gran sonido de batería, y tratar de conseguir la toma perfecta para cada tema, oponiéndonos a ediciones o arreglos”, comentó.

 

Además, su participación en “In Requiem” fue completamente distinta a la del disco de 2005. “Para ese llegué muy tarde y las composiciones ya estaban listas. Ser nuevo en ese tiempo significó mantener mi cabeza baja y hacer el trabajo, pero me siento mucho más asentado luego de dos años y medio con la banda, como parte de la unidad y bien activo en el proceso de composición”, explicó el percusionista. “Amen u odien a Paradise Lost, éste es un grupo icono y como baterista debo representarlo bien. ¡He tenido que demostrar mucho!”. De esta manera, Jeff Singer pudo adelantar que “In Requiem” se vendría “¡muy pesado, muy oscuro y con cargas de doble bombo!”.

 

En Londres, Paradise Lost también registró las guitarras rítmicas, de las manos de Greg Mackintosh y Aaron Aedy, mientras que el resto de la producción se trasladó de continente hasta Vancouver, Canadá, específicamente a los Strait Sound Studios de Gibson, donde estuvieron intensamente ocupados durante dos semanas. Allí, se encontraron con el afamado productor Mike Fraser, cuyo portafolio cuenta trabajos con pesos pesados como Metallica, Van Halen y AC/DC, quien se encargó de las mezclas de “In Requiem” y dejó tremendamente satisfechos a los ya experimentados y poco impresionables ingleses.

 

LA SOMBRA DE LA MELODÍA

 

Anunciando un rescate de los sonidos más pesados de “Draconian Times”, pero adornado con aquellas melodías asimiladas en los últimos trabajos, Century Media dio a conocer el arribo del single ‘The Enemy’ para el 13 de abril, a modo de adelanto de “In Requiem”, calculado para lanzarse el 21 de mayo en los rincones más importantes de Europa y el 5 de junio en Estados Unidos. Para el guitarrista Greg Mackintosh, “el álbum es una decisión muy consciente de llevar nuestro sonido hacia una dirección más cruda, orgánica y menos pulida”, señaló. “Musicalmente, se trata de buscar un balance entre la brutalidad y la empatía, entre horror y belleza. No es ni una celebración ni un lamento, simplemente son las emociones que resaltan alrededor de la vida y la muerte”.

 

“Quisimos hacer un álbum de Paradise Lost más pesado y oscuro”, indicó por su parte Nick Holmes. “Pero también fue importante escribir canciones que abrazaran la melodía que se ha vuelto parte fundamental de nuestra música en estos últimos diez años”. Y para promocionarlo, el grupo viajó hasta la histórica ciudad y balneario de Yalta, en la península de Crimea, en el territorio sur de Ucrania, donde el director local Edward 209 grabó el video clip para el sencillo, lleno de motivos “oscuros y sombríos”, según la banda. El mismo tacto se concibió para el artwork de “In Requiem”, creado por el griego Seth Siro Anton, quien además de haberse encargado de la carátula de “Paradise Lost”, ha estado detrás de conjuntos tan disímiles entre sí como Rotting Christ y Heaven Shall Burn.

 

Además, Paradise Lost organizó el 12 de abril un show exclusivo en el Camden’s Koko de Londres y tocó un set incluyendo temas de todos sus diez álbumes, que fue filmado para un próximo DVD que será lanzado a finales de año y que se le reconocerá en las tiendas bajo el nombre “From Gothic to Paradise Lost”.

 

Los ingleses prontamente visitarán Estados Unidos recién por tercera oportunidad en sus carreras, con la tarea de abrir los shows de Nightwish, esto, a pesar de que los finlandeses lleven menos años en la escena metalera. “Nosotros somos un conjunto establecido y hemos estado dando vueltas por mucho más tiempo”, dijo Nick Holmes, “pero ahora los de Nightwish son muy exitosos y pueden llevar un público que jamás soñaríamos congregar allá, así que me siento afortunado”.

 

Jorge Ciudad

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