ORPHANED LAND

El Tango Eterno Entre El Cielo Y El Infierno
ORPHANED LAND

 

Cuando el sediento mundo del Rock -y particularmente del Metal- necesita savia nueva luego de haber escuchado casi todo, es donde entra el ruedo de lo internacional. Los cánones de notas y estilos que ya Estados Unidos y Europa no nos puede ofrecer, solo lo podemos encontrar en la originalidad de países donde cuesta crear arte, debido a sus gobiernos, creencias o por los medios de difusión.

Retrospectiva de una tendencia 

Sepultura se inmiscuyó en el segundo “Big Four”, que respectivamente se componía de Kreator, Exodus y Testament. El estilo de música que iconizó la banda de los hermanos Cavalera, obtuvo la atención inmediata por mezclar su cultura de manera perfecta con el Thrash Metal que se gestaba a mediados de los 80'. Si bien en un principio se convirtió en una locura, el Ethno Metal se transformó en el puntapié del Nu-Metal, ad portas del nuevo milenio. 

Once años después de la fundación de Sepultura, System Of A Down arremete en el mainstream a destruir lo establecido, con sus liricas anti armamentistas de su llamado a la no guerra por los gobiernos estadounidenses y europeos, además de la poca intervención en estos conflictos por parte del comité de la ONU. Disparando su rabia y veneno con sus cuatro integrantes de talento propio, proveniente de las lejanas tierras Líbano-Armenio. Sus videos siempre en visión a los micro documentales, algunos dirigidos por el famoso y controversial Michael Moore, arrasaban de golpe y porrazo a los acostumbrados oyentes del mercado internacional.

Ahora y luego de 20 años creando un esquema muy propio, con referencias del Metal más costumbristas en conjunto con el progresivo y la World Music, Orphaned Land ofrece a sus oyentes una palestra de sonidos étnicos y tradicionales dentro de la cultura israelita, además de rescatar instrumentos de las provincias aledañas a Tierra Santa.

 

 

 La génesis

La banda, a principios de los 90', se llamaba “Resurrection”, aun así para entregar una identidad más propia de las tierras donde crean su música, decidieron cambiarse el nombre por el que se conoce actualmente en el año 1992. Originarios de la ciudad de Petah Tikva (centro neurálgico de Israel en el ámbito de intercambio comercial, a excepción de Jerusalén como centro turístico), empezaron a realizar liricas en base a varios factores que influyeron en la vida de sus integrantes, tanto religiosas como de experiencias personales. Musicalmente poseen varios tipos de instrumentos atípicos dentro del Metal y muy tradicionales en su región. A los ya acostumbrados batería, bajo, guitarra y teclado, se le suman a estos: bongos, timbales, djembes, bajo sin trastes, laúd árabe, saz, nay, santur, shofar, kawala, bouzouki y chumbush en conjunto con dialectos yemeníes en los cantos. 

Sus integrantes se componen actualmente por el líder Kobi Farhi en voz y Shlomit Levi en coros femeninos, Yossi Sassi Sa'aron en cuerdas, instrumentos originarios y teclados, Matti Svatitzki en segunda guitarra, Uri Zelcha en bajo y Avi Diamond en batería. Todos de origen Israelí, donde recalcan sus creencias religiosas como fuente de inspiración. Estas se relacionan netamente dentro del islamismo, judaísmo y cristianismo. 

Su discografía se compone primeramente por la experimentación en Sahara (1994), disco de formato básico de ocho canciones con referencias del Doom/Death Metal, largos pasajes musicales, cantado en inglés con temáticas en torno a las relaciones personales, sentimientos frente a los fenómenos terrestres y la fe por sobre las pruebas de la vida. El responsable en distribuir era Holy Records, sello francés que actualmente no augura nuevas producciones en el mercado musical, aun así se arriesgó en construir el catalogo de los israelitas, dando el puntapié inicial para lo que les depararía en el futuro. Aquí se extrae el sencillo que se hizo mundialmente famoso al rescatarlo el antropólogo Sam Dunn en el documental '”Global Metal: The Metal Journey Continues”, ‘Ornaments Of Gold’; canción de peso único, donde comienzan las experimentaciones al ingresar piano, violín y laúd árabe en su estructura Metal.

 

 

“El Norra Alila” (1996) corresponde a su debut oficial y segundo dentro del sello que los alojó fuera de su tierra. Compuesto por 15 canciones de las que se separan en 6 intermedios, nos lleva a ambientes que por esos tiempos tenía muy en boga bandas como Paradise Lost y My Dying Bride, con guturales, relatos del Piyut, del El Norra Alila durante el Yom Kippur y medios tiempos que sorprenden por su traspaso a los sonidos más Death Metal. Recién ahí se puede decir que ya germinaba su identidad musical, dando más protagonismo en los instrumentos típicos de los suelos bíblicos. 

La veneración llegó siete años después con “Mabool: The Story Of The Three Sons Of Seven”, su tercer larga duración. Disco que dejo boquiabiertos a toda la prensa musical. Placa cien por ciento Metal, con toques progresivo y atmosfera íntima que es fácil de digerir, con múltiples arreglos en casi todos los instrumentos ya mencionados. Doce canciones, todas con identidad propia, narran la historia del Diluvio Universal escrita en la Biblia occidental en el libro de Génesis. La portada del álbum muestra una gran ola en tonos de registro pintoresco. Dos videos promocionales se grabaron para este álbum: “Ocean Land” y “Norra El Norra (Entering The Ark)”, siendo el último una producción de muy alto nivel histriónico y musical. Dichos reconocimientos se reflejaron en la invitación para uno de los mayores festivales metaleros dentro del globo, el Wacken Open Air del 2006, compartiendo escenario con Morbid Angel, Fear Factory y una treintena de bandas, además de ser vitrina para el mundo.

 

 

El maná mediático 

Ahora el camino solo sería de ascenso. Su fanaticada creció, tanto así, que se creó un sitio oficial para los más acérrimos, el orphaned-disciples.org, que reúne a admiradores de todo el mundo. Reedición de su primer disco por Nuclear Blast y el desaparecido sello SPV (Motörhead, Kreator). Giras por Europa y Estados Unidos, agendando hasta tres fechas por país. Contratados por Century Media Records (Napalm Death, Paradise Lost, Deicide). Shows complementados por bailarinas de danza árabe. Llamados por el propio Ronnie James Dio a telonearlos por Medio Oriente. Portadas de revistas en todo el globo (Kerrang, Loud!, Nocturne, EMP, Mind View, Subterranea, Metal Hammer) y compartiendo escenario en uno de los festivales que por su cartel va a pasar a la historia, el Sonisphere, quien tuvo a Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax. 

Ya con las inimaginables ganancias obtenidas por los medios, la banda tomo por sorpresa al productor y músico Steve Wilson (Porcupine Tree, Blackfield, No-Man), esta dupla logró editar el 2010 su cuarta placa en estudio “The Never Ending Way Of ORwarriOR”, dividido en tres partes (Godfrey's Cordial An ORphan's Life, Lips Acquire Stains The WarriOR Awakens y Barakah: Enlightening The Cimmeriane) que relatan de forma metafórica la eterna lucha entre luz y sombra. De aquí se toma el primer single llamado ‘Saphari’, dejando un poco los gritos y cantando de forma más nativa, la crítica se arrodilló nuevamente frente a esta banda que por años fue vista desde lo bajo del Hemisferio Norte, olvidada por algunos y hasta exiliada por otros. Finalmente durante el último semestre del 2011, exactamente el 24 de Octubre, lanzaron su primer DVD oficial bautizado como “The Road To Or-Shalem” (Century Media), producción doble grabado en Tel-Aviv.

 

 

La mesura, su mayor logro 

Luego de este itinerario de largos 19 años hacia la ruta del reconocimiento, encontramos a una agrupación que no se encandiló con los destellos de los medios escritos, los grandes festivales o documentaciones fílmicas, que a más de alguno le pudo haber subido el ego hasta las nubes. Sin embargo, se mantuvieron tranquilos, concentrados en sacar un mejor disco a paso seguro, en vez de una tonelada de placas de relleno, sencillos o box set.

Al fin les llegó el merecido tiempo de vacas gordas, que gracias a su constante esfuerzo, bajo perfil y talento de sobra, lograron coronarse como la revelación del Metal en su máxima expresión de finales del primer decenio. Forjados por el mar, bajados desde el cielo y unido con el infierno, es el tango interminable de Orphaned Land.

 

 

Juan Carrasco Torres

ORPHANED LAND

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