The Offspring: Hito independiente

El rol de "Smash" en el apogeo comercial del punk

Para comprender el impacto histórico que causó "Smash" de The Offspring en 1994, hay que tomar en consideración el contexto en el que fue lanzado. No se trató de un disco hecho ni distribuido por una multinacional, sino de material lanzado bajo el alero de un sello independiente, Epitaph, prestigioso gracias al trabajo de nombres tan emblemáticos como NOFX, Rancid y Pennywise. La compañía, fundada por Brett Gurewitz, de Bad Religion trabajaba de forma profesional, pero sin los recursos de una disquera grande. Pese a la humildad de su proveniencia, "Smash" le trajo un éxito comercial de proporciones descomunales a Epitaph. No pasa todos los días, ni siquiera en los noventa con la industria en su esplendor, que un disco independiente vende la friolera de once millones de copias. De hecho, fue histórico: el tercer álbum de The Offspring se transformó en un hito para los sellos independientes como el producto más popular de su historia.

"Smash" se coló en el mainstream por la grieta abierta por Nirvana, cuyo espíritu punk despertó un renovado interés en las audiencias jóvenes por una estética propia de generaciones anteriores, pero remozada para satisfacer las nuevas necesidades de los años noventa en Estados Unidos. Si bien The Offspring cedió en ciertos aspectos de su propuesta para hacer del disco algo más accesible, en comparación a sus primeros años, marcados por el apego a la versión más estricta del punk, con la premura y la propulsión que eso implica, lo cierto es que "Smash" fue el disco correcto en el momento correcto, justo cuando el público ansiaba escuchar algo así tras la explosión del rock alternativo.

Grabado entre trasnoches y apuros, con un presupuesto de 20 mil dólares que se ve minúsculo al lado de lo que gastarían al pasarse a la transnacional Columbia, "Smash" fue gestado mientras Dexter Holland estudiaba biología molecular y Noodles aún era el conserje de una escuela. Es más, cuando el disco empezó a pegar fuerte en las radios con 'Come Out and Play', Noodles, que se había comprometido con sus jefes a terminar el semestre, dejó pasar algunos meses antes de renunciar. En ningún punto la banda se propuso volverse famosa o vender muchos discos. Simplemente ocurrió que su sensibilidad empezó a encajar en la voluntad de la gente joven, que llenó cerca de 200 conciertos en recintos que fueron aumentando en capacidad con el paso del tiempo.

La fama de The Offspring, combinada con la de Green Day, chorreó hasta sus colegas de Epitaph, que nunca antes habían recibido tanta atención mediática ni de parte de la industria. 1994 fue el punto máximo del alcance comercial del punk. Para hacerse una idea de lo que significó "Smash": el cover del grupo The Didjits que aparece en el disco, 'Killjoy Powerhead' le dio a su autor la casa en la que vive y el auto que maneja. También causó un sismo en la estructura de Bad Religion, a los que Brett Gurewitz decidió abandonar para atender todo el trabajo que significaba tener a la banda sensación sin contar con personal suficiente en su sello. Epitaph y The Offspring, tras una serie de conflictos y malentendidos, finalizaron su relación en términos poco amistosos ante la vista morbosa de la prensa. Pese al agua que corrió bajo el puente, en términos de vínculos interpersonales, el hito ya estaba escrito y nadie lo podrá borrar, menos ahora en época de streaming y precarización de la industria discográfica.

Andrés Panes

Presentacion

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