Músicos que matan

Un compendio express de desenlaces fatales

I. "Lo maté porque era él o yo", fueron las palabras de Pity Álvarez a la prensa, minutos antes de entregarse a la justicia. A balazos, el músico argentino le quitó la vida a otro hombre en plena calle. El integrante de las bandas Viejas Locas e Intoxicados se dirigió a los periodistas con un relajo pasmoso, incluso para los que ya sabían sobre su inestable y desequilibrada condición mental, que lo llevaba a causar problemas bastante seguido. Muchos imaginaron que el tipo terminaría mal, pero un desenlace tan macabro no estaba en los cálculos de nadie.
Álvarez causó revuelo aquí en América Latina, pero arriba en el mapa la realidad es aun más violenta. En Estados Unidos, el año pasado, se popularizó la canción de un trapero de 16 años ('The Race' de Tay-K) que hablaba sobre andar prófugo mientras de verdad arrancaba de la policía luego de involucrarse en un asesinato y violar su arresto domiciliario. En el video, el adolescente aparece portando armas y posando al lado de un cartel de "Se busca" con su propia foto. Cero límites entre ficción y realidad.

II. Revisando historias de músicos que han matado, algunos de los casos más escalofriantes tienen relación con accidentes o actos involuntarios que han terminado con sangre. Dicen que Keith Moon pasó sus últimos ocho años de vida pensando (o más bien evadiendo pensar) en el chofer y guardaespaldas que atropelló sin querer, cuando intentaba arrancar de una turba furiosa y su empleado se ofreció a bajar del auto para ayudar a controlar la situación. Vince Neil de Mötley Crüe pasó por algo relativamente similar: iba ebrio al volante junto a su amigo "Razzle", el batero de los glameros finlandeses Hanoi Rocks, cuando su auto chocó. Neil vivió para contarlo, pero "Razzle" no tuvo la misma suerte. Lo que hizo Jim Gordon no califica como accidental, pero aun así estuvo fuera de su control. El coautor, junto a Eric Clapton, de la clásica 'Layla' apuñaló a su madre hasta matarla durante una alucinación esquizofrénica. Gordon escuchaba voces en su cabeza y creyó que sería la única forma de silenciarlas.

III. Imposible abordar este asunto sin hablar un poco del black metal y sus casos icónicos, como el de "Faust", el batero de Emperor que en 1992 asesinó a sangre fría a un hombre que se le insinuó. El hecho fue admitido sin arrepentimiento: "Maté a un gay, lo apuñalé hasta la muerte 37 veces con un cuchillo más bien pequeño. Murió por la pérdida de sangre, ninguna de las puñaladas era letal en sí misma. Recuerdo partes, mi adrenalina estaba a todo dar y tenía una rabia que nunca había sentido antes". De los 14 años de su sentencia, cumplió nueve y fue liberado. Incluso volvió temporalmente a Emperor. En agosto del 93 ocurrió el más bullado crimen perpetrado por un músico del estilo, cuando Varg Vikernes le propinó 23 puñaladas a Euronymous. Ambos eran parte del mismo circuito musical en Noruega y había una gran tensión entre ellos. Pese a que fueron compañeros en Mayhem, su relación estaba tan deteriorada, que Vikernes se convenció de que Euronymous planeaba matarlo. Es la versión que defiende hasta hoy, ya libre y convertido en Youtuber.

IV. "Creo que le disparé", fueron las palabras de Phil Spector a su chofer luego del incidente que lo tiene en la cárcel. El veterano productor, célebre tanto por su inapelable talento musical como por su comportamiento que variaba entre lo errático, lo insoportable y lo peligroso, mató a una actriz llamada Lana Clarkson en febrero del 2003. Durante la investigación del caso, cuatro mujeres revelaron que Spector las apuntó con una pistola luego de intentar fallidamente seducirlas. Suficiente para establecer que tenía un modus operandi y que Clarkson siempre peligró en su compañía. A sus 78 años, le quedan diez de sentencia para tener derecho a solicitar su libertad condicional... si es que aún sigue vivo. Nadie reivindica a Spector, pero inexplicablemente todavía hay gente que usa poleras, cuelga cuadros o se disfraza de Sid Vicious, otro femicida. La imagen del bajista de los Sex Pistols encarna, para muchos, una suerte de ideal romántico. Pero de bonito, nada: el tipo apuñaló a su novia y cuando se le vino la noche, judicialmente hablando, murió de una sobredosis sin que hubiese resolución.

Andrés Panes

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