Los sonidos de la década 2008-2018: Pt.1

Un vistazo al panorama Rockero actual y destacadas bandas que mantienen viva la llama en pleno imperio de la música urbana

El rock ha sido declarado muerto en incontables oportunidades. Década tras década, siempre hay algo que lo tiene sobre las cuerdas, pero ha logrado zafarse de la adversidad para mantenerse vivo, muchas veces como la banda sonora de incontables procesos históricos y sociales.

Sin embargo, hoy en día la música de guitarras no goza del dominio mediático que tuvo en épocas pasadas. El pop, el R&B, la EDM y el hip hop, entre otros, acaparan las portadas de la prensa especializada, se llevan todos los premios de la industria y encabezan los festivales más importantes del mundo, relegándola a un segundo plano que muchos consideran como el fin de una era. Como si fuera poco, el ocaso de los grandes monstruos de la movida no ayuda a mejorar el panorama, pero sí se muestra como una oportunidad para que otros tomen la bandera.

El siglo XXI ha visto bandas como Arcade Fire, The Black Keys, Mastodon, The White Stripes, Queens of the Stone Age, Linkin Park, The Strokes, Disturbed, Avenged Sevenfold, Gojira, Muse, Killswitch Engage, Volbeat, Franz Ferdinand y Arctic Monkeys, sumados al estatus de mega estrellas que lograron Coldplay y Foo Fighters,  revitalizaron la escena a nivel mediático en la década del 2000, pero hay bandas que, a pesar de la experiencia que ya tienen en el cuerpo, aún están en la medianía de la tabla y se unen a otras que recién se están incorporando a la partida con una misión: ocupar el trono cuando los reyes dejen el lugar.

Estos son algunos de los sonidos destacados en lo que va de la década, una selección de bandas que llevan un rato en el radar, pero que vale la pena recapitular a casi 10 años de que empezaran a meter ruido.

Royal Blood
Volaron cabezas en el Lollapalooza 2018, oportunidad que tuvimos para ver a una de las bandas más calientes de la actualidad. La receta parece sencilla, pero no lo es. La maestría del bajista y vocalista Mike Kerr para formular riffs demoledores, junto a la atronadora batería de Ben Thatcher los hacen únicos en su estilo, a pesar de que no son ni los primeros ni los únicos en escoger el binomio como forma de vida. La gracia está en su capacidad para construir coros gigantes y echarse al bolsillo a todo el público con himnos, no por nada fueron los protegidos de Metallica y Foo Fighters.

 

Greta Van Fleet
Son los niños mimados del rock en este momento, gracias a una propuesta zeppeliana que tiene de cabeza a prensa especializada y fanáticos por igual, especialmente por lo jóvenes que son. Formados por Daniel Wagner y los hermanos Joshua, Jacob y Samuel Kiszka, Greta Van Fleet lanzó su primer EP, “Black Smoke Rising”, en abril de 2017 y a finales del mismo año lanzó “From The Fires”, segundo EP que incluía las tres canciones de su debut más otras cinco nuevas que dejan la mesa servida para esperar su primer larga duración, un disco que de seguro todos se lanzarán a devorar para saber cuán satisfechos nos deja la nueva promesa del rock. Con presentaciones tan explosivas y buenos registros de estudio hasta el momento, los Led Zeppelin de la generación Z ya tienen parte del camino ganado y solo nos queda esperar su siguiente paso para la dominación mundial.

 

Kurt Vile
Influenciado por el rock alternativo noventero y el folk clásico estadounidense, el también guitarrista y vocalista de The War On Drugs es una de las mentes inquietas de esta década. Ganó notoriedad con su cuarto album “Smoke Ring for My Halo” (2011), un registro íntimo y reflexivo compuesto en gran parte con guitarra acústica, pero que demuestra la intensidad de canciones que llegan a lo más profundo de la conciencia. Su colaboración con Courtney Barnett, “Lotta Sea Lice” (2017), recibió excelentes críticas, ya que rebosa de carisma, pero también admiración mutua, características de un trabajo tan creíble como su catalágo entero.

 

Ghost
La evolución de Ghost ha sido alucinante. Desde el misterio que encerraba a una banda protagonizada por la imagen de congregación satánica con esa mezcla entre electrónica y metal que se sumaba a una soberbia puesta en escena, hasta lo accesible de su sonido en el más reciente “Prequelle” (2018), en el que llevan a la extremo su capacidad para escribir canciones poderosas y pegajosas. Hicieron ruido inmediatamente desde su debut “Opus Eponymus” (2010) y desde ahí el ascenso como una de las bandas clave de su generación fue rápido, lo que les ha permitido llevar la palabra de satán por todo el mundo, incluido Chile: primero como teloneros de Iron Maiden, después en solitario y luego, integrando el cartel del Lollapalooza 2016, instancia en que quedó claro que su adaptabilidad es lo que los llevará aún más lejos.

 

Death From Above
El dúo canadiense Death From Above tuvo una primera vida a principios de la década del 2000, gozaron de gran popularidad con su primer álbum “You’re a Woman, I’am a Machine” (2004) y luego se separaron en 2006. Sorpresivamente, se volvieron a reunir en el 2011 para lanzar “The Physical World” (2014), disco que reivindicó sus credenciales como banda de culto y, al mismo tiempo, mostró la evolución de un sonido que dejaron reposar durante una década, capturando nuevamente la energía de los primeros días con la frescura de un panorama que había cambiado desde su separación. Siguieron adelante con “Outrage! Is Now” (2017), el cual ofrece a los fanáticos una nueva experiencia, con un enfoque más funk y de mayor reflexión, pero que conserva los ganchos que los hicieron famosos en su primera vida. Asumiendo su evolución, Jesse F. Keeler y Sebastien Grainer se muestran en la actualidad como una banda que capitalizó su madurez sin traicionar su espíritu.

 

Halestorm
Provenientes de Pensilvania, Halestorm destaca por la poderosa voz de Lzzy Hale, una frontwoman poderosa al frente de una agrupación que sigue el linaje del hard rock de los 70 y 80, a punta de monstruosos riffs y coros gancheros. Su incansable ritmo de giras y sus cuatro álbumes de estudio hablan de una banda trabajadora que se ha esforzado por llegar hasta donde está. Alcanzaron su primer número uno con el segundo larga duración “The Strange Case of…” (2012), que también les hizo merecedores de un grammy por la canción “Love Bites (So Do I)”, la cual allanó el camino para que “Into The Wild Life” (2015) llegara a tener cuatro singles que fueron top ten en las listas de Billboard 200, nada mal para los tiempos que corren. Actualmente, se encuentran promocionando su último disco “Vicious” (2018), una colección de canciones que no se desliga de lo que mostraron anteriormente y mantiene una fórmula que les funciona extremadamente bien.

 

Baroness
Se formaron en 2003, pero lanzaron su debut “Red Album” recién en 2007. Siguiendo la línea trazada por Mastodon en los albores de la primera década del siglo XXI,  Baroness es una de esas bandas que rechaza las etiquetas, ya que prefieren jugar libremente con el sludge, el metal progresivo y ciertos toques de hardcore sin la mordaza impuesta por las clasificaciones, incluso girando hacia un rock más convencional en “Yellow & Green” (2012), dejando en un segundo plano la dureza de sus primeras publicaciones. Actualmente, la banda cuenta con la guitarrista Gina Gleason, quien reemplazó a Peter Adams, con la que esperan grabar el quinto álbum que será el sucesor de “Purple” (2015), su último registro a la fecha, en el que de seguro volverán a golpear la mesa con su carácter desafiante.

 

Code Orange
Code Orange es una banda con actitud. Formados en 2008, cuentan con tres discos de estudio que han revitalizado el hardcore y el metalcore, ampliando la fórmula básica de dichos estilos con su sonido furioso, afilado y escalofriante. Y es que los de Pennsylvania no son puro mosh pit, sus canciones escarban en lo más profundo de la mente humana con riffs que son capaces de triturar los sentidos. Llamaron la atención del gran público gracias a su participación como teloneros de Deftones o Misfits y a su último álbum “Forever” (2017), un disco que vale la pena conocer si buscas momentos de emoción que hagan hervir la sangre.

 

Chelsea Wolfe
Desde su etéreo, ruidoso y oscuro debut en 2010, pasando por sus coqueteos con el dark wave y el folk, hasta el penetrante rock industrial y electrónico que domina su último registro “Hiss Spun” (2017), Chelsea Wolfe ha desarrollado una progresión artística interesante que se materializa en una propuesta estética que va adoptando distintas pieles según sea necesario. Además, mantiene una estrecha relación con bandas como Converge o Deafheaven, las cuales han contado con su particular voz de soprano que imprime una atmósfera única a cada pieza en la que participa. Siempre propositiva, camaleónica y auténtica, la compositora californiana se las arregla para cubrirnos a todos con su aura mística que la hace tan atractiva y nos mantiene atentos a cada paso que da.

 

Cage The Elephant
Formados en 2006, el quinteto de Kentucky se caracteriza por tener un sonido muy distintivo que se hizo notar desde su disco homónimo, el cual cosechó una gran cantidad de singles que inundaron las radios de Estados Unidos y Reino Unido. Han visitado nuestro país en tres oportunidades en el marco de Lollapalloza en sus versiones 2012, 2014 y 2017, con presentaciones que desenfrenadas que calzan muy bien en el espíritu del festival, y que además es una de sus marcas registradas. Grandes canciones con mucha actitud.

 

Courtney Barnett
Courtney Barnett pasó de ser el orgullo de la escena independiente australiana a establecerse como una de las letristas y guitarristas más cool de su generación, robándose el corazón de melómanos y críticos por igual, fama que construyó en base a electrizantes presentaciones y excelentes EPs que cimentaron el camino hacia “Sometimes I Sit and Think, And Sometimes I Just Sit” (2015), su aclamada carta de presentación. Tras colaborar con Kurt Vile en el excelente “Lotta Sea Lice” (2017), registro en donde fluye la admiración mutua, llegó “Tell Me How You Really Feel” (2018), disco en el que evoluciona sin perder ese toque mágico que nos hizo poner los ojos y los oídos en su rock honesto, brillante y potente, capaz de mostrarnos la belleza de lo pedestre.

 

Kadavar
Se formaron en Alemania en 2010, pero su estética y su música nos remontan a los gloriosos 70. Kadavar es un trío que sigue de cerca la huella de Blue Cheer, rescatando aquellos sonidos mastodónicos como verdaderos paleontólogos del rock, ya que su forma de grabar con la guitarra y la batería en el canal izquierdo, el bajo en el derecho y la voz en el medio, hacen pensar que el rescate y el romanticismo por lo antiguo va en serio. En todo caso, funciona a las mil maravillas, porque sus cuatro discos de estudio son un verdadero viaje que, a pesar de mirar al pasado, no cae en el mero tributo, además de sonar fresco y vibrante como lo mostraron las dos veces que pisaron nuestro país.

 

The Struts
Los más entusiastas comparan a su vocalista Luke Spiller con un joven Freddie Mercury, no solo por sus similitudes físicas, sino que también por su aura glam que prende los escenarios con incendiarias presentaciones. Con su rock ganchero, glamoroso y fetichista, se han paseado junto a  Foo Fighters en su tour “Concrete and Gold”, Mötley Crue en su gira de despedida, The Rolling Stones en el “No Filter Tour” y The Who en Quebec, ocasión en la que tocaron ante 80.000 personas, la mayor audiencia que han enfrentado hasta la fecha. Su disco debut “Everybody Wants” (2014) es una electrizante muestra de su poderío, el cual espera una réplica este año para seguir disfrutando de su vertiginosa apuesta.

 

Camp Code
Definidas como el sonido de la generación #MeToo, Camp Code se formó el 2015 y lanzó su disco debut solo un año después, acaparando las miradas en una escena musical que sigue siendo mayoritariamente masculina, pero que ellas combaten enérgicamente con un discurso claro y frontal. Con afiladas guitarras y ásperas voces, el segundo disco de Georgia McDonald, Kelly-Dawn Hellmrich y Sarah Thompson llamado “How to Socialise & Make Friends” (2018) es un trabajo feroz con crudas confesiones, un disco desgarrador y empoderado cuyas canciones oscilan entre temas personales y políticos, canciones tan directas, simples y contingentes que son reveladoras para un contexto social que merece consecuencia y actitud, elementos que el trío australiano tiene de sobra.

 

Father John Misty
Entre 2003 y 2010, lanzó ocho álbumes con su verdadero nombre, Josh Tillman, y fue baterista de los Fleet Foxes hasta el 2012, pero fue su transformación a Father John Misty lo que cambió todo. El inquieto artista, que ha colaborado con una infinidad de personalidades entre las que destacan Beyoncé y Lady Gaga, se mantiene en la palestra a punta de excelentes registros que lo validan como uno de los grandes nombres de la década. La creatividad, el magnetismo y el poder de su voz se encuentran en un indie-folk de gran factura en la que cada canción parece revelar una historia íntima que atrapa gracias a su seductora energía con olfato pop.

 

Fleet Foxes
Fleet Foxes comenzó a generar ruido en Estados Unidos en el 2006, con un primer EP que poco a poco fue ganando adeptos en los tiempos de MySpace. La audiencia creció, lanzaron su primer LP en la mítica Sub Pop en 2008 y emergieron como uno de los nombres más destacados de la escena indie folk que afrontaría el nuevo milenio. Se atrevieron con un sonido más oscuro en su segundo LP “Helplessness Blues” (2011), el único que grabaron con Josh Tillman en la batería,  y pasaron a uno mucho más pedregoso en su retorno del 2017 “Crack Up”, con un enfoque mucho más complejo y reflexivo, dejando la puerta abierta para que la banda siga experimentando y encontrando nuevos horizontes que sacien las expectativas que se pusieron en ellos desde el principio.

 

Mumford & Sons
Se formaron en Londres en el 2007 y trabajaron duro en el circuito folk de la capital inglesa hasta hacerse un nombre dentro de la escena. Su primer disco “Sigh No More” llegó al número 2 en los charts británicos e incluso les valió un Brit Award en 2011, éxito que duplicaron con gran éxito en Estados Unidos. Tras llevar su inspirado sonido de raíces a las masas en festivales tan importantes como Glastonbury, lanzaron “Babel” en 2012, que siguió la senda del debut con una visión más madura y allanó el camino para que su tercer disco “Wilder Mind” (2015) los viera girar hacia el rock alternativo. Pero más allá de los cambios estilísticos, fueron sus poderosas presentaciones y su ojo clínico para fabricar buenas canciones lo que ayudó a que Mumford &Sons captara la atención de melómanos en todo el mundo, generando buenas críticas y exitosos números que abalan una carrera sólida. Ahora solo queda esperar lo que se traen entre manos en su próximo disco “Delta”, que llegará al mundo el próximo noviembre y de seguro estará en la boca de todos.

 

Cote Hurtado
Pablo Cerda

Presentacion

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