Los extremos de Lynn Strait

El cantante de Snot estaba a medio camino entre el arte y el vandalismo

Lynn Strait andaba para todos lados con su amigo Dobbs, el boxer de la famosa portada de "Get Some" (1997), debut y despedida de su grupo, Snot, que adoptó al perro como mascota. Compañeros inseparables, Strait y Dobbs murieron juntos el 11 de diciembre de 1998 en un accidente automovilístico. El vehículo en el que iban como piloto y copiloto fue impactado por otro en la carretera, poniéndole fin a la fugaz vida de un tipo que parecía destinado a convertirse en una de las grandes estrellas del nu metal, movida de la que terminó siendo, pese a su repentino fallecimiento, una de las figuras más importantes.

Strait era la esencia del aggro personificada. Al contrario de un sensible amante del pop como Jonathan Davis o de un figurón troll hiperventilado como Fred Durst, no tenía que hacer ningún esfuerzo para ser feroz porque era un verdadero orate. Un mes antes de su muerte, subió desnudo al escenario del Ozzfest durante una presentación de Limp Bizkit. Se fue preso, pero exponer su cuerpo fue la más inofensiva de las faltas a la ley que tantas veces lo privaron de libertad. Strait sabía lo que era pasar una noche tras las rejas, así como también recibir condenas por algunos meses e incluso por un año entero. Dueño de un largo prontuario, con cargos por drogas, posesión ilegal de armas, agresión a un oficial y robo, entre otros delitos, no necesitaba adoptar el personaje de un choro. Simplemente lo era.

Su vínculo con Dobbs, así como el testimonio de sus compañeros de banda y amigos, sugiere en todo caso que Lynn Strait estaba lejos de ser una caricatura del hombre rudo. Había, al parecer, mucha más complejidad de la que alcanzó a quedar plasmada en "Get Some". No es la idea especular, pero, al pensar en Lynn, es imposible no fantasear con lo mucho que hubiese aportado su personalidad y su historia al panorama en los miles de reportajes que se publicaron acerca de «este nuevo fenómeno llamado nu metal». Snot se nutría de su carisma para diferenciarse del montón, una avalancha de nombres mucho menos creíbles.

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A Strait le sobraban credenciales para ser llegar a la cúspide. Es preciso hacer hincapié en que diciembre del 98 recién era el comienzo de la dominación global del estilo. Triste realidad: Snot nunca pudieron cosechar lo que sembraron tras quedar desarticulados justo al inicio del boom, pese a hacer el trabajo sucio que otros inventados y oportunistas no hicieron. Aunque su periplo fue breve antes de estampar su firma en un contrato, tocaron en vivo hasta la saciedad para labrarse un nombre sin depender de un sello. 

Pese a los demonios que lo atormentaban, como el de las adicciones, se cuenta que Strait nunca perdió la calidez humana. El nivel de aprecio que generaba se palpa en "Strait Up" (2000), el disco que los sobrevivientes de Snot sacaron con composiciones posteriores a "Get Some". Como Strait no alcanzó a grabarlas, su lugar en el micrófono es ocupado por un quién es quién del nu metal, con gente de Korn, Limp Bizkit, System of a Down, Sevendust, Hed PE y un largo etcétera de músicos que lo conocieron, dispuestos a dar fe de su valía.

El guitarrista de Snot, Sonny Mayo, describe perfectamente a la clase de personaje de la que estamos hablando: «En un nivel, era un criminal. En otro nivel, nadie te podía querer tanto como Lynn, más de lo que nadie podía quererte. Él estaba al medio de esos extremos». A mi entender, nada explica mejor a Lynn Strait que saber que ‘Stoopid’, el track dos de "Get Some", fue escrito durante una de sus estadías en la cárcel. He ahí los extremos que menciona Mayo, el artista y el delincuente, capturados en una sola canción. La corta existencia de Snot, apenas tres años que fueron como una llamarada, alcanzó para que los nostálgicos del aggro sigan derramando lágrimas por su abrupta partida.

Andrés Panes

Presentacion

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