Lenny Kravitz - Un encuentro más que especial

Con 38 años de exitosa carrera, el multifacético artista está a punto de debutar en Bogotá

Lenny Kravitz aterrizó Colombia en 2019 con su más reciente álbum “Raise Vibration”

Desde que dio su primer paso bajo los reflectores de la fama, Lenny Kravitz ha evitado las catalogaciones, el hacer parte de movimientos o ser encasillado en géneros, apegarse a fórmulas, seguir órdenes y estilos de productores. No ha sido un acto de rebeldía, sino por razones más profundas; su propósito en la vida ha sido ser un músico, no una estrella, y ha sido esa obstinación lo cual lo ha llevado alcanzar su talla en el mundo del rock y el pop al mismo tiempo. Ha ganado cuatro Premios Grammy, ha obtenido diversos galardones por parte de los American Music Awards, los Premios MTV, fue elegido por el canal VH1 como uno de los 100 artistas más grandes del hard rock, obtuvo la Orden de las Artes y las Letras del gobierno francés, y desde 1989 ha obtenido discos de oro y de platino por sencillos como ‘Are You Gonna Go My Way’, ‘It Ain’t Over ‘Til It’s Over’, y ‘Fly Away’. 

Una carrera dedicada al mundo de la música que empezó desde la noche en que vio a Michael Jackson presentarse junto al resto de los Jackson 5 en el Madison Square Garden de Nueva York; “Tenía siete años, pero recuerdo el show completamente”, dijo Kravitz en entrevista para Independent. “Me hizo querer hacer lo que hago ahora”. Aunque no fue el primer influjo del arte en llegar a su vida; desde pequeño el ambiente del hogar de los Kravitz estuvo empañado por la cultura. Sy Kravitz , su padre, era productor de televisión y un apasionado promotor del jazz, así que no resulta sorprendente saber que el gran Duke Ellington le cantó el feliz cumpleaños al pequeño Lenny a los cinco años. Ella Fitzgerald, Bobby Short y Miles Davis eran otras figuras conocidas en su casa, donde flotaba además notas de soul, de funk y blues; parte de la herencia cultural de su madre, la actriz afroamericana Roxie Roker. 

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La singularidad artística de Lenny Kravitz puede encontrarse en dos factores: la cultura de sus ancestros y su capacidad innata para producir música y letras de manera casi automática. Su padre, veterano de guerra, provenía de una familia judía ucraniana; su madre, actriz de teatro y televisión, era hija de un inmigrante de Bahamas. Pese a que la relación con su padre no fue tan cercana como su madre, Lenny nunca se desconectó del todo de sus raíces judías, sintiendo que parte de la lucha y dificultades que experimentaban los afroamericanos no eran muy distintas a las que durante generaciones sufrió el pueblo judío. Así, situado entre dos corrientes raciales, la música de artistas blancos, y especialmente el rock and roll que encontró en la Costa Oeste, le despertaron una gran atracción. A los 10 años se trasladó con su madre a California, donde Roxie obtuvo uno de sus roles más destacados en la televisión, interpretando a Helen Willis, en el seriado The Jeffersons. Allí los Rolling Stones, Led Zeppelin, Grateful Dead, Black Sabbath, KISS y Pink Floyd, entre muchos otros, empezaron a mezclarse en la cabeza del joven Lenny Kravitz junto a James Brown y Aretha Franklin. 

Trasladarse a California también abrió la mente del joven músico en otras corrientes estéticas: su madre, viendo a Lenny desde pequeño tomar todo lo que encontraba en la cocina y usarlo como instrumento musical, decidió inscribirlo en el Coro de Niños de California, por entonces recientemente fundado. Ahí aprendió técnica vocal, cantó junto a la Metropolitan Opera e interpretó la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler frente a la audiencia del Hollywood Bowl. Esto significó un gran paso y un voto de confianza de su familia hacia su carrera; en la escuela secundaria de Beverly Hills —donde Kravitz tendría entre compañeros de clase a Nicolas Cage y a Slash— entró al programa de música y aprendió por su cuenta a tocar el piano y el bajo. 

Pese al apoyo de su familia, y a pesar de la dedicación y pasión que sentía por la música, no le fue fácil comenzar. Para los productores su estilo no era lo suficientemente “negro” o lo suficientemente “blanco”; ¿qué es lo que pretendía este joven? En primer lugar, triunfar por sus propios méritos, sin la ayuda de los contactos de su padre. A mediados de los años ochenta todavía vivía en un automóvil alquilado y todos los sellos disqueros parecían ignorar las canciones que había grabado de su propio bolsillo. Finalmente, en 1989 Virgin Records lanzó su disco debut “Let Love Rule”; los críticos estaban divididos por la mezcla de rock y funk, pero el público reaccionó de manera muy positiva. Su trabajo con Madonna en la canción ‘Justify My Love’ y el lanzamiento de su segundo trabajo, “Mamma Said” dejaron ver que el joven contaba con un talento que no podía pasarse por alto.

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Fuera de los escenarios y el estudio de grabación las cosas no marchaban tan bien. Mientras intentaba despegar con su carrera en Nueva York, Kravitz empezó una relación con una joven actriz llamada Lisa Bonet, quien entonces era parte del elenco del popular seriado cómico “The Cosby Show”. La pareja se casó en 1987 y al año siguiente nació su hija, Zöe, quien a su tiempo desarrollaría su propia carrera en las artes escénicas. Sin embargo, el veloz crecimiento de la trayectoria de Lenny empezó a causar fracturas en su relación con Bonet y esto culminó en un divorcio en 1993. El peso emocional de esta ruptura se hace evidente en el tono de algunas de las canciones que componen “Mamma Said”, publicado ese mismo año. 

No obstante es evidente que la década de los 90 fue la edad dorada de Lenny Kravitz, quien se consolidó como un artista que tenía un pie en el rock and roll y otro en el pop, pero cuyas canciones ofrecían una mezcla afortunada de diversos ritmos. Además de su voz, Kravitz tenía una presencia impactante, alto, fuerte, atractivo y robusto al mismo tiempo que sensible cuando la situación lo requería. Sus atuendos: camisas, jeans rotos, lentes de aviador y el afro entraron justo en el época en que la moda grunge pasó de las bandas alternativas de Washington a las firmas de diseño de Nueva York. En resumen, una estrella del rock con apariencia de modelo y el talento de los clásicos del género. 

Pese a las dificultades que tuvo la producción de su siguiente trabajo, “Circus” (1995), en buena medida causadas por el bajo estado anímico del músico causado por las condiciones de salud de su madre, el disco consiguió entrar al listado de los 10 más vendidos en Billboard. Tristemente, en diciembre del mismo año Roxie Roker falleció a causa de un cáncer de seno; la actriz tenía 66 años. 

En ese entonces Kravitz se encontraba viviendo en la casa del productor Rick Rubin. "Había estado en el hospital y estaba de regreso en la casa para darme una ducha y comer algo", contó Lenny acerca de aquel día. "Al llegar a la casa sonó el teléfono y alguien me dijo, 'Su madre ha muerto. Se fue'”. En ese momento Johnny Cash y su esposa June encontraron a Lenny totalmente consternado y le ofrecieron un gran abrazo y todo su apoyo. Este momento inspiraría años después la canción 'Johnny Cash' del más reciente álbum de Kravitz, "Raise Vibration". En el caso de Sy Kravitz, el ex productor televisivo consiguió reanudar la distante relación con su hijo estando próximo a la muerte. Para Lenny era difícil perdonar el sufrimiento que causaba en su madre la constante infidelidad de su esposo, quien además, durante casi toda su vida, no demostró ningún remordimiento por esto. Sin embargo, a los ochenta años, víctima también de cáncer, Sy Kravitz se convirtió al cristianismo y pidió disculpas a Lenny por todo lo ocurrido. Esta experiencia también causó un gran impacto en el músico, quien decidió adoptar la religión de manera más estrecha.

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Aunque la música sigue siendo el alma de Lenny Kravitz, su mentalidad renacentista lo ha llevado a expandir sus horizontes sobre otros intereses. En 2009 debutó como actor en la cinta "Precious", aunque sabía bien lo que era estar frente a las cámaras, ya fuera para algún videoclip o en algún cameo. Al cine volvería para un breve rol en las películas de la saga de "Los Juegos del Hambre", así como una interpretación en la cinta de 2013 "The Butler". En años recientes el músico también se sumergió en el negocio de la decoración de interiores, vendiendo su estética única para grandes casas y hoteles. 

A sus 54 años y 11 álbumes de estudio publicados, Lenny Kravitz parece haber alcanzado todas las alturas que se ha propuesto, en especial mantener su estilo propio a flote por encima de las modas. Tan intemporal como su vestimenta y su apariencia que se niega a envejecer, muchas de sus canciones siguen conservando su sabor contemporáneo, el cual complace a cada nueva generación. Kravitz no deja indiferente a quienes buscan la estridencia del hard-rock, los colores del funk o la magia juvenil del pop. Sin embargo, no es la clase de compositor dispuesto a producir para dar gusto, sino que escribe e interpreta siguiendo los impulsos de su corazón y su consciencia, ya sea para hablar del dolor de perder a su madre, contra el auge del derechismo actual, o en un llamado por la unidad de los países. Prueba fehaciente de lo anterior lo podemos encontrar en su último disco, “Raise Vibration” publicado en 2018. 

Por: Ricardo Suescún 

Lenny Kravitz llega con sus más recientes composiciones, sus cortes clásicos y el dinamismo de su puesta en escena este 23 de marzo al Movistar Arena de Bogotá. Más información aquí 

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