LED ZEPPELIN

Celebration Day
LED ZEPPELIN

 

La cita del pasado 30 de octubre en el cine Hoyts de La Reina tuvo una gran carga de emoción y expectación para los amantes del rock que pudieron asistir. La presentación del film “Celebration Day” de Led Zeppelin fue una especie de culto para los fans, que pudieron apreciar en pantalla gigante la única presentación que la banda realizó en 2009, en el O2 Arena de Londres, concierto esperado por décadas en el que por fin se juntaron los tres miembros fundadores, Robert Plant, Jimmy Page y John Paul Jones, junto al retoño del fallecido baterista original John Bonham, Jason.

 

Antes de entrar en la película en sí, cabe destacar un punto flaco que tuvo su presentación. A pesar de que la imagen estuvo impecable, el sonido a ratos pareció estar muy despacio, a un volumen insuficiente para apreciar la potente descarga que la banda desplegó en el escenario londinense y que de seguro refleja la obra en cuestión.

 

Una sobria presentación con imágenes de archivo acerca del fanatismo que Led Zeppelin provocó en la juventud de mediados de los ‘70 dio el vamos para que estos pesos pesados saltaran al escenario y sin saludos ni protocolos establecidos, comenzaran con una potente versión de ‘Good Times, Bad Times’. Un sobrio escenario, con un grupo que parece compacto incluso en su disposición en el escenario, todos bien juntos e interactuando desde el primer minuto de presentación. Se mostraban cómodos y emocionados por este nuevo desafío, ante un coliseo lleno de par en par, aunque más pequeño de lo que pudiera esperarse de una reunión de una de las bandas más importantes de la historia. No por nada los tickets se vendieron en pocos minutos.

 

Los clásicos se sucedieron con ‘Ramble On’ y ‘Black Dog’, donde sorprende la excelente interpretación vocal de Plant, quien a pesar de haber bajado en un par de tonos las canciones para poder llegar de mejor manera a los agudos, supo mantener la intensidad y el peso de una de las voces icónicas del rock and roll. ‘In My Time of Dying’ fue uno de los puntos más altos de la presentación, con un nivel interpretativo alto, con ese rock blues marca registrada de los británicos.

 

Canciones más desconocidas del catálogo zeppeliano, como ‘For Your Life’ o ‘Trampled Under Foot’ dieron paso a otra de las más esperadas, ‘No Quarter’, con una gran faena en los teclados de John Paul Jones, que se lleva el peso de la canción pese a que a ratos se hace evidente el doblaje de bajo que robustece la versión.

 

Tras una correcta interpretación del bluesero ‘Since I’ve Been Loving You’ viene un tándem bastante anticipado y muy disfrutado por el público. La incombustible ‘Dazed and Confused’ con un Jimmy Page transformado en un adolescente, y tras ella el clásico por excelencia, ‘Stairway to Heaven’, en una emocionante pero controlada versión. La primera parte termina con la rocanrolera ‘The Song Remains the Same’, el rhythm and blues de ‘Misty Mountain Hop’ y una espectacular versión, quizás lo más alto del concierto, del clásico ‘Kashmir’, con una gran performance de Jones en las teclas y de Jason Bonham, dejando en claro que no le quedó grande el puesto de su padre en los tambores.

 

Para el final quedaron las infaltables ‘Whole Lotta Love’ y ‘Rock and Roll’, con una banda compacta, afiatada y relajada, disfrutando de los últimos minutos de una reunión de la que habían renegado y a sabiendas que no habría ningún otro show. Emoción en los rostros de los músicos, sobre todo en Bonham, quien veía como el espíritu de su padre vivía en él mismo y gozaba de buena salud. La multitud, extasiada para el fin de la grabación del histórico show entregado por los ingleses.

 

Uno de los aciertos del realizador de este film, Dick Carruthers, fue el enfocarse casi exclusivamente en la performance de la banda, dejando en un segundo plano el facilismo de mostrar la emoción de la multitud o elementos externos que pudiera contextualizar innecesariamente un registro que vale por sí mismo. Aquí el eje central es la música y el innegable fuego que sigue habiendo entre estos músicos, pese a que sus reuniones aparezcan con cuenta gotas.

 

Un documento sin baches, muy bien logrado en imagen y sonido (a pesar del volumen), reflejando de gran manera una performance inolvidable de estos héroes vivientes. En lo musical, quien se roba la película es John Paul Jones (que está cada día más joven), solidísimo en el bajo y derrochando talento a borbotones a cargo de los teclados. Un documento absolutamente imperdible para los amantes del rock y, especialmente, para los millones de fanáticos de una banda cuya huella es imborrable.

 

Rodrigo Carvajal U.

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