Una revolución desde mi cama

La influencia de Yoko Ono en John Lennon

John Lennon y Yoko Ono se casaron el 20 de marzo de 1969 en Gibraltar, tres años después de conocerse mientras ella, consumada artista conceptual, preparaba una exhibición que entre sus obras contemplaba una que le encantó al Beatle: "Pintura de techo", una escalera y una lupa que permitían ver un ínfimo "sí" escrito en lo alto. Los relatos más azucarados de la historia de la pareja dicen que, al bajar de la escalera, Lennon ya estaba enamorado de Ono, cuyo trabajo era una creativa escapatoria de todos los moldes que conocía hasta entonces, y de los que siempre estaba intentando salir a través de sus acciones en los Beatles.

"Pintura de techo" es muy representativa del tipo de arte cultivado por la japonesa. Su origen está en el sentimiento de negatividad que la embargó durante la separación con su segundo marido, Anthony Cox, con el que las cosas se volverían aun más agrias durante los setenta (Cox se integró a una secta con la única hija de la pareja y la mantuvo incomunicada por años). El "sí" plasmado en la altura era la forma en que Yoko Ono le daba un toque positivo a su propia vida. Del mismo quiebre surgió otro de sus trabajos emblemáticos: "Half-A-Room", una habitación llena de artefactos cortados a la mitad que representaba el vacío de su soledad tras la ruptura, su sensación de estar incompleta.

A John Lennon le conmovía la forma en que Yoko Ono convertía en arte sus dolores y sus penas. Necesitado de sanación, con inquietudes espirituales insatisfechas pese a todos sus viajes, tanto metafóricos como literales, el hijo ilustre de Liverpool se convenció de que en las ideas de su futura esposa estaba la clase de magia que siempre anduvo buscando. "Solamente creo en mí, en Yoko y en mí", terminaría cantando en ‘God’ desde lo más profundo de su corazón, un lugar donde ella de convirtió en ama y señora. Puede que los seguidores de los Beatles, acostumbrados a formas de belleza más convencionales, no viesen la grandeza artística de Ono, pero Lennon la notaba con absoluta claridad y apostaba por ella de maneras concretas, incorporándola a su propio canon sin temer a las consecuencias.

John - Yoko 2.jpg

Pocos días después de casarse, John y Yoko aprovecharon el revuelo mediático causado por su boda para entregar un mensaje a favor de la paz con un acto pacífico: sentarse en una cama del hotel Hilton de Amsterdam todo el día a pedir el final del conflicto en Vietnam, rodeados de reporteros desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche durante una semana completa (del 25 al 31 de marzo). La dinámica se repitió un par de meses después en Canadá, donde se grabó 'Give Peace a Chance' para coronar la manifestación, cubierta por todos los medios desde cada ángulo existente, con momentos tensos entre la pareja y la prensa, varios de ellos retratados en el documental "Bed Peace" y en otras retrospectivas audiovisuales.

Los "bed-ins for peace", como se conoció la luna de miel, son recordados por el look de los recién casados, de blanco igual que en su matrimonio, con los carteles de "hair peace" y "bed peace" sobre sus cabezas. Lennon, en sí un sarcástico, estaba consciente del escarnio público al que sería sometido, pero era más grande su fe en la visión de Ono, a quien usualmente los recuentos históricos no le hacen justicia. La mujer de la que el Beatle se enamoró era una de las figuras principales del arte conceptual, colaboradora y parte de un selecto grupo formado por maestros como John Cage y Peggy Guggenheim, tremendamente influyente en su área, con trabajos de índole feminista tan vigentes todavía como, por ejemplo, "Cut Piece", que pese a ser del 64 aborda tópicos candentes hasta hoy (la objetivización del cuerpo de la mujer, la trasgresión de su espacio personal, la violencia sexual, la subordinación al género masculino) valiéndose solo de la presencia de Ono y de una tijera para que el público recorte su ropa hasta desvestirla.

Yoko Ono criticaba la disparidad entre hombres y mujeres en su trabajo previo a conocer a Lennon, en el que luego encontró un compañero que la trató como a una igual. Los medios, el público masivo y la sociedad en general, ciegos al talento de Ono y con un evidente sesgo machista, nunca lo vieron así y por eso siempre la ningunearon. Ellos, en cambio, daban cátedra en los sesenta sobre admiración mutua en una pareja. Como para tomar nota.

Andrés Panes

Presentacion

Contenido Relacionado