Francisco Ortega: 12 actos de fe por Depeche Mode

Devoción vestida de negro y celebración para las masas
Francisco Ortega: 12 actos de fe por Depeche Mode

La conexión con Los Prisioneros y U2, la gira perfecta, el factor Alan Wilder, la mejor composición, las cifras impresionantes. Rockaxis le pidió al escritor best seller Francisco Ortega que hablara de su banda favorita, esa que conoció antes de escucharla y con la cual descubrió que el canto de las máquinas era posible.

Acto 1: Cuestión de números.
El 19 de enero pasado en la arena Mercedez-Benz de Berlín (Berlín, siempre Berlín), Depeche Mode tocó por ocasión número mil (¡¡¡1.000!!!) 'Never Let Me Down Again'. Es el tema que más veces han interpretado en vivo. Debutó el 5 de agosto de 1987 en Verona, Italia, y desde entonces no ha faltado en ningún setlist. En la actual gira cierra previo al bis. Quizás 'Enjoy the Silence' o 'Personal Jesus' son más populares, pero ninguna otra canción representa mejor la moral Depeche Mode, pieza perfecta de electrónica con guitarras y baterías reales, la ética del synth pop interpretado como rock. Es también una de sus composiciones más tributadas. Según los récords Guiness, Depeche Mode es solo superado por los Beatles como la banda más versionada, desde consagrados como The Cure, Deftones, Johnny Cash, Marilyn Manson, Nine Inch Nails y Metallica, hasta metaleros nórdicos. Con setecientas grabaciones entre oficiales y aficionadas, es también la banda con más remixes de la historia. Solo de 'Enjoy the Silence' existen 135 versiones.

Acto 2: Apuntes biográficos.
Descubrí a Depeche Mode antes de escuchar a Depeche Mode. Al papá de mi amigo Carlos le llegaba la revista Mundo Diners y éramos adictos a la columna "Pop, Rock y Jazz" firmada por Carlos Fonseca (si, el mismo de Fusión y los Prisioneros). Así nos informábamos en una época sin información en un pueblo del sur que con suerte aparecía en los mapas. En un número Fonseca describía el VHS de Depeche Mode en Hamburgo y a la vez contaba la historia del grupo. Idolatraba a Alan Wilder y a Martin L. Gore, para terminar confesando que era su banda favorita. Había que conseguirlos. En la radio del pueblo no los tocaban y en la disquería los desconocían. Fines de 1989 y un primo de mi amigo Manuel nos prestó el volumen dos del caset "101". Play en el living de mi casa con Manuel y Carlos. Comenzaba 'Black Celebration' y con ello la celebración negra del resto de nuestras vidas, la mía al menos. Era una fiesta oscura, depresiva, angustiante como Pink Floyd pero más moderno; las máquinas, las malditas máquinas estaban cantando. Otro link a Fonseca. El caset terminaba con 'Everything Counts'. "Esto es igual a 'El baile de los que sobran'", comentó Manuel o Carlos, no recuerdo, y era cierto. A veces creo que el fanatismo chileno por Depeche Mode radica en que la canción más emblemática de Los Prisioneros es básicamente un cover de 'Everything Counts'. El verano de 1990, 'Personal Jesus' reventó en el mundo entero y a la radio de mi pueblo finalmente llegó Depeche Mode. Salto. Abril de 1994. Llevo un mes viviendo en Santiago y voy al primer recital de mi vida en el Velódromo, un pinchazo de heroína evangélica a la vena que largó con 'Rush' y siguió con 'Halo'. Amén.

Acto 3: El factor Clarke.
Inspirado en Kraftwerk y los primeros Ultravox, Vince Clarke, un adolescente de 16 años de Basildon, Inglaterra, funda en 1980 un dúo electrónico con su vecino Andrew Fletcher llamado No Romance in China. Una semana después invita al guitarrista y cantante de The Plan, un tal Martin Lee Gore, y dan vida a Composition of Sounds, el embrión de Depeche Mode. Clarke se convirtió en el compositor principal del debut del grupo, "Speak and Spell", alejándose luego por diferencias creativas. Le fue fantástico primero con Yazoo junto a Alison Moyet, y después formando Erasure con Andy Bell. Clarke siempre se ha sentido más cerca del synth pop clásico que del rock electrónico hacia el cual evolucionó su banda madre, con la cual jamás ha perdido contacto, en especial con Gore. Juntos desarrollaron el proyecto ambient VCMG que en 2012 editó el más que interesante álbum "Ssss".

Acto 4: Mejor disco oficial.
Mi corazón de fan elige "Black Celebration" o "Songs of Faith and Devotion", pero el mejor disco es y será "Violator". No sólo es el "Sgt. Pepper’s..." o el "Dark Side of the Moon" de Depeche Mode, sino de la electrónica en general. Marcó a Djs de todo el mundo y a bandas como Primal Scream, Nine Inch Nails, Smashing Pumpkins y U2. Fueron los celos por "Violator" los que impulsaron a Pet Shop Boys a publicar "Behaviour", lo mismo New Order con el aclamado "Technique". "Violator" concluyó lo iniciado en "Black Celebration" y "Music for the Masses", guitarras y baterías sumadas a las máquinas en canciones radiales con vocación épica, tecno rock original. 'Personal Jesus' elevó lo religioso, ya coqueteado en 'Sacred' y 'Blasphemous Rumours', a lo devocional. 'Enjoy the Silence' fue comparada con 'Bohemian Rhapsody' por la Rolling Stone. Un disco insuperable, el último clásico del siglo XX, por encima de "Achtung Baby", aunque los fans de U2 aleguen.

Acto 5: Mejor gira.
La mejor puesta en escena y el mejor registro es por lejos Devotional Tour, pero la mejor gira es World Violation Tour 1990. No hay registro oficial aunque si buenos bootleg y videos en YouTube. Las películas de Anton Corbjin, el sonido, el setlist, la actitud. Gahan convertido en un Springsteen electrónico, Gore con guitarra de palo para versionar 'Sweetest Perfection' y 'Here is the House'; el cover de 'Route 66' de Bobby Troup. Wilder tras una batería para 'Clean', 'Personal Jesus' y 'Never Let Me Down Again'. Una gira en la que Depeche Mode evolucionó del tecno pop al rock y al blues electrónico, inspirando a una larga lista de contemporáneos y sobre todo futuras estrellas, los integrantes de The Killers y Editors, cuyas vidas cambiaron tras asistir a esa gira.

Acto 6: El factor Gore.
"Ladies and gentlemen, girls and boys… mister Martin… L… Gore", grita Dave Gahan en la coda instrumental de 'Enjoy the Silence', presentando al reactor de la banda, el rubio guitarrista, tecladista, compositor y cantante. Un genio, poeta y letrista a la altura de los grandes (Dylan, Cash, Springsteen), que puede ser tan bellamente cursi ('Somebody'), erótico ('In Your Room'), o divertidamente resentido ('Black Celebration'). Martin Lee Gore es un artista y punto, un nerd que lee literatura victoriana, colecciona guitarras, y una enciclopedia de blues sureño de los 50 que ama a Elvis más que a Brian Eno. Quizás la partida de Wilder marcó el fin del sonido clásico del grupo, pero la moral y el corazón modiano se han mantenido, porque Martin L. Gore es Depeche Mode.



Acto 7: La mejor canción.
Por influencia y legado, por marcar un antes y un después, la disputa está entre 'Enjoy the Silence' y 'Never Let Me Down Again', pero yo voy por 'Home' de Ultra. Como dijo el escritor Rodrigo Fresán, "el “Comfortably Numb” de Depeche Mode"; un vals electrónico y épico cantado por Martin que va creciendo sobre colchones de teclados y sampleos electrónicos orquestales, que se desgarra en un grito y acaba en un pequeño solo de guitarra. La última gran canción del grupo y no hay más. Gore agradeciendo a la muerte por no llevárselo. La idea no es bella, es sublime. En "Songs of Faith and Devotion" y con arreglos de Alan Wilder quizás habría sido más colosal, pero está en "Ultra" y sigue siendo perfecta. El día de mi muerte quiero que suene en la iglesia o donde sea que me velen.

Acto 8: El factor Wilder.
Y llegamos al tema que levanta más debate devocional: Alan Wilder. El genio secreto, el único músico real relegado a la sombra de Gore, quien convirtió los demos acústicos del líder en obras inmortales del pop. Basta buscar en YouTube, Apple o Spotify la versión original de 'Enjoy the Silence' (con el rótulo 'Harmonium') para entender su aporte. Wilder diseñaba los samplers en vivo, dirigía al grupo en cada concierto, tocaba batería, bajo, pianos. Que se aburriera de sus compañeros no fue gratuito, jamás se le acreditó como se merecía. Un tipo tranquilo que evitaba las fiestas y los excesos. Para su ego tiene la certeza de que tras su partida la banda jamás fue la misma. La amistad retomada con Gore nos prende la tibia esperanza de que algún día regrese a la celebración negra, aunque es tan posible como una reunión de Pink Floyd.

Acto 9: El mejor disco no oficial.
"Rarities, B-Sides & Instrumental" es un disco de tiraje limitado publicado por Mute en 2001 y que reúne en tres placas, los mejores lados B de la primera época del grupo, más algunos remixes que de rarezas no tienen mucho. Pero lo mejor va por el disco de instrumentales, donde las siniestras 'Pimpf' y 'Memphisto' conviven con el particular cover de la 'Sonata Clara de Luna' de Beethoven con Wilder al piano. Este volumen ordena además una de las obsesiones más requeridas por los fans, los famosos “Interludes”, cinco piezas ambientales no acreditadas como temas independientes, que la banda distribuyó entre los discos "Music for the Masses", "Violator" y "Songs of Faith and Devotion".

Acto 10: El factor Gahan.
Una bestia erótica arriba del escenario, la expresión de los deseos y las obsesiones de Gore. Su actitud de crooner eléctrico, una especie de Dean Martin según Philip K. Dick, sus bailes fuera de ritmo pero con actitud, hasta la manera de tomar el micrófono y los gritos al final de 'I Feel You'. Si Gore es el corazón de Depeche Mode, Dave Gahan es el alma y la sangre. Pongámoslo simple. Bono es un gran vocalista, Gahan es un frontman. Ojo con sus discos solistas, en especial "Paper Monsters". Lo mismo su trabajo junto a Soulsavers en el gigantesco "Angel and Dust" del 2015.

Acto 11: La conexión U2.
U2 publicó "Achtung Baby" en 1991 abandonando el sonido del blues del sur de Estados Unidos que les obsesionó en "The Joshua Tree" y "Rattle and Hum", para encerrarse en los estudios Hansa de Berlín. Dos años después, Depeche Mode dejaba Berlín y Hansa para abrasar los sonidos del blues del sur de Estados Unidos con "Songs of Faith and Devotion". Detrás de ambos discos, el mismo hombre: Flood. U2 ha demostrado su admiración por Depeche Mode tocando en vivo 'Personal Jesus', Depeche Mode grabando un cover de 'So Cruel', tema precisamente de "Achtung Baby". Berlín, siempre Berlín.

Acto 12: El factor Corbijn.
Ok, está el caso de Andrew Fletcher, el polémico, el hombre que aplaude en vivo con sus sintetizadores apagados (según Wilder), que no sabe tocar una nota (también según Wilder), pero es el pegamento que une a la banda y lleva las cuentas, lo que no es menor. También el de Christian Eigner y Peter Gordano, reemplazando en vivo a Alan Wilder desde 2001; pero un factor decisivo en Depeche Mode es Anton Corbjin. El artista audiovisual holandés, que ya tenía una historia con Joy Division/New Order, ha trabajado con ellos desde 1986 como fotógrafo, director de clips, diseñador de escenarios y responsable de los screen films para los shows. Incluso tocó la batería en las Ultras Parties de 1987. Si bien Corbjin ha estado ligado a leyendas como Nirvana, Metallica, R.E.M. o U2, el vínculo con Depeche Mode es más estrecho, prácticamente un integrante más como se ve en "DM: Alive in Berlin", su preciosa película documental de 2016, una declaración de amor a los chicos de la fe y la devoción.

Francisco Ortega
Fotos: Ignacio Gálvez

Encuentra este contenido en nuestra revista.

Contenido Relacionado