El inagotable encanto de The Slits

Uno de los primeros y más importantes referentes femeninos del punk
El inagotable encanto de The Slits

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Las Slits pertenecen a realeza del punk. No es una exageración: poseen numerosos vínculos con lo más granado de la época dorada del género. Para empezar, su cantante, Ari Up, era hijastra de Johnny Rotten y estaba destinada a interesarse en la música porque frecuentaba conciertos de los Sex Pistols desde muy pequeña junto a su madre. Fue en uno de ellos donde llamó la atención de Palmolive, una baterista española que tocaba en The Flowers of Romance con la guitarrista Viv Albertine (otra futura integrante de las Slits) y un tal Sid Vicious. Las conexiones con los Pistols no paran ahí: el batero Paul Cook formaría parte de una encarnación tardía de The Slits, al igual que su hija, Hollie. También está, desde luego, su vínculo con los Clash. En la historia del rock siempre se habla sobre chicas que persiguen a músicos, pero en este caso los admiradores eran ellos. Joe Strummer y Mick Jones cayeron rendidos ante Palmolive y Viv Albertine, de las que se enamoraron. Era difícil que no pasara: compartían ciertas visiones políticas, la querencia por el punk y la debilidad por la música jamaiquina.

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Fueron parte del White Riot Tour junto a los Clash, Buzzcocks y The Jam. Para los organizadores de la gira, tenerlas ahí fue un dolor de cabeza: los hoteles se negaban a prestarles alojamiento y los conductores de los buses les temían. El look y el comportamiento del grupo desafiaba todas las normas imperantes en 1977 sobre el aspecto y la conducta que supuestamente debían mantener las mujeres. A esas alturas, los tipos con pinta rockera ya eran algo habitual, pero nadie tenía la costumbre de ver a chicas con atuendos evocadores de fetiches sexuales, poleras rasgadas, botas y pelo parado. En palabras de Viv Albertine: "No sabían si éramos hombres o mujeres, ni siquiera sabían si éramos humanas. Y nos tenían miedo. Los tipos no sabían si querían acostarse con nosotras o si querían golpearnos. Estaban confundidos". Las Slits llamaban la atención en todos lados, a veces para mal. En la calle no faltaban los que cruzaban a la vereda del frente para no toparse con ellas, aunque lo peor fue la puñalada que recibió Ari Up de parte de un desequilibrado que la atacó de la nada.

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Excepcionales en el sentido más puro de la palabra, las Slits eran un caso único, uno en un millón. Su propuesta no calzaba estéticamente con la versión más simple, agresiva y accesible del punk que predicaban sus cercanos Sex Pistols. Les gustaba la música jamaicana. La fascinación de Ari Up por el reggae la llevaría a vivir en Kingston eventualmente. Además, en el centro de operaciones del grupo, Londres, artistas de la isla como Burning Spear o Big Youth gozaban de gran éxito, así como la emblemática película "The Harder They Come", protagonizada por Jimmy Cliff y con una banda sonora muy popular. Pese a las influencias que citaban, carecían de referentes femeninos más allá de Patti Smith, lo que las forzó a ser pioneras. Otro detalle que las hizo especiales fue el trato que lograron con Island Records. Gozaron de total control creativo, al punto de bloquear decisiones tomadas por Chris Blackwell, uno de los responsables de la popularidad de Bob Marley. A su manera, pero con recursos, grabaron su debut, "Cut", junto a la leyenda reggae Dennis Bovell. El disco, una obra maestra, apareció en 1979.

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El culto a las Slits se cocinó durante su hiato. Tras editar el africanista "Return of the Giant Slits" (1981), la banda anunció su disolución y no volvió hasta el 2005. En su primera encarnación, como muchas genias de la música desde Kate Bush hasta Björk fueron descartadas como unas locas. De hecho, en el White Riot Tour no les fue bien con el público de los otros grupos. Al momento de su retorno, las esperaba un panorama distinto. Gracias a la autenticidad que mostraron en los setenta, tomando decisiones que parecían ir siempre en desmedro de su comercialización, una nueva generación las asoció fuertemente con un valor que nunca pasa de moda: la pureza. Sus miradas desafiantes en la mítica portada de "Cut" no son solamente una pose para la foto, sino la actitud que tenían ante el mundo, impresa en canciones como 'Shoplifting' (una oda al robo hormiga en tiendas) o 'Typical Girls' (una crítica a los estereotipos femeninos). Mientras estuvieron ausentes, su energía se mantuvo en la forma de las riot grrrls, aunque también Madonna es una fanática admitida. Este año se lanzaron tanto un documental sobre las Slits como las memorias de Viv Albertine, señales de que el interés por ellas no ha hecho más que crecer. Quizás estaríamos hablando de una gira si Ari Up siguiera aquí. La historia de las Slits se terminó cuando un cáncer se la llevó el año 2010.

Andrés Panes

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