El costo de ser Paul McCartney

No todo ha sido color de rosa

Fue una de las potencias creativas de esa institución llamada The Beatles y el autor del mayor número de hits de la banda. Pero en el mezquino imaginario del mundo popular, el cantante y bajista siempre fue considerado como el más dulzón e inofensivo de los cuatro. Aquí las razones para desterrar el prejuicio.

Seamos claros: “McCartney” no es precisamente un apellido subvalorado en la historia de la música popular. Pero pocos tipos tan influyentes como el han sido objeto de tantos cuestionamientos sobre su capacidad artística y sobre las decisiones que ha tomado a lo largo de su carrera. Es lo que algunos han llamado el “costo de ser Paul McCartney” y que el mismo músico ha tenido que enfrentar en numerosas oportunidades a lo largo de su vida profesional.


El “soft Beatle”

Lo primero, y más recurrente, tiene que ver con su perfil, aparentemente más amable e inofensivo a la hora de componer. A pesar de que escribió algunas de las melodías más rockeras de The Beatles (como 'Helter Skelter', 'Get Back', 'I’ve Got a Feeling', 'Why Don’t We Do It in the Road?' y 'Back in the USSR', además de todo el segundo lado de “Abbey Road”, celebrado por su espíritu progresivo) y también de las que firmaron los Fab Four en sus respectivas carreras en solitario ('Live and Let Die' y 'Maybe I’m Amazed', sin ir más lejos), McCartney carga con el mote de ser el más meloso de los cuatro de Liverpool, en un mezquino diseño de banda que insinúa que Lennon era el rockero, Ringo el fiestero y Harrison el místico.

Un buen dato para incrédulos y enciclopedistas, en ese sentido, es el que tiene que ver con la autoría de los 27 números uno que The Beatles alcanzó en Estados Unidos e Inglaterra durante su carrera, de 1960 a 1970. “Macca” escribió 14 de esos éxitos y cinco fueron coescritos junto a John Lennon, quien, por su parte, aporta con siete melodías enteramente propias a esta lista. Más sensato, por cierto, es pensar que lo que allí había era una colaboración, alimentada por una sana competitividad, y que a partir de eso, estos dos monstruos lograron construir ese invaluable repertorio beatlesco.


“Yo estuve ahí”

Sin embargo, a pesar del dato duro, eso tampoco ha sido suficiente para los que aún creen que sobre The Beatles es mejor tomar bandos. Aparentemente harto de las relativizaciones sobre su aporte al conjunto, McCartney, un hombre siempre cauto y lejano a las polémicas, respondió con dureza en 1997 cuando un reportero de la revista británica Q, reflotó esa aparente indiferencia que tuvo con la prensa de su país el día después de la muerte de Lennon. “Solo dije ‘es una pena’, porque fue lo primero que atiné a decir cuando se me acercaron con los micrófonos. ¿Qué tendría que haber pasado para que me valoren como un Beatle? ¿Qué un loco me matara en la puerta de mi casa? Yo estuve ahí (en The Beatles), esa también fue mi historia, John era mi amigo y no estoy dispuesto a dar pruebas sobre eso”.

Entrevistado por la revista británica Mojo, en la edición de septiembre de 2005, McCartney abordó, con menos dureza esa vez, el clásico dilema que pesa sobre sus hombros: “Un día mis hijos estaban junto a unos amigos de la escuela escuchando 'Live and Let Die', versionada por Guns N' Roses ¡y se rieron de mí cuando les dije que yo había compuesto esa canción! En un mundo perfecto, me gustaría que todos conocieran exactamente cuál es mi perfil y todo lo que he hecho, pero es no es posible. Yo seguiré siendo el que hizo 'Ob-la-di, Ob-la-da' y no 'Helter Skelter”.


Sonriente, pero con carácter

A pesar de su perfil sonriente y ese espíritu más bien pacífico, al bueno de McCartney no le ha temblado la mano para sacar la voz, algo que también le han cargado con los años. Por ejemplo, cuando anunció la disolución de The Beatles (gesto que le valió un largo enojo de parte de Lennon) y se atrevió a dispararle a su ex colega en la canción 'Too Many People', de su disco “Ram”, de 1971 (lo que motivó una dura réplica de Lennon a través de la ácida 'How Do You Sleep', incluida en “Imagine”, de 1971).

Tampoco aguantó que Ringo hiciera de emisario del resto de The Beatles para que la salida de su primer álbum solista (“McCartney”, que apareció el 17 de abril de 1970) no coincidiera con la de “Let It Be” (que salió el 8 de mayo del mismo año). Sin embargo, las críticas cayeron sobre él, aunque Lennon ya había publicado dos títulos al margen de The Beatles, aún siendo parte de la banda.

No son pocos los que creen que parte del prejuicio tiene que ver con su origen (basta un tour por los barrios de Liverpool para comprobar in situ que la casa familiar de McCartney ofrecía más comodidades que la del resto de sus colegas) y las colaboraciones con Michael Jackson y esa fortuna que ha logrado amasar con los años y que se estima en una cifra cercana a los 750 millones de libras. Pero ninguneado y todo, el viejo Paul sigue tapando bocas como contó hace poco en una entrevista con Rolling Stone: “Cuando estuve en Glastonbury, hace algunos años, un productor se me acercó y me dijo algo sorprendido ‘Paul estuviste francamente bien, fue increíble’, como si no me creyera capaz (risas). Y lo sé. Es lo que tengo que enfrentar a diario”.

Mauricio Jürgensen

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