Ejemplo a seguir

Sister Rosetta Tharpe fue una de las pioneras del rock
Ejemplo a seguir

De todas las inducciones al Salón de la Fama del Rock and Roll anunciada para este año, ninguna llega tan tarde, ni es tan merecida, como la de Sister Rosetta Tharpe, un nombre fundamental en el nacimiento del movimiento que sería por décadas la principal fuerza contracultural del planeta. No es antojadizo que ingrese directamente al apartado especial destinado a los músicos más influyentes. El mismísimo Chuck Berry se inspiró directamente en ella, una guitarrista excepcional con un extraordinario desplante escénico y sus propios movimientos patentados, prácticamente un molde para él, nacido diez años después.

Rosetta Tharpe llegó al mundo en 1915 y a los cuatro años ya era considerada una niña prodigio, presentándose en iglesias, donde se cultivó en el gospel bajo la mirada de sus creyentes padres, ambos trabajadores de los campos de algodón de Arkansas. A los seis años, protagonizaba con su madre espectáculos que eran mitad sermón, mitad concierto. En ellos, por su eminente talento, era anunciada como un milagro ambulante.

Aunque el ambiente religioso no le dio modelos a seguir, logró convertirse en uno. Cuando Elvis Presley contrató a los Jordanaires como banda de apoyo, lo hizo porque eran uno de los estandartes del Grand Ole Opry, pero también porque habían trabajado con ella. Testigo presencial, Gordon Stoker de los Jordanaires cuenta que El Rey era un fanático acérrimo: "Le gustaba su forma de cantar y sobre todo su forma de tocar la guitarra, tan distinta al resto. A él le parecía increíble". También estaba entre las preferencias de Johnny Cash, quien más de alguna vez se refirió a ella como su cantante favorita. "Era una mujer grande, buenamoza y divina, sin mencionar sublime y espléndida. Era una poderosa fuerza de la naturaleza, una evangelista que cantaba y tocaba guitarra", diría con admiración Bob Dylan en su programa de radio.

Si Tharpe se hubiese quedado en las iglesias, siguiendo las pautas de la música religiosa al pie de la letra, nadie sabría de su existencia y ninguno de los íconos del rock and roll le rendiría pleitesía. Se hizo notar porque estaba diseñada desde la cuna para sobresalir del montón. Era una mujer portentosa y de sonrisa vivaz. Además, dominaba la guitarra de una forma que resultaba intimidante hasta para los hombres más virtuosos. Sobre el escenario, se movía como posesa mientras despedía un vozarrón tremendo. Junto a esos dotes, una personalidad para hacer juego: enorme como la vida misma e imposible de contener dentro de los muros de un templo.

Para el escándalo de su comunidad religiosa, la hermana Rosetta empezaría a combinar lo humano y lo divino, añadiendo elementos seculares a las enseñanzas que recibió desde pequeña. Ahí estuvo la fuente de conflicto de toda su carrera: moverse entre los extremos. Y no sólo en lo que respectaba a su arte. Las tres veces que contrajo nupcias, en sí una cifra que hasta hoy le causaría urticaria a los conservadores, lo hizo para disimular su bisexualidad.

Inmune a la mojigatería, empezó a tocar en clubes y bares para público de todas las creencias, rockeando antes de que existiera el rock. En 1938 editó su primer single, 'Rock Me', lleno de sexualidad en una interpretación única para su momento. Aun así, se las ingenió para mantener un prestigio como entretenedora espiritual, dándole un nuevo sabor a la fe. Una vez que el rock and roll estalló, décadas después, diría: "esta nueva música yo la vengo tocando hace años. El noventa y nueve por ciento de los artistas del rock and roll salieron de la iglesia, su formación es la iglesia".

Pese a contar con el reconocimiento del público, porque su carrera no tuvo nada de oscura como ahora plantean algunos desinformados, Tharpe murió demasiado joven y en condiciones poco dignas para una mujer que, aparte de ser una pionera, tuvo momentos de éxito mediante sus numerosas grabaciones e incluso saboreó la gloria presentándose para más de 20 mil personas. Su fallecimiento ocurrió en 1973, tres años después de haber perdido una pierna por culpa de la diabetes. Se la llevó un infarto.

Por muchos años, su tumba ni siquiera tuvo una placa conmemorativa, pero lentamente se ha ido haciendo algo de justicia. La inducción al Salón de la Fama corona una serie de merecidos guiños a un trayectoria que, en 1944, llegó a una de sus cimas con la factura de uno de los primeros singles propiamente rockeros de la historia, 'Strange Things Happening Every Day', un tema tradicional afroamericano que adaptó a la guitarra eléctrica. De a poco, la cultura pop ha ido integrándola. A veces mediante sus connotados fans, como Robert Plant, que en el disco "Raising Sand" con Allison Krauss le dedicó 'Sister Rosetta Goes Before Us'. O como Bob Dylan, que en "Love and Theft" cita la sonoridad de su 'Sugar Baby'.

En la película francesa "Amelié", la protagonista homónima busca mostrarle el mundo a su recluido vecino enfermo y lo hace enviándole videos de cosas extraordinarias como un caballo en una carrera de bicicletas o un cojo que baila con su pata de palo. Uno de los VHS contiene la grabación de Sister Rosetta Tharpe tocando 'Didn't It Rain' (la mejor introducción a su trabajo disponible en YouTube). "Amelié" fue lanzada el 2001, por cierto. Décadas después de su muerte, la hermana Rosetta seguía siendo una rara avis. Larga vida a los bichos raros que nos regalaron el rock and roll.

Andrés Panes

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