Diamante Eléctrico - La herida abierta

Detalles tras una de las grandes producciones de la música nacional en 2018

El trío bogotano edita su cuarto trabajo en tan solo seis años de notoria carrera. “Buitres” es su apuesta más ambiciosa, desmarcándose del rock de tono garagero presente en sus primeras entregas en pro de la búsqueda de un sonido más amplio, latinoamericano y consistente.   

“El diablo sabe mi nombre, ya no me puedo esconder”, reza la letra de ‘Hacia la noche’, el corte que abre “Buitres”, un álbum con un discurso musical renovado para este, el grupo más representativo del rock nacional en esta década. Sin embargo dicho vocablo, aquel género, es una placa de la que Diamante Eléctrico busca escabullirse. Su nueva cosecha de canciones expone las virtudes de unos compositores de melodías gancheras, donde el ritmo es el fundamento y se baña en pop refinado. 

La sensibilidad, el desengaño y cierta apacibilidad para tragarse el dolor constituyen el grueso del componente lírico. Probablemente el mejor escrito a la fecha. El bajista y cantante Juan Galeano, el guitarrista Daniel Álvarez más el baterista Andee Zeta se han esforzado por trabajar en equipo para explotar el groove de raíces negras que puede otorgar su atrevida formula. Trae la efervescencia de la noche, ahí donde se realizan los más sensuales bailes mientras se beben licores para mitigar las penas. 

El disco se grabó en la capital colombiana a finales del año anterior, más precisamente en Nébula Estudio con la colaboración del ingeniero Mauricio García (Monitor). Las composiciones están enriquecidas por samplers que resoplan funk y hip hop de viejo cuño, además de los elocuentes coros femeninos que acentúan esta liberación del cajón del rock alternativo. 

La guitarra de Álvarez pasó de ser ese lomo de riffs sucios a brindar una delicada orientación melódica. Sus punteos son precisos, en muchos tramos un acompañamiento a los cadenciosos beats con un único solo en el tema ‘Casino’. Zeta por su parte crea un puente rítmico con el funk y el soul, mientras Galeano lanza versos curtidos por la experiencia de un enamorado sin dicha. Paradójicamente “Buitres” es ligero, más accesible a la audiencia, pero confeccionado con mayor detalle.     

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Disponible exclusivamente en vinilo con una atractiva portada por cuenta de Alison Mosshart (cantante de los estadounidenses The Kills), son nueve cortes con un brío solo advertido por el sencillo ‘Días raros’, publicado en 2017 y que cuenta con la participación del guitarrista Billy Gibbons. El barbudo miembro de los texanos ZZ Top fue seducido por el Diamante cuando ambos participaron en el tributo latino a Creedence Clearwater Revival, “Quiero Creedence”, e incluso se animó a venir a Colombia por primera vez para compartir tarima con la banda en el marco del festival Estéreo Picnic. Sin embargo esta pieza no figura en el álbum. 

La participación de un mariachi en el track final, ‘No me lo pidas’, es otro de los puntos llamativos de la obra. Las mujeres de Flor de Toloache imprimen un estilo hollywoodesco a este corte, demostrando el interés de Diamante Eléctrico por sonar más latinoamericanos. No se quedan cortos, no están perdidos, mucho  menos cuando hablamos de un grupo que ha hecho de México su segunda casa, con varios shows exitosos en esas tierras. 

Coinciden que es su mejor álbum hasta ahora. No es una exageración visto el camino que han recorrido, donde incluso se han llevado tres premios Grammy Latino por encima de nombres de mayor reconocimiento. La apuesta es grande, sin el amparo de un sello discográfico que los machaque en los medios masivos. Es la independencia más una actitud “váyanse a la mierda” lo que ha permitido a Diamante Eléctrico hacer lo que de verdad le plazca.   

“Buitres” es un pulso con lo establecido. Con las formas de hacer música no tropical sin condenarse al underground. Es la mejor manera de probar esas dotes como creadores de canciones que bailables para un argentino, un tico o un gringo así no entienda una palabra de lo que canta Galeano. No hay bandera ni género, y si un incontenible espíritu rapaz.  

Alejandro Bonilla Carvajal     

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Diamante Eléctrico habla de “Buitres” canción por canción: 

01- ‘Hacia la noche’: “Estaba en Chile escuchando a Lianne La Havas y se me ocurrió un groove en el que debimos trabajar bastante para alcanzar el punto. Es un tributo y un gran altar que le hacemos a la noche con esta canción.” - Juan Galeano

02 - ‘Rotos’: “Para mi como guitarrista es una pieza que exige ser muy fino y muy concreto. Es mi canción favorita del disco desde que realizamos las maquetas.” - Daniel Álvarez    

03 - ‘El naufragio (Salvavidas)’: “Habla un poco de cómo algunas personas o algunas situaciones hacen de salvavidas. Es una canción que a través del groove tiene un mensaje que va más allá de todo eso…” - Juan Galeano  

04 - ‘Casino’: “A mi no me importa si no queda la batería que grabé en la canción. Lo que importa es el sentido de los temas, y que estos toteen muy duro. Este corte, por ejemplo, es todo beat.” - Andee Zeta 

05 - ‘Nefertiti’: “Es una pieza bien funky, y en la mitad tiene un poema de uno de nuestros poetas favoritos, Jaime Sabines, que reza ‘todas las palabras que se hablen en el amor deben ser prendidas en fuego’. - Juan Galeano 

06 - ‘Oro’: “Partió de una idea que compartí con Juan, la cual fue tomando forma con el apoyo de los muchachos. Es uno de los cortes más pop que hayamos hecho”. - Andee Zeta 

07 - ‘Buitres’: “Todos realmente somos un poco buitres, un poco carroñeros del amor, y estamos dando círculos encima de cadáveres, de pena, de dolor”. - Juan Galeano.  

08 - ‘Mérida’: “La escribí en un hotel en Mérida, Yucatán, México. Es una canción orientada por el groove, muy setentera, con una gran influencia del soul. Habla de la catástrofe que es el amor y la turbulencia que puede traer una relación”. - Juan Galeano.   

09 - ‘No me lo pidas (Ft. Flor de Toloache)’: “Este corte fue una cosa antes de contar con Flor de Toloache y otra después. Su huella es tan fuerte que mi trabajo como guitarrista me exigió volver al estudio para saber dónde pararme y no estorbarle a ellas”. - Daniel Álvarez.  

Artículo originalmente publicado en la edición 23 de la revista Rockaxis Colombia  

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