Cuando el aggro era famoso

Korn y el culto a la celebridad

Korn anunció que celebraría los veinte años de "Follow the Leader" con una serie de shows conmemorativos. Sin embargo, al contrario de lo que se estila, la banda no va a reproducir íntegramente el álbum en ninguno de los conciertos. Para salir jugando, lo explicaron con humor: "Hay un par de canciones que son demasiado tontas y no las queremos tocar. Estábamos realmente borrachos cuando las hicimos". Con los antecedentes que se conocen sobre las viejas costumbres del quinteto, está claro que hay una cuota de verdad en sus declaraciones, pero la justificación no es del todo satisfactoria.

Hay motivos de peso para omitir ciertos temas. Se arriesga poco apostando que, por ejemplo, 'All in the Family' quedará fuera. Los epítetos homófobos que se profieren mutuamente Jonathan Davis y Fred Durst, entablados en una batalla de rimas que pretende ser amistosa, han envejecido pésimo y se oponen al espíritu de los tiempos que corren. También en su momento llamaban la atención por su indolencia. No hay que olvidar que Korn en su debut se mostró como un grupo contrario a la discriminación en 'Faget', donde un adolorido Davis recuerda el bullying que sufrió en el colegio, cuando era un adolescente con su lado femenino desarrollado al que todos creían gay por pintarse las uñas y escuchar Duran Duran.

Cabe preguntarse qué tan bien envejece el aggro, un subgénero ninguneado desde su primer día. Con las apariciones de Ice Cube y Slimkid3 de los clásicos Pharcyde, Korn abrazó al híbrido del metal y el hip hop más fuerte que nunca en "Follow the Leader", un disco emblemático del cuestionado estilo. Desde la vereda del rock, en todos estos años nunca ha existido un asomo de reivindicación para la última tendencia que puso a las guitarras eléctricas al nivel del pop. Los Strokes y todos los revivalistas que vinieron después nunca compitieron de igual a igual con la primera plana del mainstream. En cambio, canciones como 'Got the Life' y 'Freak on a Leash' le daban pelea en los rankings a Britney Spears y *NSYNC.

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Estrictamente como sonido, el aggro sigue existiendo en manos de puristas de cuestionable trayectoria como Frankie Palmieri, el líder de Emmure, la clase de personaje nocivo que busca el escándalo a toda costa mientras cita a Korn y Limp Bizkit como sus principales influencias. No hay mucha riqueza en proyectos así, pero si se considera al aggro como una postura, surgen nombres mucho más interesantes, desde Death Grips hasta XXXTentación, todos deudores y portadores de la energía encapsulada en un álbum amargo y violento como "Follow the Leader".

Fuera de cualquier apreciación estética, algunos de los temas puestos sobre la mesa en el disco siguen tan vigentes como a fines de los noventa. Muchos de sus comentarios en torno a la América corporativa y la industria del espectáculo dejan en evidencia lo poco que ha cambiado el negocio de la música en el fondo. "Follow the Leader" vendió 268 mil copias en CD en su primera semana, un hecho que retrata el panorama de hace dos décadas y que sería imposible de emular hoy. Pero, por más que exista un viraje en cuanto a tendencias imperantes y formatos de consumo, algunas de las observaciones de Davis no pasan de moda.

Los mejores ejemplos están en los únicos dos sencillos del disco. Ambas canciones lidian con la complicada relación del cantante con la notoriedad pública. En el video de 'Got the Life', Davis es acorralado por periodistas y fotógrafos en una escena que simboliza su hastío con el asedio de la prensa. Casi al final, terminan destruyendo un auto para señalar que los bienes materiales no son su fin. La última escena los muestra entre amigos (con un cameo de Eminem por ahí), como diciendo que nada importa más que los cercanos. El segundo single, 'Freak on a Leash', es más explícito aun, con una letra acerca de sentirse como un perro atado por una correa a su dueño, una metáfora sobre la relación de los músicos con los sellos discográficos.

"Follow the Leader", en sus pasajes más sensatos, que coincidentemente son los mejor difundidos, funciona como una advertencia sobre el daño psicológico e incluso espiritual que provoca la celebridad. En el mundo de hoy, con tantas personas que ansían sus quince minutos de fama y los buscan a toda costa en las redes sociales, no está de sobra ningún testimonio acerca del lado oscuro de la industria del entretenimiento. "Hace que te sientas como una prostituta", en palabras de Davis, quien asegura que "las corporaciones ganan dinero mientras extraen partes de ti. A mí me robaron mi inocencia".

Andrés Panes

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