Cómanse mi tampón usado

Una breve introducción a L7

 

Festival de Reading, Inglaterra, 1992. Una de las glorias estadounidenses de la época, L7, está tocando en el escenario principal, por el que luego pasarán Mudhoney, Nick Cave y Nirvana. Hay problemas de sonido y muchos asistentes pierden la paciencia. El evento transcurre en un lugar al aire libre. Varios asistentes descargan su frustración lanzándole barro a la banda.

Molesta, su líder, cantante y guitarrista, la impagable Donita Sparks, responde de forma célebre. Luego de gritar "cómanse mi tampón usado, fuckers", pasa a la historia lanzando dicho producto higiénico en dirección a sus atacantes.

Fue una respuesta a una severa falta de respeto. Incomprendida y criticada al comienzo, la reacción con el tiempo se volvió de culto. Así como hay fanáticos que lanzan flores, peluches o prendas íntimas al escenario, algunos seguidores de L7 demuestran su aprecio tirándoles tampones. Nuevos, eso sí.

* * *

El disco más exitoso de L7 fue un modesto hit comercial, "Bricks Are Heavy", publicado en 1992 y producido por Butch Vig. Con ese antecedente, era imposible que la banda no terminara asociada al grunge, aunque lo suyo nunca tuvo tanto que ver con Nirvana o Soundgarden, sino más bien con Motörhead y su versión punketa y aguardentosa del metal.

En todo caso, la producción del hombre detrás de "Nevermind" tampoco era un gesto inocente. Se distingue con claridad el intento de L7 y su sello por encajar con la tendencia imperante, aunque sin caer en decisiones burdas. Pendenciero y agudo, "Bricks Are Heavy" es un clásico noventero inapelable en el que destaca su canción más importante, 'Pretend We're Dead'.

Si no se asocia con grunge, el nombre de la banda suele ligarse al movimiento riot grrrl, conformado por bandas feministas de inclinación punk. Sin embargo, L7, más que una parte de esa corriente, era una de sus inspiraciones. Donita Sparks, entrevistada por Billboard, raya la cancha: "Todas éramos punks, pero las riot grrrls salieron de los campus universitarios y nosotras éramos de la calle. Y éramos parte de la escena artística de una ciudad empobrecida, piojenta y fea. No éramos universitarias, éramos del underground. Creo que las riot grrrls eran un movimiento político que usaba al rock como su mecanismo de entrega, mientras nosotras éramos una banda de rock formada por feministas, así que es un poco distinto. No estábamos en una plataforma política y no éramos tan jóvenes, ni tan serias. Nos gustaba pasarlo bien".

* * *

Fundadas a mediados de los ochenta, L7 se disolvieron sin pena ni gloria el 2001, entre cambios de integrantes y una profunda desazón por no contar con ningún tipo de apoyo discográfico. Una vez que las modas noventeras pasaron, sintieron que no había espacio para ellas y prefirieron decir adiós para lamerse las heridas por tantos sueños musicales rotos e incumplidos. Después de todo, la única vez que un tema suyo apareció en un disco de alta notoriedad fue cuando Prodigy cubrió la estrepitosa 'Fuel My Fire' en el multiplatino "The Fat of the Land", una de las muchas reivindicaciones de L7 que estarían por venir. Durante su larga ausencia, el mito no hizo más que crecer.


La reunión ocurrió lentamente, paso a paso. Donita Sparks creó una página de Facebook porque notó que la presencia digital de su ex grupo era prácticamente nula. Ni ella ni sus antiguas compañeras tenían agentes de prensa, así que quién sabe cuántos periodistas trataron de localizarlas sin éxito en todos estos años. Subiendo fotos a su nueva red social, Sparks comenzó a amasar seguidores y todos le pedían un regreso. La semilla estaba plantada: la cantante ya tenía el deseo de hacer un documental (finalmente lanzado con el título "Pretend We're Dead") y el clamor popular la llevó a reencontrarse con Suzi Gardner, Jennifer Finch y Dee Plakas.

* * *

Con renovado estatus, de grupo clásico y de culto, retornaron año 2014 dando aclamados conciertos. El mundo las necesitaba. Entre la presidencia de Donald Trump y la avanzada del feminismo, su presencia se hacía necesaria con suma urgencia. Son voces autorizadas: a comienzos de los noventa, levantaron Rock for Choice, una serie de festivales en defensa de los derechos reproductivos femeninos. Se trataba de una respuesta a la avanzada de los cavernarios mal llamados pro vida. Rock for Choice cobró fuerza entre algunas de las bandas más importantes de la época. Es cosa de ver el unplugged de Pearl Jam, en el que Eddie Vedder aparece con el mensaje "pro choice" rayado en el brazo.

El compás moral de L7 sigue funcionando. En septiembre del año pasado, luego de dieciocho años de silencio discográfico, volvieron con una canción anti Trump. La vibrante 'Dispatch from Mar-a-Lago' pone a la banda donde corresponde: dialogando con el presente. En los próximos meses, aparecerá su nuevo disco, financiado por su propia fanaticada.

Por Andrés Panes


L7 se presentará por primera vez en Chile el viernes 30 de noviembre en Club Chocolate, como parte del aniversario 18 de Rockaxis. Artistas invitadas: Cler Canifrú y Frank's White Canvas. Entradas a la venta por Eventrid.

Contenido Relacionado