Canciones y acciones: mujeres contra la desigualdad (Vol. 1)

Historias de maternidad, discriminación, agudeza y activismo

Con justa razón, hoy se habla regularmente sobre feminismo. No pasó de un día para otro: centurias de abuso avalan el deseo de equilibrar la balanza. En la música, siempre un reflejo del mundo, las señales de descontento datan desde hace décadas y siguen estando ahí para el que quiera ponerles atención. Es el momento de escucharlas.

Maternidad. Cuesta leer sobre Gilli Smyth (1933 - 2016) sin encontrarse con palabras como "mística" o "cósmica". En vez de concentrarse en su genialidad, los medios que siguieron su carrera siempre se enfocaron en su extravagancia. Suele olvidarse que también fue una intelectual. Incluso dio clases en La Sorbonne.

Mucho más que "la energía femenina" de Gong, Smyth fue ideóloga de buena parte de la intrincada y apasionante propuesta del histórico grupo. En géneros más allá del prog rock, como el jazz y la electrónica, su forma de cantar y su tratamiento del sonido también dictaron pauta.

Poco después de dejar Gong para criar a su hijo, en 1978 hizo un disco sobre la maternidad. "Mother" alberga emancipadores apuntes sobre temas como el matrimonio y la desigualdad de género. De la letra de 'Keep the Children Free', un extracto: "Si las mujeres realmente van a ser libres, deberían rechazar el matrimonio porque el matrimonio es otra forma de encadenarlas".

Por el peso de su mensaje, sobresale del ramillete 'OK Man, This Is Your World', una aguda observación sobre las diferencias que hace la sociedad: "Eres un hombre fuerte y yo soy una mujer débil, eres un galán y yo soy una perra histérica, eres un gran tipo y yo soy una chica estúpida, eres un verdadero hombre y yo soy una lesbiana amachada, eres un tipo apuesto y yo soy una puta caliente".

Trivia: el hijo que inspiró "Mother" se convirtió más tarde en el batero de unos reformados Gong en compañía de su brillante madre.

Discriminación. Tatiana Bustos obtuvo el segundo lugar de Viña 93, luego fue voz frecuente en radios románticas y casi llega al disco de oro. Los pocos comentaristas musicales de la época, no muy familiarizados con la idea de la reinvención, usaron su paso por las baladas para hacerla trizas cuando volvió convertida en rockera para su segundo disco.

Titulado "Las hijas de Eva", el álbum tenía fuertes inclinaciones feministas y varias historias sobre cómo los vicios patriarcales repercuten negativamente en la vida de las mujeres. Bustos habla desde lo colectivo en el tema titular, así como de lo singular en canciones acerca de la baja autoestima ('La bruja en el espejo') o el embarazo adolescente (un cover de 'Cuando agosto era 21' de Ubiergo).

Localmente, su repercusión no fue la esperada. Primero, por las malas críticas, todas sustentadas en condenar su pasado en un estilo musical "para mujeres" o dudar de su talento como cantautora por el hecho de no ser hombre. Segundo, porque Chile nunca ha estado a gusto con que sus artistas femeninas muestren tanto carácter (cosa de mirar el trato dado a Violeta Parra o Denise de Aguaturbia).

Mientras aquí recibía descrédito e indiferencia, en México y Perú empezaban a escucharla con un entusiasmo que no pudo ser capitalizado. Deprimida por la recepción del disco en Chile, un bajón emocional que se volvió aun más delicado al quedar embarazada poco después del lanzamiento, Tatiana Bustos nunca probó suerte en el extranjero y abandonó la música.

Agudeza. Nacida el año 1924 en Nueva York, la legendaria Blossom Dearie recibió formación de pianista clásica desde muy temprana edad, pero en su adolescencia conoció el jazz en su momento de máxima ebullición y se dejó seducir por la efervescencia que el género y su escena mostraban.

Impecable como instrumentista, tenía como sello distintivo un felino hilo de voz, administrado con igual maestría que sus minimalistas arreglos. De una coquetería deliciosa, todos los discos que sacó en el legendario sello Verve son maravillosos, pero no solamente por la belleza de sus formas, sino porque vienen con auténticos caballos de Troya: canciones de apariencia gentil, pero letras filosamente críticas.

En 1956, Dearie ya advertía la naturaleza machista del negocio musical. Harta de blueseros jactándose de ser unos sementales en sus letras, grabó la pícara 'Blossom's Blues', una versión femenina de lo que cantaban sus colegas. Desde luego, causó revuelo, pero al mismo tiempo puso en evidencia que la libertad sexual de las mujeres incomoda a muchas personas.

Parte de lo que decía: "Mi ocupación nocturna es robarle los hombres a otras mujeres. Soy una malvada malvada mujer, pero le haré algo de bien a un hombre. Soy Gina Lollobrigida, no soy Caperucita Roja". Ni tan subido de tono, después de todo. Hay que reconocer que don Muddy Waters se salía con la suya con cosas peores.

Activismo. Camp Cope es una de las mejores bandas que han salido de Australia post Tame Impala. Todo lo que han lanzado hasta ahora -un debut homónimo, un split con las recomendables Cayetana y un segundo disco titulado "How to Socialise & Make Friends"- califica como una especie de striptease emocional en el que van cayendo las capas protectoras hasta dejar los sentimientos al desnudo.

El conmovedor trío, formado por Georgia "Maq" McDonald, Kelly-Dawn “Kelso” Hellmrich y Sarah "Thomo" Thompson, complementa su carrera musical con un fuerte activismo feminista que se manifiesta en iniciativas que impactan directa y positivamente a su entorno.

En su isla natal, han impulsado campañas para corregir los códigos de conducta de las tocatas y así eliminar de ellas cualquier tipo de abuso sexual. Siempre sacan la voz, incluso para criticar por machista al mismo evento en el que están tocando, como lo hicieron en Falls Festival ante la mirada atónita de los organizadores.

Por cierto, Courtney Barnett las cita como una de las inspiraciones de su último disco, en el que alza la voz sobre la desigualdad de género. Más claro, imposible: Camp Cope es un ejemplo de que los grandes cambios parten por casa.

Andrés Panes

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