BLACK MUSIC - Free jazz y conciencia negra 1959-1967

Leroi Jones, Caja Negra Editora, 2013.
BLACK MUSIC - Free jazz y conciencia negra 1959-1967
La escritura del poeta, investigador y activista negro Leroi Jones (Amiri Baraka) es como fuego, como llamas de fuego anaranjadas que queman y sanan. Su necesidad de reflexionar desde la negritud está presente en su libro “Blues People”,  el primer estudio sobre el blues y el jazz escrito por un afroamericano. En este “Black Music”, el enfoque es más acotado, pero no menos importante e impactante, dado que aborda una de las etapas más efervescentes en el desarrollo del jazz, en la que el género estuvo directamente alineado con las luchas sociales de su época, y que significó un punto de no retorno en su dialéctica de innovación y recuperación mercantil, que impactó para siempre en el desarrollo de la música de vanguardia blanca/occidental (improvisada, específicamente).
 
“Black Music” es una colección de ensayos publicados originalmente en 1967, lo que lo hace aún más interesante, ya que como el propio autor reconoce, muchas de sus observaciones han sido desmentidas con el tiempo y otras superadas en intensidad por los propios hechos. La misión ética de Jones queda clara desde el primer ensayo (“El jazz y la crítica blanca”, de 1963) y hasta el último (“Lo mismo que cambia”, de 1967): dotar al jazz (y a la música negra en general) de un análisis que no ignore el contexto social, la historia de la comunidad negra en Estados Unidos, es decir, que considere la música no sólo en sus implicancias técnicas, sino en su espíritu. Sin ello, el análisis no tiene sangre ni proyecciones políticas, por tanto es hipócrita.
 
 
 
“El título del libro da cuenta de lo que yo entendía que debía hacerse: que el pueblo afroamericano reclamara esta música como nuestro legado y tesoro, y que valorara las canciones como himnos históricos de nuestras vidas y nuestras luchas”, señala Jones en la introducción.
 
Por sus doscientas páginas desfilan reflexiones sobre músicos ya reconocidos y aún activos en su época (especialmente Thelonious Monk y John Coltrane, como fuentes desde la vanguardia post-bop) y músicos jóvenes de la llamada New Thing, un término surgido de la contemplación por primera vez de la música de Ornette Coleman. La lista de estos “jóvenes guerreros de nuestro ejército de música libre” incluye a Ornette, Cecil Taylor, Dennis Charles, Archie Shep, Albert Ayler, Sonny Murray, Don Cherry, Pharoah Sanders, Eric Dolphy, Charlie Haden, entre varios otros.
 
La escritura de Jones tiene el valor de la vitalidad, ya que los textos de primeros años de los sesenta son más técnicos, apuntando a desentrañar esta nueva música desde un análisis más musicológico; sin embargo, a medida que avanza el tiempo, el escritor se introduce en una corriente de la conciencia que navega por el misticismo y el espiritualismo de una música que supera la capacidad de verbalizarla efectivamente porque en cada movimiento rompía con todas las convenciones, uniéndose a la danza del cosmos, libre y multiforme.  “El sentimiento que producen estos hombres –dice en el artículo que habla sobre una presentación del pianista Burton Greene, junto a los saxos de Sanders y Marion Brown- es una conciencia de la evolución, la ‘voluntad’ del universo”.
 
 
Coltrane es el faro y el pulso de los cambios (“su música es una de las razones por las que el suicidio parece una cosa tan aburrida”); Ayler el sonido-dinamita; Sunny Murray el misticismo y Milford Graves el puño inteligente. Jones tiene palabras bellas sin ápice de snobismo (ningún crítico “serio”, ningún club de renombre estaba realmente interesado en esta música), delirios mesiánicos, y excesos de un alma resentida, pero en su escritura hay sangre, como la que pueden dejar los bramidos de un saxo liberado en un oído inconsciente.
 
Imposible no sentir ganas de escuchar cada uno de los músicos y discos reseñados en estas páginas. A casi cuarenta años de su génesis, el free jazz de esta época sigue siendo música irrecuperable por antonomasia. La pluma de Jones motiva su investigación y escucha informada.
 
 
Cristóbal Cornejo.-
 

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