BJÖRK

Tecnología a medida humana
BJÖRK

No se podía esperar menos de un talento superlativo como el de Björk. Tras cuatro años estudiando los alcances de la música, la tecnología y la naturaleza, la multi-artista islandesa, lanzó su esperado nuevo disco multimedia, “Biophilia”. Se trata de un ambicioso proyecto, que combina diez canciones en el más puro estilo de la cantante, con un diseño para aplicaciones –apps- de iPad, que es operado como una herramienta de aprendizaje interactivo. Pero más allá de las consideraciones técnicas, en esta nueva aventura discográfica, encontramos la sensibilidad musical y el inmenso corazón, de una artista única en su especie.

Editado el 10 de octubre, “Biophilia” es un álbum común y corriente. Pero además, es mucho más que eso. Cada una de las canciones, puede ser un universo totalmente aparte: un tratado sobre el mundo natural basado en imágenes de National Geographic, desde los planetas hasta los átomos; una exposición que muestra los siempre sorprendentes instrumentos que utiliza la artista; una forma didáctica de aprender música, reemplazando la notación por el instinto y la creatividad. Todas estas aplicaciones, siempre en complemento de las múltiples dimensiones líricas y musicales de cada canción.

Björk explica: “Biophilia” nunca fue pensado en un principio, como el enorme proyecto en el que se transformó, sino que fue creciendo en el proceso. En la gira de mi disco anterior “Volta”, me dejé llevar muy lejos con dos instrumentos de pantalla táctil, llamados Lemur y Reactable. Usualmente no escribo canciones cuando estoy girando, pero mirando y tocando esos instrumentos durante un año y medio, no puede evitar comenzar a componer música con ellos. Pero no quería que su utilización sólo fuera una especie de superficie interactiva para canciones tradicionales, sino que quise transformarlos en programas de música, para poder hacer temas íntegramente”.

Lo más apasionante, es que cada pieza de esto octavo disco de la islandesa, cuenta con un juego interactivo, que puede ser manipulado de diferentes maneras. Por ejemplo, en el tema “Virus”, se aprecian a estos organismos atacando células sanas, que al infectarse, cambian a un sonido hecho por el nuevo gamelán híbrido, instrumento que la misma artista patentó. O en “Crystalline”, la aplicación permite al usuario construir la propia estructura de la canción, por medio de múltiples túneles de colores.

“Después de que hice todas las canciones –continúa Björk- comencé a escribir el guión conceptual del disco. Mientras trabajaba en aquello, salió el iPad y con mi equipo, inmediatamente, quedamos muy entusiasmados con las posibilidades básicas del aparato y pensé: ‘esto es exactamente lo que he estado buscando durante dos años y tal vez, el lugar natural para este proyecto, no es una película o una casa, como había pensado en un principio’. Así que mi manager sugirió que nos contactáramos con los creadores del sistema y el verano pasado, les envíe una descripción muy detallada de lo que buscaba en el iPad, para cada una de las canciones del proyecto. Más tarde, llegaron a Islandia y durante un tiempo intercambiamos ideas. De este modo, fuimos desarrollando todo de forma conjunta y simultánea”.

Los apps también disponen de dos tipos de formas de leer la música de manera animada. La primera, se traduce en notas de un pentagrama estándar tradicional, mientras que el otro, es una visualización creada por ciertas formas y colores, que representan los diferentes tonos. Con esto, Björk quiso desmitificar la musicología tradicional y demostrar que la música puede ser representada espacial y físicamente. Según la artista, “la idea es volver a conectar la educación musical a través de la tecnología con las formas presentes en la naturaleza”.



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Björk continúa: “El ingeniero con quien trabajo, Damian Taylor, aprendió a escribir en programas computacionales, adaptando los sonidos en una tabla de notación, que refleja imágenes concretas. Luego nos fuimos a Puerto Rico por varios meses, donde construimos numerosos instrumentos, que fueron traspasados a pantallas táctiles a la hora de componer. Buscaba que la música fuera la expresión de la realidad. Por ejemplo, el arpegio de una canción sobre un rayo, es justamente un rayo en esta nueva notación. Y la musicología de una canción de cristal se ve como un cristal”.

El proyecto “Biophilia” también contempla conciertos fuera de lo común. En vez de hacer una gira convencional, que va de una ciudad a otra rápidamente, Björk planea hacer residencias de seis semanas, en un recorrido de tres años, que comenzó hace unas semanas en el Festival Internacional de Manchester en Inglaterra. Junto con ser exhibiciones que incluyen demostraciones de los instrumentos extraños que se ocupan y de las aplicaciones, Björk ejecuta el disco dos veces a la semana, utilizando instrumentos a la medida para cada canción, que se complementan con la sección visual.

“Aunque la performance del nuevo trabajo –explica la cantante-, se basa en elementos tecnológicos, también hay varios instrumentos físicos, tocados por personas. Me gustan mucho los extremos: utilizar alta tecnología pero, al mismo tiempo, cosas acústicas y orgánicas. Aunque todo se organiza en el iPad, los sonidos son creados de manera tradicional con instrumentos acústicos. Cuando comenzamos con el proyecto, las piezas eran muy electrónicas y aisladas, así que finalmente, decidimos que fueran seres humanos quienes tocaran parte de la música”.

Un proyecto simplemente gigante y de innumerables aristas, que tiene de punto de partida las maravillosas canciones que componen el disco, pero que se abre a infinitas posibilidades visuales, tecnológicas, artísticas y sonoras. Björk remata:  “Cuando aprendí más de historia, me di cuenta que la música se basa profundamente en valores del cristianismo. No digo que sea algo malo, pero yo quería que mi musicología se basará en la naturaleza y no en patrones culturales”.

Héctor Aravena A.-

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