ANTHRAX

Lúdica Adoración Por El Metal

Tras su memorable show del 2010, la  clásica banda de thrash vuelve al país a fines de abril en un escenario más que favorable; promocionando su excelente y elogiado nuevo disco "Worship Music" y para oficiar como acto principal de The Metal Fest, certamen de rock duro más grande realizado en Chile.

 

A pesar de que la reciente muerte de la madre y a su vez abuela de Charlie Benante y Frank Bello, respectivamente trajera como añadidura la ausencia de ambos músicos, al igual que de otro histórico como Scott Ian de algunos de los primeros shows de la temporada y con ello un complejo inicio de 2012, la actualidad de Anthrax pasa por un momento bastaste auspicioso, especialmente a contar de la publicación de "Woship Music”, álbum aparecido el año pasado y que los ha vuelto a posicionar en un prominente lugar dentro del metal mundial.

 

Precisamente como una muestra de entereza y al contrario de lo que se pensaba, la difícil situación familiar acontecida a dos de sus miembros no permitió que el grupo marcara un cambio en reversa ni menos apagara el motor. Es por ello que el comienzo del segundo tramo del "Earth On Hell Tour" en el que se incluyeron fechas en Norteamérica y un fugaz paso por Argentina en febrero -Festival Cosquin Rock y Buenos Aires-, fue de la misma manera afrontado gracias a la asistencia de ilustres reemplazantes como Joey Vera (Armored Saint), Eric Peterson (Testament), Gene Hoglan (Fear Factory, Dark Angel) y Jason Bittner (Shadows Fall), quienes colaboraron para que la ahora muy bien aceitada maquina neoyorkina continuara su beligerante y expedita marcha.

 

Fraguados a partir de una energética puesta en escena y eclécticos ingredientes musicales adoptados de dispares influencias como el heavy metal fundacional de Judas Priest, el rabioso punk de G.B.H. y guiños hip-hop de Public Enemy, los provenientes de La Gran Manzana, entre otros meritos, fueron responsables de haber sido la banda que le quitara el carácter denso y oscuro con que fue concebido el thrash a principios de los 80. De este modo, la implementación de dicha mezcla de estilos hizo que Anthrax, acuñara esta propuesta de forma patente desde el disco "Estate of Euphoria" (1988) con el objetivo de parodiar y simultáneamente convertir su poderosa forma de hacer metal en algo mucho más entretenido, tanto para el conjunto como para los seguidores del género.

 

Tras más de 20 años de la invención de este característico esquema sonoro, y quizás aprovechando la vuelta de Joey Belladonna, esta lúdica manera de componer canciones, desde luego fue aplicada en el registro del décimo disco de la agrupación. Este proceso se llevó acabo intercalando patrones de varios de sus periodos primordiales con acento en el desarrollo de dinámicos riff y compactos mid tempos, pero esta vez acoplados sobre temáticas tomadas de fanatismos tan compulsivos como el que posee Scott Ian por el comic, la cinematografía y literatura "zombie", fascinación que inclusive llevó al guitarrista a participar el año pasado de la segunda temporada de la serie televisiva de ciencia ficción "The Walking Dead", y en donde se dio el gusto de personificar justamente a un horroroso muerto viviente.

 

El Factor Caggiano

 

Scott Ian y Chalie Benante, la entrañable dupla garante de haber dado forma al indestructible legado de Anthrax por casi tres décadas, durante los últimos años ha mostrado una abertura mucho más amplia a la que ya tenían a integrar ideas de las demás piezas de la banda al momento de establecer un diseño compositivo.

 

En este contexto, desde su reintegro al grupo en el 2007 tras la fallida junta de la formación "Among the Living", el rol jugado por Rob Caggiano (35) ha sido simplemente importantísimo, si se considera la errática década anterior donde abundaron las idas y venidas de vocalistas y la poca productividad musical, para que el músico le haya entregado a Anthrax una nueva vibra apuntada en un enfoque artístico de futuro.

 

Es así como este próspero momento tiene principalmente su origen en los excelentes resultados derivados de la composición y elaboración del largamente dilatado "Worship Music", la placa que marcó un revitalizante retorno a través del correcto equilibrio entre su thrasher y crossover sonido ochentero y variados tintes de lo más moderno trabajado en la era Bush.

 

 

Asimismo, el guitarrista que a principios del nuevo milenio se quedó oficialmente con la plaza que luego la salida de Dan Spitz en 1995 fue ocupa por itinerantes substitutos como Paul Crook, durante el último tiempo se ha desempeñado como productor de bandas como Cradle of Filth, faceta que también pudo explotar en el sucesor del grandioso "We've Come for You All" (2003) de una manera impecable y que finalmente resultó decidora a la hora de definir la potente sonoridad que el conjunto impregnó al mencionado trabajo.

 

En este sentido, las claves de esta promisoria etapa han pasado, entre otros factores, producto del activo protagonismo asumido por Caggiano en el faena directiva de la banda, que además tuvo como efecto que se rompiera la hegemonía que mantuvieron Ian y Benante dentro de este ítem a decisiones mucho más grupales y consensuadas.

 

De esta forma, el éxito de la irrupción de este joven guitarrista como productor de la última entrega de la banda se debió a que ésta se concretó paso a paso y de una manera completamente propositiva y con la venia absoluta de Scott Ian. A la par y fruto del fuerte lazo de amistad forjado con Caggiano durante años, el también mentor de los extintos S.O.D. entregó total confianza para que el músico de acuerdo a sus grandes capacidades haya podido encausar la carrera de una de las instituciones más trascendentes del metal hacia un ventajoso presente, relación que incluso se ha visto extrapolada al nivel de que ambos también pudieran coexistir en su proyecto paralelo The Damned Things.

 

La Verdadera Vuelta De La Oveja Negra

 

Repentinamente a fines de abril de 2010 a Joey Belladonna se le presentó una disyuntiva que claramente no debe haber tardado ni una centésima de segundo en dar una respuesta: volver a Anthrax para girar junto a Slayer, Megadeth y Metallica o seguir inmerso en la segunda o tercera división del mundo del metal, así de simple. De manera obvia, el acuerdo no se hizo esperar, y la vuelta del vocalista del periodo de mayor esplendor del grupo estadounidense se volvió un hecho rápidamente.

 

Es así que desde esa fecha, la llegada del carismático frontman, al contrario del escepticismo manifestado en un principio por muchos que pensaron que terminaría igual que la catalogada "mentira más grande del metal" del 2005, se ha plasmado en un real y feraz aporte. Pues la realización del histórico y espectacular tour de los cuatro grandes del thrash norteamericano y consecuencialmente a este hito, el registro de un tremendo nuevo trabajo de estudio, se constituyen en pruebas fehacientes de la seriedad con que la banda ha llevado esta nueva reunión a exactamente dos años de concretarse.

 

Si viene cierto, la vuelta de Belladonna se generó a partir de varias polémicas y coyunturas, específicamente relacionadas con el despido de Dan Nelson y la consiguiente y obvia negativa de John Bush de regresar de manera activa al grupo – ya lo había hecho en el 2009 para tocar en algunos festivales-, la raya para la suma en lo que respecta a números es bastante positiva; con un Anthrax de nuevo en los primeros lugares de popularidad en EE.UU gracias a las ventas del DVD de la gira del "The Big 4" y también de su última placa "Worship Music", la cual ya ha superado las 80.000 copias en el mercado norteamericano desde su lanzamiento en septiembre pasado.

 

 

Por otro lado, existe una teoría mucho más práctica para entender el porqué esta etapa se tornó tan fructífera. Y este motivo tiene relación con precavidas medidas tomadas por Scott Ian y los suyos para asegurar que en esta oportunidad la permanencia de Belladonna no corriera ningún "riesgo". Para este fin, la banda tuvo que haberse asesorado por un excelente bufete de abogados para estructurar un contrato que, hasta ahora, ha impedido que al vocalista le vuelva a reflotar el síndrome de la "esposa ahogada" o que una repentina escasez de dólares de su cuenta bancaria produzcan, tal cual comandante del Costa Concordia -como ya sucedió en pasados episodios-, el abandono del buque en medio de una gira o de un proceso creativo.

 

Desglosando algo más el trabajo que rompió con más de 8 años de sequía discográfica de Anthrax, se puede decir que junto al pesado y compacto sonido facturado en el álbum, la participación del retornado Joey Belladonna es algo digno de destacar. Un ejemplo de este aporte, es el portentoso nivel vocal exhibido en todo el disco, en especial en canciones como 'In the End' o 'The Giant', demostración que avala artísticamente el gran trabajo realizado por el cantante, y que lo ensalza aún más si se tiene en cuenta que la mayoría de los temas ya estaban compuestos e incluso grabados por el transitorio y desapercibido Dan Nelson.

 

Conjuntamente, se agrega el aplomo que sostuvo para que se volviera a adecuar a un grupo que por supuesto ya no era el mismo con quienes grabó "Persistence of Time" (1990), pero que de igual forma en poco tiempo tuvo la capacidad de escribir algunas letras y así cumplir una elevada tarea que en conclusión permitió que se volviera a empoderar del puesto que fue formidablemente ejercido por John Bush durante alrededor de 15 años.

 

En otras palabras, el reintegro de su voz más reconocida quizás sin saberlo y con todos los reparos que esto implicó, tanto para los fans como para los mismos músicos, se convirtió en una acertada elección. Y este resultado se justifica a contar de una finalidad diferente a la idea de revivir viejas glorias del pasado sólo para engruesar rápidamente la billetera – como lo fue hace algunos años-, pues esta vez Anthrax optó por una lógica tan simple como la de incluir exclusivamente a quienes querían volver hacer buena música y dejar de lado instrumentales intereses, plan que ha hecho que el conjunto siga acumulando fieles y siendo reconocido como un imprescindible dentro la historia del thrash.

 

Caught In A Chilean Mosh

 

El increíble ambiente de locura y desenfreno generado en la actuación de los de New York del 10 de noviembre de 2010 en un colmado Teatro Caupolicán, además de entenderse considerando la aplastante y salvaje performance brindada por el grupo junto a su vocalista insigne, también se explica como la posibilidad que tuvieron los fans y los mismos músicos de sacarse de una vez por todas la frustración originada en el año 2005. Ya que hay que recordar que en marzo de ese año el que sería el segundo concierto de los norteamericanos, debido a una serie de irregularidades en que incurrió la empresa de seguridad contratada por la productora, terminó en la determinación de la Intendencia Metropolitana de cancelar el evento a horas de su inicio y con la banda a minutos de salir desde su hotel hacia el Estadio Víctor Jara.

 

No obstante, la visita ocurrida hace cerca dos años, y que en efecto marcó la segunda presentación del quinteto en suelo nacional después del también recordado show del festival Monsters of Rock de 1998, quedará grabada en los más de 6 mil efervescentes asistentes que repletaron el recinto de la calle San Diego para presenciar una jornada -en que también tocaron Sepultura y Dorso- verdaderamente asombrosa en donde la locura y el mosh no tuvo pausa, a la altura de ser destacado por el mismo Scott Ian como uno los recitales más impresionantes de su carrera, y sin lugar a dudas, uno de los más delirantes hechos en Chile.

 

Con este memorable precedente y de nuevo con alineación estelar, Anthrax vuelve a Santiago para reencontrarse con la frenética fanaticada metalera chilena el próximo 28 de abril en el Movistar Arena en el marco de la primera edición del The Metal Fest, espectáculo en que compartirán escena con grupos como Testament -con quienes giraron durante el invierno norteamericano-, Venom, Volveat y Obituary, entre otros, y que en cuya venida la agrupación mostrará parte de su renovada adoración y fuerza por el metal a través de su último disco "Worship Music".

 

Wilson Carrasco G.

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